Un policial, con una atrapante historia, que vincula a Necochea
Vilma Ibarra, abogada y política, llegó a cumplir con uno de sus anhelos, como es el de escribir un libro. Amante de la ciudad, no pudo dejar afuera de esta obra “su hogar”.
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Después de una extensa trayectoria como abogada y con una vida atravesada por la política, Vilma Ibarra cumplió un sueño que la acompañó desde la infancia: escribir su primera novela. “La Última Mamushka” es un policial ambientado en los años 90, con un ritmo vertiginoso, múltiples personajes y una fuerte impronta local que incluye a Necochea como escenario clave y a Ecos Diarios como parte de la trama.
El vínculo de Ibarra con la literatura nació temprano. Recordó que su primer gran impacto como lectora fue “Lo que el viento se llevó”, un libro que la absorbió por completo cuando tenía apenas 10 u 11 años. “Leía y leía y no quería salir, ir al club, me llevaba el libro a la mesa a la hora de comer”, contó. La preocupación familiar derivó incluso en una consulta médica, hasta que un profesional puso las cosas en su lugar: “No tiene nada, está desarrollando la fantasía. Déjela así, lectora”, le dijo el médico a su madre.
Ese amor por las palabras nunca se fue. “Siempre quise escribir, porque me parecía maravilloso el viaje de entrar a un libro, meterse en una historia y en otras vidas”, explicó. Aunque había escrito durante años en el ámbito jurídico, reconoció que “escribir esto es otra cosa”, un desafío completamente distinto.
La novela transcurre en 1996, una elección deliberada. “Elegí los 90 porque es una época tecnológicamente interesante en las comunicaciones. Todavía íbamos a bibliotecas, a hemerotecas, nos mirábamos cara a cara”, señaló. También pesó el contexto político y social: “Era una época que venía con el impacto de la dictadura y el debate sobre qué hacer con los delitos de lesa humanidad”. Sin embargo, aclaró que no se trata de un libro político, “hay un policial pleno, un thriller puro; la política funciona como telón de fondo y condiciona, pero el ritmo y la trama son del género”.
La elección de Necochea no fue casual. “Yo la amo, es un hogar para mí”, afirmó. Contó que viene a la ciudad desde 1972 y que su familia construyó aquí una historia afectiva profunda. “Recorro Quequén, la ribera del río, Costa Bonita, Arenas Verdes, el bosque (Parque Miguel Lillo) esta ciudad, en mi vida, es algo realmente muy importante”.
Ese amor se traduce en escenas concretas de la novela, ambientadas en la Necochea de los años 90. “Está retratada esa ciudad de aquellos tiempos con la terminal destruida, los balnearios, las playas inmensas, Punta Negra, el Parque”, describió. En ese marco aparece alguien central en la novela: un periodista de Ecos Diarios, clave para el desarrollo de la investigación. “Yo necesitaba el trabajo de la investigación y el periodista del diario es la persona elegida para seguirla de cerca”, explicó.
Sobre los personajes, Ibarra confesó que muchos crecieron mientras escribía. “Tenía una estructura básica, pero a medida que avanzaba me aparecían personajes. Algunos que iban a ser secundarios se volvieron protagonistas”, relató. Su objetivo fue claro: “Me gusta pincelar personajes para que se los huela, se los sienta, que el lector se asuste, se angustie o se enamore”.
Con drama, romance y un policial que no deja cabos sueltos, “La última Mamushka” invita a sumergirse en una historia intensa, reconocible y profundamente ligada a la ciudad. Un thriller que, además de atrapar, pone a Necochea en el centro de la ficción y confirma que nunca es tarde para cumplir un sueño literario.///
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