Un problema de nunca acabar
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Otra vez uno de los temas de la semana, volvió a ser la falta de agua. Residentes de cinco o seis barrios con escasa presión y, en algunos casos, sin una gota del preciado recurso, por dos, tres y hasta cinco días.
Según dio a conocer el municipio, los barrios afectados fueron Empleados de Comercio, Municipal, San Martín, Los Naranjos y el sector comprendido entre las calles 86 y 70 y de 75 a 81. Sin embargo, tras esa información, comenzaron a aparecer vecinos de diversos sectores con problemas: 74 y 63, 83 y 22, 75 y 62, 73 y 32 y Estación Quequén, entre otros, por mencionar sólo algunos de los que se comunicaron con Ecos Diarios.
Más allá de las quejas, porque debieron pasar la Navidad sin agua, lo que más les preocupa es que recién empieza el verano y temen que esto sea una constante en los próximos dos meses. Siempre es habitual que haya inconvenientes, pero esta vez los problemas se agudizaron y duraron más de lo normal.
Desde Obras Sanitarias se explicó que es común, que en esta época del año haya oscilaciones en la tensión eléctrica, porque se recalientan los fusibles, un absurdo absoluto como excusa, lo que hace que se quemen las bombas. Esto, si realmente fuera sí, se soluciona con un simple controlador de tensión que se compra en cualquier casa del ramo. Esta vez, se aludió, que ese fue el motivo de tantos inconvenientes y, al no haber repuesto en stock, con los feriados en el medio, se retrasó la reparación.
Hay que decir que los cortes de agua no es un problema nuevo, sino que es un tema recurrente que se viene agudizando desde hace años. El derroche de agua por la pérdida en toda la red, el lógico mayor consumo en verano, las bombas que se queman por los cambios en la tensión eléctrica, son algunas de las justificaciones que dan todos los años los distintos gobiernos municipales que han pasado.
Sin embargo, el problema de fondo sigue siendo que la red de agua corriente de Necochea está obsoleta y esto se puede ver simplemente a partir de la cantidad de pérdidas de agua que hay en distintos sectores. Se rompe un caño, se arregla y se vuelve a romper una cuadra más adelante. Las cañerías directamente no aguantan un aumento de la presión porque no resisten y se terminan pinchando.
Además en los últimos años, se han desarrollado otros barrios, pero el servicio de agua no ha acompañado ese crecimiento, lo que hace que en determinado momento, en diversos sectores no alcance el agua para todos.
El tema de las bombas es otra parte de la cuestión, en algunos casos, tienen más de un arreglo en su haber y, tarde o temprano, terminan por no servir más. Si bien se han reemplazado varias, todavía falta para estar en un nivel óptimo.
Lamentablemente el problema de fondo –que es la necesidad de ir cambiando y ampliando la red de agua- no se va a hacer de un día para el otro, pero por lo menos sería importante que la Dirección de Obras Sanitarias estuviera preparada para atender estas contingencias, contando con los repuestos necesarios para normalizar el servicio lo antes posible. De todas maneras, hay que decir que esta semana dicha área municipal trabajó todos los días para dar respuestas a toda hora, aunque no siempre logró los resultados esperados.
Es de esperar que de ahora en más, se prevean este tipo de situaciones para que, si bien seguro van a volver repetirse, se les pueda dar una respuesta más rápida porque el agua es un servicio básico que se debe garantizar a todos los habitantes.