Un problema recurrente
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Históricamente, aunque con periodos en los cuales se torna insoportable por la cantidad de robos, la seguridad es una de las mayores preocupaciones que muestra la sociedad de Necochea.
A causa de la sucesión de hechos, que en los últimos tiempos han incluido robos en viviendas, vaciamiento de casas ante la ausencia de sus propietarios y atracos en la vía pública, entre otras variantes delictivas, la ciudadanía muestra flor de piel su enojo y decepción al sentirse desprotegida.
En este marco se producen las explicaciones, excusas o intercambios de culpas entre los distintos actores que deben bregar por el mejoramiento de esta situación.
En cuanto al rol del municipio, y siempre dejando en claro que la responsabilidad mayor es del gobierno provincial, la secretaria de Gobierno, Gabriela Góngora, trazó en una entrevista realizada en la semana en el programa El diálogo de hoy, que se emite en La Costa FM, una serie de acciones que la administración municipal viene encarando en ese sentido.
La reformulación del sistema de monitoreo, que llevará a 150 cámaras al control de la vía pública y que ha sido licitada para el 10 de agosto; el arreglo de 17 móviles policiales y el aporte para el mismo fin de dos camionetas que se sumaron a partir de un acuerdo con los gremios que explotan dos campings en el parque Lillo; el ofrecimiento gratuito de botones antipánico como medida de mayor protección a comerciantes y la posta policial que se instalará en breve en la creciente zona de Villa del Deportista y alrededores, formaron parte de las explicaciones de Góngora de lo que se está haciendo desde la órbita comunal.
“El municipio está haciendo todo, y más”, resumió la funcionaria, frase seguramente cierta, pero que fue materia de algunas críticas en las redes sociales. Todo producto de la preocupación general que reina en la ciudadanía y de la insatisfacción por ver que son muchos los hechos que no se aclaran.
Más allá de las expresiones y buenas intenciones de la secretaria de Gobierno, desde dos estamentos directos en materia de prevención y sanción de la inseguridad continúa el mismo telón de fondo: falta de personal por el lado de la fuerza policial; y la cuestionada laxitud de algunos fallos de la Justicia.
Entre el desconcierto, la falta de respuestas y el enojo, los vecinos en muchos casos optan por no hacer la denuncia de los hechos de los que son víctimas. Un error, si se quiere, porque no se investiga y por ende es casi imposible que se aclaren. Y que también dan pie a que el propio ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, se apoye en falsas estadísticas para decir, “suelto de cuerpo”, que el delito “ha bajado” en el distrito.
A la vista de la situación descripta, el distrito sigue desprotegido en materia de recursos para combatir la inseguridad. En tránsito a la concreción de los anunciados aportes municipales (monitoreo y caballería) y a la espera del cumplimiento por parte de la Provincia de la promesa de enviar una decena de móviles, tal cual adelantara en su visita a fines del pasado mes de abril el ministro Berni, queda la sensación de que todos seguimos estando más que a merced de una creciente delincuencia. No más que una amenaza constante, de las tantas que nos somete la lamentable realidad política-económica-social de nuestro país, y que tiene a quienes nos gobiernan como máximos responsables ///