Un proyecto de ley para que desaparezcan de la calle los “trapitos” y limpiavidrios
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Regiría en la provincia de Buenos Aires. Esquinas “calientes” en Necochea y una actividad ligada a la polémica y las molestias. Se terminaría con actos intimidatorios
Un proyecto de ley presentado en la Legislatura provincial por dos diputados de Cambiemos, amenaza con terminar con una actividad que provoca desde hace largo polémicas, enojos: se pretende prohibir la actividad de los llamados “trapitos” y “limpiavidrios” en las calles de todo el territorio bonaerense.
La norma, que ya funciona desde el año pasado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, intenta modificar el Código de Contravenciones, para sancionar este tipo de actividades.
La idea es que se le apliquen multas y hasta 10 días de arresto a los infractores. Estas penas se podrían agravar si quien está en falta «portare armas no convencionales», como elementos contundentes o similares que sirvan para quebrar alguna voluntad rígida. La propuesta deja abierta la posibilidad de incorporar la denuncia de particulares como método de detección de esa eventual contravención.
Territorios
En general, y salvo escasas excepciones, en Necochea se han suscitado y siguen ocurriendo, entredichos entre algunos individuos que no acatan la negativa de ocasionales automovilistas al ofrecer sus “servicios” y que, “de prepo”, pretenden cuidar o lavarles los autos.
La no aceptación por parte del dueño del rodado puede derivar en alguna represalia, generalmente rayaduras en la carrocería del vehículo, que el dueño encuentra al regresar.
Entre estas indebidas conductas vale recordar el hecho ocurrido a unos turistas en el pasado mes de febrero, cuando estacionaron en la avenida 2 entre 83 y 85, abonaron el estacionamiento medido y cuando bajaron del vehículo fueron abordados por un niño de no más de 12 años, que les ofreció cuidar el auto, lo que no fue aceptado por los visitantes, originándose un entredicho sin mayores consecuencias en el acto.
Sin embargo la familia se retiró de la playa y emprendió inmediatamente el viaje de regreso a su ciudad de origen. Al llegar a Balcarce notaron que una goma estaba baja y grande fue la sorpresa cuando al concurrir a una gomería, quien los atendió les comunicó que las tuercas de la rueda estaban flojas y que la cubierta estaba tajeada. Por fortuna no se produjo un accidente que podría haber sido fatal. De lo ocurrido se desprende que se trató de una represalia por no aceptar el cuidado del rodado.
Los “trapitos” o “cuidacoches”, algunos de ellos ofreciendo la labor extra de limpiar los rodados, cuentan con un vasto territorio en la ciudad, dividido en sectores que tienen sus propios dueños, por así decirlo.
En el radio céntrico se los observa en las dársenas de estacionamiento de avenida 59, entre 60 y 64, donde rige el sistema medido y en este caso ofrecen el lavado del mismo.
Las calles que circundan la plaza Dardo Rocha son el sitio donde la faena es doble: cuidado y limpieza; sobre todo en las dos cuadras de avenida 58.
Allí se ve cada día a un grupo de jóvenes y no tanto, con baldes de plástico que llenan de agua a través de canillas que fueran ubicadas en la plaza con un fin distinto al que ellos aprovechan. Si se les acepta el lavado, a precios que no superan los $100, el asfalto quedará plagado de agua y de la suciedad que fuera sacada del vehículo en su proceso de limpieza.
Quien se detenga a observar su accionar durante algunos minutos, notará algunas discusiones con quienes estacionan y no aceptan que se les cuide o limpie el rodado. En varios casos el ofrecimiento roza con la imposición y hasta una intimidación que pone en vilo a quien quiere hacer libre uso de la vía pública. Tal cual le corresponde en su calidad de ciudadano.
Otros sitios donde se ve a estos “trabajadores” es en la avenida 59, frente a la Usina y en la dársena ubicada entre la Rotonda y calle 40, sobre todo en el horario de funcionamiento de un supermercado del sector.
Durante las noches de viernes y sábados la presencia de los “trapitos” se da en la zona de pubs, resto-bar y boliches bailables de calle 87 y 4.
Esquinas “calientes”
Sin embargo las conductas se extralimitan en algunas esquinas “calientes”, en las que individuos buscan aprovechar los minutos del cambio de luces de los semáforos, para tratar de limpiar los parabrisas delanteros de los rodados que detienen su marcha.
Por la premura se abalanzan sobre los vehículos y hasta les arrojan agua, antes que los conductores les den la autorización de hacerlo, lo que generalmente no ocurre. La acción deriva en discusiones, amenazas y un clima de violencia verbal que en algunos casos ha pasado a mayores.
Los cruces de avenida 59 y 74, de 59 y 42 y, en primavera-verano- de avenidas 79 y 10, son escenarios de estas refriegas. Muchas de ellas derivan en denuncias a la Policía, que suele demorar en ir a controlar estas situaciones.
A simple vista se nota que algunos de los que ofrecen sus servicios están ebrios o bajo los efectos de algún estupefaciente. En el hablar inentendible y en la inmediata reacción violenta ante un “no” del circunstancial automovilista, se manifiestan estos anormales comportamientos
Las repetidas situaciones hacen que no pocos conductores eviten transitar por dicha esquinas, algo si se quiere inadmisible.
En todo este panorama se debe considerar que algunos de quienes se dedican a la actividad lo hacen ante la imposibilidad de contar con otro trabajo, y tratan con respeto y agradecimiento a los automovilistas, ganándose de buena forma una propina. Sin embargo también hay que resaltar que son los menos.
Protección a los ciudadanos
El diputado provincial, Matías Ranzini, uno de los autores del proyecto apuntó que “permitirá poner fin a las situaciones de tensión que se dan con los trapitos en las calles», y agregó que con esta iniciativa «estamos brindando a quienes transitan una herramienta de protección frente a quienes pretenden exigir una remuneración por algo que no les fue pedido, generando situaciones de intimidación, y muchas veces de violencia, que no pueden ser toleradas por el Estado».
En tanto, el coautor de la iniciativa, Guillermo Castello, consideró que es necesario «terminar con esta actividad de quienes se apropian del espacio público extorsionando y apretando a los ciudadanos».
Vinculado al acto, la Policía bonaerense identificó en el Operativo Sol a 3.289 personas que realizaban tareas de cuidacoches. De ese total 531 quedaron a disposición de la Justicia por extorsión, contravenciones, por tenencia de estupefacientes, por poseer pedido de captura o por búsqueda de paradero.