Un proyecto para impulsar la economía de la región
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El Frigorífico Regional nació con el fin de atender la producción tambera, carnes, conservación de pescado e industrialización de harinas pero fue un sueño que quedó a mitad de camino
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Ecos Diarios
En los primeros días de agosto del año 1953 se anunciaba que desde el 1 de octubre desarrollaría actividades la Sociedad Anónima Moisés Berjman Agropecuaria, Financiera e Industrial que atendería lo relacionado al agro, compra de cereales y frutos del país, hacienda y se encargaría de la explotación y construcción de un frigorífico regional con usina pasteurizadora de leche y derivados.
Como tantos hombres comprometidos con el progreso de Necochea, tanto en lo comercial como en lo turístico, Moisés Berjman con la iniciativa de hacer construir un frigorífico demostraba su afán de ver crecer la vida industrial local.
El proyecto era ambicioso y abarcaba varios rubros, entre sus objetivos estaba el de desarrollar la producción tambera, garantizando a los establecimientos la adquisición del producto, porque la planta industrial contaría con una capacidad de 20.000 litros diarios.
Además, sus cámaras permitirían la conservación de 300 vacunos y lanares para abastecer a la ciudad y las embarcaciones del puerto. También se habilitaría para la conservación de pescado e industrialización de la harina, podría fabricar 3.500 barras de hielo diarias, además de conservar frutas y hortalizas.
Entre sus planes figuraba, también la fabricación de productos ototerápicos, que se usarían en procesos curativos, a partir de los extractos de órganos de animales o la obtención de hormonas de las glándulas endócrinas.
Mientras organizaba su trabajo, la sociedad tuvo sede en la oficina del Sr. Berjman, quien dirigía las tareas. Hay que destacar que la mayoría de los accionistas eran agricultores de la zona y muchos pertenecían a la firma La Necochea-Quequén, fábrica de aceite vegetal que funcionaba en Quequén.
Se estimaba que la firma comenzaría con un capital autorizado de 6 millones de pesos, formado por acciones de 100 pesos cada una, y apenas iniciada ya se había suscripto 1,5 millón de pesos. Las acciones estaban divididas en dos clases, preferidas y ordinarias.
Edificio
El empuje de estos hombres hizo que a poco más de un año se iniciara la construcción del edificio en cercanías del Puerto, considerada obra de gran valor para Necochea.
Con fecha 19 de enero de 1955 el Poder Ejecutivo bonaerense, por decreto 518 aprobó el estatuto y otorgó personería jurídica a la empresa Frigorífico Regional Moisés Berjman y Cía.
Para lograr la concreción de monumental proyecto Berjman, demás miembros del directorio y varios accionistas mantuvieron reuniones en Buenos Aires, en febrero de aquel año, con el ministro Carlos Aloe y con el ministro de Asuntos Agrarios, ing. Néstor Millán quienes les prometieron apoyo moral y material para la construcción de la obra.
El proyecto había cobrado notoriedad, el compromiso de sus mentores era serio, y consideraban que tamaña planta debía asegurarse la provisión de energía eléctrica, por lo que se gestionó ante el Ministerio de Industria el permiso de importación de grupos electrógenos, que fue autorizado.
La ejecución de la obra siguió en marcha, pero fueron surgiendo dificultades económicas que hicieron zozobrar los anhelos de estos primeros accionistas y en el año 1959 aparecen otros nombres integrando la comisión directiva del Frigorífico Regional. Su presidente era Gilberto Osvaldo Vecchio y a mediados de aquel año en asamblea se aceptó por unanimidad el ofrecimiento de un préstamo de una firma norteamericana para la prosecución de las obras, hasta su puesta en marcha. También se resolvió aumentar el capital de la empresa a 30 millones y preveían un aumento posterior a 150 millones.
Apoyo
No cesaron allí las tratativas para conseguir apoyo financiero para reanudar y finalizar los trabajos, de este modo se llega a diciembre de 1965 en que se encara una reactivación del proyecto. La firma Com-Ac Sa (ef) se ocupa de la capitalización de las acciones y la construcción del edificio la toma Friolux SRL y estimaban que en abril estarían en funcionamiento dos cámaras, porque sólo terminarían los sectores más importantes, no la totalidad del proyecto.
Finalmente el Frigorífico Regional pudo iniciar sus actividades, no tuvo acaso el alcance que le quisieron imprimir sus fundadores, pero a comienzos de la década del 70, al habilitar una nueva cámara de pre-enfriamiento y conservación de carnes, los carniceros de Necochea elogiaban las ventajas que representaba contar con un establecimiento de este tipo.
Vale destacar que, en este edificio posteriormente funcionó una planta procesadora de pescado, luego se instaló Bajamar y en la actualidad la planta de Av. 59 y 20 fue demolida.
Más allá que el final no fue la anhelada es importante poner de manifiesto el esfuerzo puesto en el proyecto y la visión de futuro que tuvo Moisés Berjman y demás accionistas que, aunque perseguían un rédito económico, pensaron a lo grande en beneficio de la ciudad.