Un proyecto que comenzó en silencio y con mínima inversión
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Mientras aquí se sigue sin discutir el tema del tratamiento de los residuos, en Lobería se instaló esta semana una planta de procesamiento y se trabaja para cerrar los basureros a cielo abierto del distrito
Hace un mes la empresa Relisa presentó una propuesta al municipio para avanzar en la solución del conflicto generado por la deuda por el servicio de recolección de basura en la ciudad.
En la propuesta se incluye la posible entrega de un predio para la construcción de una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos en un sector a definir y la maquinaria ya funcionando.
Hace unas semanas la empresa se reunió con los concejales para dar a conocer la propuesta.
Meses atrás, en el inicio del período de sesiones del Concejo Deliberante, el intendente Arturo Rojas había planteado que el problema de la basura sería uno de los más importantes a resolver durante 2022.
Por ello se espera que se avance rápidamente con este tema, que es una vieja deuda pendiente de las administraciones municipales con los vecinos.
Mientras tanto, sin grandes anuncios, un municipio vecino comenzó a trabajar para dar solución al problema de los basureros a cielo abierto y hace unos días instaló una planta de tratamiento de residuos.
Un ejemplo a seguir
Tras la formación de una comisión de medio ambiente, cinco años atrás, en Lobería los funcionarios del gobierno municipal de Juan José Fioramonti se dieron cuenta de que la localidad no contaba con un predio para la disposición final de los residuos que se pudieran separar en origen.
La ciudad contaba sólo con un basurero a cielo abierto, al igual que Necochea. No se realizaba ningún tipo de gestión con los residuos urbanos.
Fue así que en 2018 se decidió construir el Sector de Materiales Recuperables (SEMAR).
En forma paralela se inició una campaña de formación de los vecinos para la separación de residuos en origen y se dio inicio al programa Jueves Verdes. Esos días los loberenses podían comenzar a sacar a la calle los residuos separados en distintas bolsas y la comuna realizaba una recolección diferenciada.
Así fue como se comenzaron a levantar por separado plástico, papel, cartón y vidrio. Mientras tanto, en el recién creado SEMAR, un operario municipal comenzó a realizar la separación de forma manual.
Con el tiempo, se sumaron otros cuatro operarios y los materiales recuperados se entregaban al Taller Protegido, que los vendía.
Pero superada la primera etapa y a medida que el proyecto avanzaba, se decidió dar otro paso. Para ello era necesaria una planta que permitiera procesar toda la bolsa de basura
Como el municipio no contaba con asistencia de ningún tipo, ni de Provincia ni de Nación, debió encarar el programa con recursos propios.
El año pasado se construyó un galpón en el SEMAR y para ello se realizó una inversión de $5.500.000. Una cooperativa de trabajo local estuvo a cargo del trabajo.
Luego, hace unos meses, se realizó una licitación para comprar una planta de separación de residuos. Una empresa de Bragado ganó el concurso con un presupuesto de $12.500.000.
Hace unos días, la planta llegó desde Bragado y fue instalada por la propia empresa en el galpón del SEMAR.
La planta cuenta con una compactadora enfardadora, que sirve para hacer fardos de plástico, papel y cartón. Luego una tolva de recepción del residuo, una cinta de elevación, otra de transporte, clasificación y separación, con distintas tolvas para ir separando el material y donde pueden trabajar de 15 a 20 operarios.
Hacia el próximo paso
Uno de los primeros objetivos de la Dirección de Ambiente y Hábitat, de la que depende el SEMAR, es conocer la cantidad de material que se puede separar y reciclar, pero eso sólo se podrá hacer cuando la planta esté en funcionamiento.
Luego, con la venta del material reciclado se pretende pagar parte de los sueldos de los operarios y también el mantenimiento de la planta.
La capacidad operativa de la planta es de unas tres toneladas de basura por hora. Cuando se ponga en marcha la planta, funcionará ocho horas diarias.
Para ello se realizado toda una planificación de la recolección. La comuna cuenta con dos camiones compactadores que descargan en el SEMAR, uno al mediodía y otro por la tarde.
La basura descargada por la tarde será con la que comiencen a trabajar los operarios por la mañana hasta el mediodía, cuando seguirán trabajando con la carga del otro camión.
La idea es que la planta comience a funcionar en un mes y de esta manera avanzar en un objetivo inmediato, que es cerrar los basureros a cielo abierto de las localidades de San Manuel y Matienzo.
Para ello, se transportará en un primer momento la basura de esas localidades a Lobería y luego se construirá otro SEMAR en San Manuel.
Todo este trabajo está proyectado como el primer eslabón de una cadena de acciones que lleve lograr el relleno sanitario y permita acabar con los basureros a cielo abierto del distrito.
Más ideas de recursos
Pero para ello será esencial también el trabajo de difusión y formación de los ciudadanos, que se realizará a través de los establecimientos educativos de todos los niveles y con visitas a la planta.
Para poner en marcha toda esta maquinaria, fue necesaria más voluntad política que recursos económicos, ya que todo comenzó con el saneamiento del basurero a cielo abierto, la colocación de un alambrado perimetral y la creación de unos boxes para la separación de residuos.
Con esos escasos recursos, Lobería dio el primer paso al crear el SEMAR y el impacto que tuvo en la gente y en el ambiente fue inmediato.
En la actualidad lo que era el basureo a cielo abierto de la localidad se ha convertido en un espacio verde tan limpio como cualquier plaza de Lobería.///