Un proyecto solidario que comenzó como un juego
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/06/009-PERROTTA-e1528066190767.jpg)
El merendero Ovillito de Lana surgió a fines del año pasado y sin gran difusión, cuenta con 60 chicos que asisten tres veces por semana a tomar la leche
“Mi nieto juega al fútbol en Estación Quequén y él siempre venía con sus compañeritos. Yo ponía una mesita afuera y les hacía la leche o licuados”, explicó María Cristina Ibarra.
Ella disfrutaba aquellas tardes y comenzó a hablar con su nieto de una idea que empezó a rondarle la cabeza. “Le decía que debía ser muy lindo tener un merendero para darle a los chicos la leche, pero lo decía en broma”, afirmó.
Sin embargo, a alguien le llamó la atención lo que María Cristina hacía. “Un día viene una chica que milita en una agrupación política y salió el tema ese y me preguntó si no me animaba a abrir un merendero”, señaló.
Desde ese movimiento hicieron gestiones para que María Cristina y sus hijas pudieran recibir un subsidio para llevar adelante el merendero, además de aportar la leche, galletitas y mermeladas.
Fue así como pudieron abrir un merendero al que denominaron “Ovillito de Lana”, que funciona en la misma casa de María Cristina, en calle 578 entre 525 y 527.
Pero no se quedaron sólo con eso, también comenzaron a buscar otras donaciones y pronto consiguieron que una panadería del barrio les de pan, facturas, roscas en Pascua y panes dulces a fin de año.
Una empresa que se dedica a la elaboración de alfajores en Quequén, les comenzó a regalar las tapas para hacer alfajorcitos.
Pero además de la colaboración indispensable de empresas privadas, el Movimiento Evita y Terminal Quequén, la familia comenzó a poner dinero de su propio bolsillo para que a los chicos no les falte nada.
“A veces cuando el tiempo viene difícil, no alcanza y entonces compramos algunas cosas”, dijo.
Unidos por un sueño
El nombre del merendero hace alusión a la familia de María Cristina, cuyo apellido es Lana. Porque ella no está sola, la acompañan en el proyecto sus hijas Yanina Valeria, Nadia Romina y Antonella Estela y su nieta Priscila Mariel Lana.
El esposo de María Cristina, Daniel Alberto Lana, ha comenzado a construir en la parte de atrás de la casa lo que será el merendero, ya que en la actualidad a los chicos se les sirve la leche con galletitas dentro de la cocina y el comedor de la vivienda.
Y en estos días, cuando comienza a apretar el frío a veces el espacio queda muy chico. Por ello, la familia comenzó a comprar materiales y Daniel a levantar paredes.
El objetivo es tener lugar para los 60 chicos que concurren lunes, miércoles y viernes a merendar.
Y el número crece, a pesar de que la iniciativa no ha tenido mayor difusión. “Ahora recién estamos apareciendo. Estábamos muy ocultos. Nosotros arrancamos el 1º de noviembre”, dijo María Cristina.
Sus hijas son las que a través de las redes sociales han comenzado a difundir la existencia del merendero Ovillito de Lana.
Gran familia
“Somos gente de trabajo. Yo trabajo en la cocina en el verano”, señaló e indicó que los chicos que concurren al merendero se han convertido en parte de la familia.
Pero además de los chicos, el merendero comienza a abrir las puertas a toda la comunidad. Hace unos días “festejamos los cumpleaños del mes de mayo y no entraba un alfiler”.
También se hace una vez por mes un roperito, que permite colaborar con la compra de ropa usada.
“Estamos orgullosos de lo que hacemos”, dijo María Cristina, quien señaló que su familia siempre fue de colaborar.