Un robo domiciliario que terminó en tragedia y que sigue impune
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La víctima murió días después por las quemaduras sufridas en el asalto
En los últimos años varios homicidios han conmovido a la ciudad y muchos de ellos aún permanecen impunes. Es el caso de la muerte de Nelly Vanderschven, una jubilada que falleció como consecuencia de las quemaduras sufridas durante el asalto.
Vanderschven, de 82 años, falleció el miércoles 30 de enero de 2013, casi dos semanas después de sufrir gravísimas quemaduras en la cocina de su casa, en la calle 62, durante un asalto.
En la madrugada del miércoles 16 de enero de ese año, Nelly se levantó para cocinar y en determinado momento ingresaron a la casa dos sujetos encapuchados.
«Uno de ellos me empujó con violencia hacia la cocina y una olla grande que utilizo para preparar las comidas se me vino encina con el agua caliente”, explicó la mujer a Ecos Diarios al día siguiente del robo.
A pesar de las graves quemaduras que sufrió, los delincuentes no dudaron en golpear a la jubilada para exigirle que les entregara el dinero.
«Me pegaban cachetadas y yo les preguntaba si ellos no tenían madre y me contestaban que sí, pero que precisaban la plata”, dijo Vanderschven durante su internación en el hospital.
Incluso amenazaron con matar a la nieta de la jubilada de 84 años porque lloraba.
Un misterio
Los delincuentes se llevaron 30.000 pesos y dejaron atadas a Nelly Vanderschven y a su nieta. La jubilada había sufrido graves quemaduras en medio cuerpo y tenía uno de los brazos en carne viva.
La mujer permaneció internada en el Hospital Municipal unos días, pero después fue derivada a un hospital del barrio porteño de Flores, especializado en quemaduras. Allí falleció el miércoles 30 de enero de 2013.
Semanas después, la Unidad Funcional de Instrucción Nº 1, a cargo de la causa, cambió la carátula a «homicidio en ocasión de robo”.
No obstante, los escasos datos con que cuentan los investigadores han impedido que se registren avances y a cinco años del hecho, los autores del robo no han podido ser identificados.
Lo único que queda claro es que los autores del robo sabían que en la casa de Vanderschven había una importante suma de dinero.
Esto hace sospechar que alguien les informó de la existencia del dinero, ya que por las características de la vivienda de Vanderschven, es difícil que los delincuentes pudieran creer que allí había tanto dinero.
No obstante, golpearon a la víctima con insistencia para que les entregara el dinero, porque evidentemente sabían de la existencia de la plata.
Pero, a cinco años del homicidio, todo indicaría que la causa por la muerte de la jubilada se convertirá en otra investigación sin resultados positivos.