Un servicio con deficiencias
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A pesar que de vez en tanto las empresas invierten en la compra de nuevas unidades y que con premura se puso en marcha y funciona correctamente el sistema SUBE, el servicio de transporte urbano continúa con falencias que termina sufriendo el usuario.
Parte de esas deficiencias fueron señaladas en la semana por los trabajadores del sector, que por indicaciones del gremio al que están afiliados ejecutaron una sorpresiva medida de fuerza de dos horas, que también perjudicó a quien viaja en los micros urbanos, ya que no hubo aviso previo y en ese lapso no circularon los colectivos de ninguna de las líneas que abarcan a Necochea y Quequén.
La improvisada protesta precisamente no fue por cuestiones salariales, sino por temas laborales, entre ellos la solicitud de cambiar las frecuencias de los viajes, que no se alteran desde hace dos décadas, cuando el parque automotor de Necochea era mucho menor que el actual.
Según los colectiveros, tal régimen de trabajo les hace conducir bajo presión para cumplir con los horarios, poniendo en riesgo la integridad de los pasajeros.
Más allá del reclamo “desde adentro”, el usuario y que es quien paga, es el que sigue padeciendo las anomalías, ya sea de la tardanza en las frecuencias, como en el estado de varias de las unidades, que deberían ser remplazadas.
Uno de los aspectos que más se observa, preferentemente en la época de lluvias, es la enorme suciedad exterior que presentan los vehículos, que pasan semanas sin ser lavados.
La falta de paradas en muchos casos, al respecto la Municipalidad empezó con el pintado de la calzada para señalizar estos lugares pero el trabajo no se completó, es otra de los puntos negativos del servicio.
Ya a esta altura, y con una embestida de meses atrás a través el área de Transporte de la comuna que ha sido desoída por las empresas, las unidades continúan sin contar con las subidas especiales para las personas con discapacidades físicas.
Pese al reciente aumento del boleto, desde las concesionarias del transporte urbano de pasajeros continúan las quejas por la falta de rédito económico, y por ende aparece la excusa para no hacer inversiones que mejoren el servicio.
Otro aspecto que sigue sin resolverse es la ampliación de los recorridos, teniendo en cuenta la expansión que ha tenido la ciudad en los últimos tiempos.
Desde la órbita oficial se ha planteado el tema, para cubrir por caso los sectores de las avenidas 42 y 91, pero tras varios meses de lanzada la idea, no se ha concretado nada.
Seguramente varias de estas falencias quedarán expuestas en el relevamiento que sobre el servicio viene realizando un grupo de la Unicen.
El trabajo permitirá conocer las demandas de los usuarios. Claro que si no se toman en cuenta las críticas para hacer las correcciones respectivas o no se las exige desde el municipio, que es el poder concedente, se continuará con una prestación que dista de ser de calidad.///