Un siglo, una Necochea diferente y algunos problemas de vieja data
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2022/12/Mirada-3.jpg)
A pesar de que en el verano de 1922-1923 la cabecera del distrito aún era un pueblo, existen más similitudes de las que se podría esperar con estos días
“Con la reanudación del servicio tranviario, medio de locomoción puede decirse imprescindible para el traslado de público a la playa, y por ende que da vida y desarrollo principal a nuestra actividad balnearia, hoy se inicia el pleno movimiento veraniego, que a medida que los días transcurran y adviértase la mayor afluencia de veraneantes, irá acentuándose en forma notoria”.
Con esas líneas comienza un artículo publicado el 24 de diciembre de 1922 en Ecos Diarios bajo el breve título “La temporada veraniega. Hoy será su día inicial de plena actividad”.
Hace unos días se cumplieron 100 años de esa publicación y a pesar de que ha transcurrido un siglo y Necochea ya no es un pueblo, muchas cosas parecen seguir igual en la ciudad.
Las expectativas por el inicio de la temporada de verano, la inseguridad, el abandono en algunos lugares de la ciudad, el puerto y la inusual actitud de los concejales de no dar quórum, muestran que algunas cosas han mejorado, otras siguen igual e incluso algunas empeoraron para los necochenses en los últimos 100 años.
En perspectiva
Esta semana se pudo ver cada vez más gente en la zona balnearia, en restaurantes y bares, en lo que parece un ambiente promisorio para un verano que recién está comenzando.
Ese entorno, salvando las enormes distancias, parece el mismo que se vivía aquel 24 de diciembre de 1922.
La nota publicada aquel día por el inicio de la temporada hablaba de esa sensación tan conocida por los necochenses de la época del año en que comienzan a llegar los turistas: “Los balnearios La Rambla y La Sirena, con la asistencia de un relativo gran número de bañistas, el bar Municipal, dando por inaugurada su temporada; los hoteles de la playa con los que ya se hallan instalados en los mismos y el movimiento de tarrasque en ellos se advertirá, con motivo de los trabajos preliminares consiguientes y tantos otros factores más, a los cuales deben agregarse el funcionamiento de los tranvías eléctricos, darán la impresión de la actividad veraniega que se inicia”, señala la amarillenta página que se puede leer en el archivo de Ecos Diarios.
Ante la llegada de visitantes, también aparecía por aquellos días la preocupación por el estado y el aspecto de algunos espacios públicos.
Tal era el caso de la avenida Del Valle (58), lo que era reflejado en las páginas del diario en los últimos días de 1922.
A partir de un artículo periodístico que criticaba el estado de la arteria, la comuna había realizado obras de mantenimiento. “Estos arreglos se hacían necesarios pues esa cuadra del boulevar frente al palacio municipal, presentaba un pésimo aspecto por el descuido de su conservación que contrastaba con el buen arreglo de la calle pavimentada”, se informaba.
La eterna política
A diferencia de lo que ocurrió días atrás, cuando el Concejo Deliberante se reunió para dar tratamiento al Presupuesto 2023 y también para tratar de comenzar a solucionar el problema de la basura, en 1922 no ocurría lo mismo.
El 24 de diciembre de ese año los concejales debían reunirse para designar mediante sorteo a los ciudadanos que iban a presidir las mesas de las elecciones provinciales y municipales a realizarse en 1923.
Pero aquella tarde, tal vez pendientes de los festejos de Nochebuena, los concejales no dieron quorum para tratar la designación de autoridades ni ningún otro tema.
La actitud de los ediles provocó malestar entre los ciudadanos y ello se vio reflejado en las páginas de nuestro matutino. Señalaba una nota al respecto que la administración sufría desde hacía tiempo por la “inacción del Concejo, que no se reúne y que por consiguiente no resuelve nada”.
“No deja de ocupar en estos momentos la atención de los mismos políticos que se hallan al frente de los destinos comunales sobre cuál de ellos es que cuenta con mayores probabilidades para ir a ocupar la intendente municipal”, comentaba con cierta ironía el artículo.
El presupuesto para 1923 no había sido debatido, lo que generaba incertidumbre en la administración municipal.
Por ello, el periodista señalaba que recién después de resolver estas cuestiones “recién correspondería distraer el tiempo en cuestiones de índole política”.
La compleja situación planteada en los últimos días de diciembre, se solucionaba en el inicio de 2023, cuando el Concejo Deliberante designó a las nuevas autoridades municipales.
Según indica la crónica publicada el 4 de enero, la reunión tuvo “un amplio criterio reconciliatorio de parte de los municipales radicales y conservadores, que ha impresionado por cierto, favorablemente, al vecindario”.
En la sesión fue reelecto intendente Baldomero Sagaste con el voto de radicales y conservadores.
No obstante, no fue sencillo, ya que hubo “una intentona de la mayoría radical de elegir a Emiliano Abasolo”.
Pese a ello, cuando llegó el momento de realizar la primera sesión ordinaria del año, las diferencias volvieron a aparecer entre los dos sectores.
Festejos de fin de año
Un intenso movimiento turístico se vio en los primeros días de aquel 1923. Pero también en lo que en los años ‘70 comenzó a llamarse “el centro viejo”.
“Nuestros hermosos paseos de la plaza Dardo Rocha y la avenida Alsina (59), son dos lugares imprescindibles de reunión social, reuniéndose en la tarde del domingo y lunes una gran concurrencia”, precisa una nota del 4 de enero.
Y agrega que “el lunes por la tarde, la banda de música que dirige el maestro José Labataglia amenizó el paseo de la avenida con la ejecución de selectas piezas de su repertorio”.
La crónica también daba cuenta de la realización de los Corsos de Flores durante las noches del 31 de diciembre de 1922 y el 1º de enero de 1923. “La concurrencia de automóviles y coches en los cuales se conducían infinidad de distinguidas familias sobrepasó en ese sentido a los mejores cálculos”.
Por el progreso
Las páginas de hace 100 años de Ecos Diarios también daban cuenta de las gestiones de Gregorio Bard para la construcción de una “colonia de niños débiles en Necochea”.
En una columna aparecida en enero de 2023 se indicaba que el proyecto iba a desarrollarse en un terreno cedido por Carlos Díaz Vélez.
Según la nota, el legislador nacional iba a proponer la incorporación del proyecto en el presupuesto de 1923.
Las gestiones tuvieron éxito, ya que las obras comenzaron en ese mismo año, a cargo de la Dirección de Arquitectura de la Nación . En los primeros planos intervinieron los arquitectos René Villeminot y Walls.
La colonia abrió sus puertas en 1928, siendo los niños acompañados por el entonces director del Hospital «Tornú» de Buenos Aires, Dr. Alejandro Raimondi.
Cincuenta años después la colonia se convirtió en el Hogar “Hogar Raimondi” que conocemos en la actualidad.
Días más tarde desde la primera plana del diario, que llevaba apenas un año y medio en la calle, se postulaba la necesidad de desarrollar varias obras en los pueblos del interior del distrito, que en esos años incluían a San Cayetano y otros pueblos que hoy forman parte del partido creado en 1958.
La nota destacaba el crecimiento registrado por los pueblos y lo necesario de desarrollar obras acorde a ese progreso.
“El aumento numérico de habitantes de estos pueblos trae como consecuencia lógica una mayor construcción de viviendas y dado lugar a que sus respectivos radios urbanos se amplíen”, se indicaba.
Por ello “la aplicación de los servicios públicos sujetos a la tarea comunal, reclaman mayor eficiencia”.
Estas líneas reflejan una problemática que parece sostenerse en el tiempo, ya que muchas localidades del interior, un siglo después de aquellas palabras, aún se sienten postergadas por el gobierno municipal.
La grieta
Cuando 2023 se presenta con más inquietudes e incertidumbre que precisiones debido al clima electoral que se vivirá en los próximos meses, la situación no parecía mejor para los necochenses hace 100 años.
No había pasado una semana del arranque de 1923 cuando en las páginas de Ecos Diarios se informaba que la nueva composición del Concejo Deliberante no arrancaba con buen pie.
“El Concejo Deliberante no pudo llevar a cabo la primera sesión ordinaria por falta de quórum”, señalaba el título del domingo 7 de enero.
“Contrariamente a la reacción que anticiparon en la sesión de constitución de las nuevas autoridades, los sectores radical y conservador, de proceder contra la inercia que fuera la característica del Concejo en su anterior composiciòn, ha comenzado malogrando su primera sesión ordinaria por falta de quórum, lo que, por más que desearíamos equivocarnos, constituye un mal síntoma inicial”, sentenciaba la nota.
Aunque los actores eran otros, hace 100 años la grieta también era insalvable y la solución de los problemas inmediatos de la población pasaban a un segundo plano.///