Un símbolo de la incapacidad para resolver delitos complejos
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El viernes se cumplirán 12 años de la muerte de Mónica Neila
La muerte de Mónica Graciela María Neila, de 42 años, provocó una profunda conmoción en la zona intermedia de nuestra ciudad. Fue descubierta sin vida en la mañana del jueves 21 de septiembre de 2006, en su propia habitación, en la casa que compartía con su madre.
La primera hipótesis del crimen, del que esta semana se cumplirán 12 años, fue que se trató de un homicidio en ocasión de robo. En un principio se creyó incluso que la mujer había sido asesinada a golpes por los ladrones.
Pero luego, la autopsia reveló que había sido asfixiada y a medida que pasaban los días, las hipótesis, las especulaciones, la falta de elementos y las propias impericias de los investigadores, llevaron a sospechar que detrás de la muerte de Neila había otra cosa.
Esas dudas y la imposibilidad de obtener pruebas hicieron que la investigación se fuera diluyendo hasta quedar prácticamente en la nada.
Se llegó incluso a sospechar de la madre de la víctima, se especuló sobre un crimen pasional y se realizó una pericia que permitió determinar que dos personas fueron partícipes directas en el crimen.
No obstante, a 12 años del crimen, el caso Neila se ha convertido prácticamente en un símbolo de impunidad y ha pasado a sumar una larga lista de víctimas de crímenes en ocasión de robo que han quedado sin resolver.
El nombre de Mónica se suma así a los de María Josefina Oliveira de Mortensen, Alicia García, Rotondo Gómez, Gustavo García, Vilma Gómez, Fernando Guzmán Barrios, Nelly Vanderschven y más recientemente, Guillermo Depierro.
Sólo especulaciones
De acuerdo a la crónica publicada en esta misma página al día siguiente del crimen, Yolanda Cacace, de 73 años, madre de Neila, se retiró de la casa alrededor de las 6.30 para ir a trabajar y según indicó después, su hija en ese momento todavía estaba con vida.
Al regresar del trabajo, alrededor de las 14.30, Cacace encontró a Mónica sobre la cama, de cúbito dorsal, solamente vestida con una bombacha y una camisa. La mujer estaba muerta, con evidencia de golpes en distintas partes del cuerpo, sobre todo el la cabeza, donde había sido golpeada con algún elemento contundente.
Según los detalles brindados por la Policía, los delincuentes habían provocado un gran desorden en el interior de la casa, aparentemente con el objetivo de encontrar elementos de valor.
La Policía informó que habían desaparecido de la vivienda 1.200 pesos en efectivo (unos $15.000 al cambio de hoy), 1.000 dólares, algunas joyas y el celular de la víctima.
En un principio se dijo que los delincuentes ingresaron a la vivienda por los fondos y que utilizaron un destornillador para forzar una ventana lateral.
Sin embargo, con el paso de los días la investigación se comenzó a complicar. Uno de los primeros indicios fueron varias colillas de cigarrillo encontradas en el lugar del crimen.
Todo hacía suponer que en ellas se podrían encontrar rastros de ADN de los delincuentes, pero luego se estableció que en realidad los cigarrillos eran de los policías que estuvieron en el lugar del crimen y que contaminaron la escena.
También se comenzó a especular que la escena del crimen pudo haber sido modificada con el objetivo de hacer pensar que se había intentado ocultar un homicidio pasional. El principal indicio de ello era la presencia de una escalera de obra de grandes dimensiones sobre un paredón que cualquier persona podría haber saltado sin problemas.
Se desestimó entonces el homicidio en ocasión de robo y se comenzó a sospechar que la madre de la víctima ocultaba algo, que se negaba a colaborar. Fueron aprehendidos dos hombres que en algún momento tuvieron alguna relación con Mónica. Sin embargo, ninguna de esas acciones permitió avanzar en la investigación, ya que no se logró obtener una prueba que fundamentara la hipótesis de un homicidio premeditado.
Mucho tiempo después se realizó una pericia de la mecánica del crimen, más precisamente del ataque a Neila. Esto permitió establecer que al menos dos personas fueron quienes mataron a la mujer. Una de las personas la habría tomado por el cuello desde atrás, mientras se cree que otra la golpeó con un objeto contundente de frente.
Pero no fue el golpe lo que mató a Neila, sino el antebrazo de la persona que la tomaba por detrás, que finalmente las asfixió.
Hoy, a pocos días de cumplirse los 12 años de la muerte de Mónica Neila, la causa está archivada.