Un símbolo de los vecinos de Quequén
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Yiya Biar de Domenech comenzó a trabajar en la Sociedad de Fomento de Quequén en la adolescencia. También integró la Liga de Madres, el Rotary Club y la Biblioteca Pública
Por Juan José Flores – Redacción
A los 92 años, sigue viviendo a unas pocas cuadras del lugar donde nació. María Felisa Biar de Domenech, más conocida como “Yiya” por los vecinos de Quequén, parece no tener conciencia de lo que ella significa para su pueblo.
Amante de las plantas, de su casa y su familia, Yiya es aún uno de los pilares del vecinalismo quequenense. Cuando todavía no había cumplido 15 años, comenzó a colaborar con la Sociedad de Fomento de Quequén.
Junto a una vecina de su misma edad, salían a recorrer el pueblo para vender rifas y recaudar fondos para la entidad. “Con la Negrita Fernández mentíamos, decíamos que teníamos 15 años, porque en esa época sólo los mayores de 15 podían integrar una entidad”, explicó Yiya.
Con los años, ella pasó de ser vendedora de rifas a ocupar distintos puestos en la comisión hasta convertirse en la dirigente con mayor trayectoria dentro de la institución, aunque ello no impidió que saliera a caminar por su pueblo para pedir la colaboración de la gente recaudar fondos para la asociación y ayudar a los necesitados.
Además de la Sociedad de Fomento, Yiya trabajó en la Liga de Madres, en la Biblioteca Popular de Quequén y fue una de las fundadoras del Rotary Club de Quequén.
Recientemente, cuando cumplió 92 años y se realizó una misa por el aniversario de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, el párroco le realizó un homenaje.
Yiya que había ido a misa en un principio no se dio cuenta de que estaban hablando de ella. “Estaba lleno de gente. Cuando terminó la misa el padre empezó a hablar de mi y por llorar no pude escuchar lo que decía”, explicó.
La gente que estaba en la iglesia se acercó a saludarla y felicitarla. “Fue hermoso”, dijo Yiya.
Por esos días la Sociedad de Fomentó también la homenajeó. Le regalaron un ramo de rosas con una tarjeta que decía: “A la fomentista más vital”.
Vitalicia
Si bien Yiya es socia vitalicia de la Fomento, sigue trabajando en la entidad. “Este año he estado un poco haragana”, confesó.
Incansable, aseguró que no puede dejar la institución porque “ya es mía”.
“Siempre luché por el pueblo. Yo soy muy quequenense y quiero mucho a mis instituciones”, dijo Yiya, que ha estado 78 años de su vida vinculada a la entidad vecinalista.
Cuando ella comenzó a trabajar por la Fomento, la sede era “una piecita”, en la calle Benito Machado (hoy 519). Quequén era un caserío y no había otras instituciones. La mayoría surgieron por impuso de la agrupación vecinal.
“Quequén era muy chico”, explicó Yiya y comentó que el edificio donde hoy funciona la escuela Nuestra Señora de la Merced “era entonces el almacén de Contín”.
Ella siempre vivió en el barrio. “Sólo cuando me casé, viví ocho meses en Mar del Plata, hasta que mi esposo pidió el traslado a Necochea”, explicó.
De alma
María Felisa Biar fue la única niña de cuatro hermanos. Su padre vino a la Argentina desde Pamplona a trabajar a Quequén. Yiya recuerda que era un hombre muy trabajador y cada vez que había un remate compraba algún lote.
“La Fomento fue la primera institución fuerte para un pueblo que en esa época no era lo que es hoy. Había pocas casas”, dijo ella que ingresó a la institución a los 14 años.
“Quequén se fue poblado por mucha gente de afuera, de las provincias, que venía a trabajar en el puerto. Era gente muy buena y la forma de vida era otra. Nos entendíamos mejor, me parece”, dijo Yiya.
Ella se casó con Héctor Domenech, con quien tuvo dos hijas: María Luján y María Elena. En la actualidad Yiya tiene 5 nietos y 7 bisnietos.
Junto a su esposo Yiya tuyo una cigarrería y luego una agencia de quiniela. Mientras, seguía trabajando incansablemente por su pueblo. “Soy quequenense de alma”, aseguró.
Así fue que presidió la comisión directiva de la Biblioteca Popular y integró la Liga de Madres de Familia, que funcionaba en la capilla Nuestra Señora de Luján.
“Ahí se trabajó mucho, porque había muchas necesidades”, precisó. “Además formamos el Rotary, que también trabajo y ayudó mucho a Quequén”.
La Fomento no sólo fue la impulsora del movimiento autonomista de Quequén. En la sede de la institución funcionó el Rotary y también desarrolló sus actividades el CEF Nº 76 antes de contar con su propio edificio.
“Se luchó mucho”, dijo Yiya. “Pero ese trabajo lo hice con mucho cariño, con muchas ganas”.
“El pueblo de Quequén es muy unido. La gente que vive aquí es muy solidaria”, concluyó Yiya.///
Perfil
María Felisa Biar de Domenech tiene 92 años.
Tiene dos hijas: María Luján y María Elena.
Además, cinco nietos y siete bisnietos.
Comenzó a trabajar en Sociedad de Fomento de Quequén cuando aún no había cumplido 15 años.
En la actualidad es socia vitalicia de la entidad que dio origen a muchas instituciones de Quequén.