Un sueño creado a fuerza de sacrificio
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La Asociación de Bomberos Voluntarios de Ramón Santamarina fue creada hace poco más de un año y trabaja para jerarquizar a un grupo de hombres que casi sin recursos ha salido a combatir incendios
“Con esto del cambio climático, necesitamos más equipamiento”, afirmó Sergio Pérez, referente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Ramón Santamarina.
La entidad se formó en noviembre de 2020 con el objetivo de brindarles herramientas al grupo de bomberos voluntarios de la localidad.
Semanas atrás a partir de un video de este grupo de sacrificados vecinos que poniendo en riesgo su vida combaten incendio en el campo, un grupo de ex residentes reunió unos 100.000 pesos para comprar una bomba de presión para la vieja camioneta que tienen los bomberos de la localidad.
“Vieron un video donde se ve a uno de los muchachos apagando un incendio con un remera y un pantaloncito de Boca. Primero hicieron algunas bromas, pero después decidieron colaborar para que puedan tener al menos indumentaria adecuada”, explicó Pérez.
La reacción al video se produjo dentro de un grupo de Whatsapp formado hace ya varios años por Marcos Reyes, un vecino de la localidad que decidió sumar a todos los ex residentes de Ramón Santamarina para que mantuvieran contacto con el pueblo.
El grupo de ex residentes tardó apenas unas horas en reunir los 100.000 pesos que decidió entregar a la asociación que encabeza Pérez.
La joven entidad, que por estos días sigue tramitando la personería jurídica, no esperaba una reacción tan inmediata y debió crear una caja de ahorro para poder depositar el dinero y darle transparencia a la donación.
“Compramos una bomba de 70.000 pesos”, explicó Pérez y señaló que el objetivo de la asociación, desde su creación, hace poco más de un año es “jerarquizar al grupo de bomberos”.
Se trata de un grupo de hombres de la localidad que con más entusiasmos que recursos ha logrado apagar algunos incendios en campos de ese sector del distrito que podrían haberse vuelto incontrolables.
“Necesitamos mejor equipamiento”, afirmó Pérez y dijo que cada vez que hay incendios en la localidad son los bomberos de La Dulce y San Cayetano los que acuden con sus autobombas.
No obstante, las distancias entre las localidad puede hacer que cuando llegan las autobombas ya sea demasiado tarde. “Desde La Dulce tardan 20 minutos en llegar, desde San Cayetano 40 y de Necochea más de una hora”, señaló.
Por ello Pérez y los bomberos de Ramón Santamarina creen que contar con las herramientas necesarias puede ser fundamental para evitar graves daños en ese amplio sector que comprende el límite de los partidos de Necochea y San Cayetano.
El sueño
Pérez manifestó su profundo agradecimiento al grupo de ex residentes, formado por más de 120 personas que alguna vez vivió en Ramón Santamarina y que aún siguen en contacto con el pueblo a pesar de los años y de la distancia.
Y explicó que ahora el desafío de la asociación es lograr finalmente la personería jurídica para aspirar a objetivos más importantes, como la creación de un espacio propio para el grupo de bomberos.
“Ahora la camioneta se guarda en la casa de uno de los muchachos voluntarios, pero necesitamos un galpón”, afirmó.
La camioneta a la que hace referencia es una Ford modelo 1962 que con un tanque de 2.500 litros de agua es utilizada como autobomba por el grupo.
Los bomberos voluntarios de Ramón Santamarina se formaron hace más de 15 años y ahora parece ser el momento adecuado para reconocer el esfuerzo de esos hombres y también para jerarquizar su trabajo en un momento en que las altas temperaturas y el cambio climático amenaza con temporadas de incendios cada vez más intensas y peligrosas.
La bomba de alta presión colocada en la camioneta ha sido un importante paso para el grupo de bomberos voluntarios, que ahora espera recibir la donación de indumentaria adecuada para sus hombres.
Aunque los próximos objetivos son más ambiciosos: conseguir una autobomba y construir un galpón donde poder crear en el futuro el destacamento de bomberos de la localidad.
Pérez señaló que el lugar para construir el galpón le fue donado a la entidad por la familia Benítez, por lo que el sueño no parece inalcanzable.
En tanto, el contacto con la Federación de Bomberos de la Provincia de Buenos Aires les ha permitido sumar información y lograr los contactos para avanzar en las gestiones para llevar adelante sus objetivos.