Un trabajo anticipado
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Quizás por primera vez en varios años, se está trabajando en forma anticipada en la organización de lo que será el Festival Infantil, en enero de 2020. Y tal es así, que finalizando el mes de julio, ya tienen la idea desarrollada de lo que será el espectáculo inicial, que remplaza a lo que fue el tradicional desfile de carrozas.
El show inaugural se hará a lo largo de unos 200 metros de Pinolandia, donde se desarrollará un relato en el que el universo de los juguetes cobrará vida.
Si bien la coordinación está a cargo de la Dirección de Cultura del municipio, esta área no es la única que está trabajando sino que con el mismo compromiso que asumieron el año pasado, están abocadas también las escuelas municipales de arte de Necochea y Quequén, el Centro Cultural y la Escuela de Arte “Orillas del Quequén”.
El hecho de que participen instituciones, además de garantizar cierta participación ciudadana en el armado, permite pensar en una continuidad más allá de los gobiernos de turno. En este sentido, hay que tener en cuenta que este año hay elecciones municipales para elegir intendente y si cambia el gobierno, es importante tener algo organizado de antemano y a cargo de la sociedad civil.
Sólo el Estado no puede hacerse cargo de este tipo de actividades porque entre la gestión diaria y las demandas de los vecinos, poco tiempo queda para la creatividad y para la recreación de la infancia. En este aspecto, es interesante que personas que se dedican a trabajar con la niñez, con el arte y la cultura, den su tiempo para armar este festival que está cercano a cumplir las sesenta ediciones en 2021.
Para muchos el Festival Infantil ya pasó de moda y, en este sentido, es todo un desafío actualizarlo apuntando a los chicos de hoy, que son por de más distintos a los de la década del 60. Bienvenidos sean los cambios que se hicieron el año pasado, donde se decidió dejar de lado el desfile de carrozas porque venía de mal en peor cada año que pasaba. Sin embargo, todavía hay que trabajar mucho más para que vuelva a ser la fiesta nacional de los chicos, como lo fue en su momento.
Una de las nuevas ideas para involucrar a la comunidad apunta a sumar a ciudadanos comunes que tengan ganas de participar como voluntarios en la puesta en escena del espectáculo central o en alguna otra actividad. De esta manera, se tratará se sientan parte de la propuesta.
Trabajar con tiempo es un buen punto de partida, al igual que la diversidad de artistas, instituciones y hasta ciudadanos que estarán involucrados. Sólo el trabajo en conjunto entre distintos sectores puede hacer que se recupere una fiesta, que ha tenido sus años de esplendor, pero también sus años de decadencia.
Recordar que los niños son los protagonistas y pensar en la infancia de hoy, quizás sea el puntapié inicial para que la propuesta vuelva a ser exitosa.