Un trabajo que fue más allá de las nubes
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Con el Saocom 1B, Elmar Mikkelson vio partir al espacio al quinto satélite que ayudó a construir
El ingeniero aeronáutico necochense, Elmar Mikkelson, a sus 45 años se pudo dar el lujo de ver partir hacia el espacio al quinto satélite que ha ayudado a construir en los últimos diez años, estando en el laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Hace dos años, Ecos Diarios le hacía una entrevista por lograr un despegue exitoso del Saocom 1A y, mientras eso ocurría, Elmar ya trabajaba, junto a todo un equipo, en la creación de un segundo satélite, que finalmente para ser puesto en órbita el pasado domingo.
“Éste es hermano gemelo del 1A, así que básicamente tratamos de hacer todo igual a lo que se había hecho en el 1A , aunque lógicamente hubo que rehacer todo lo que es mantas porque hay cosas que no se pueden reutilizar. Aprovechamos un montón de la experiencia que habíamos ganado y se mejoró mucho los procesos porque se acortan los tiempos al saber qué hacer y cómo hacerlo”, dijo el necochense.
“Una vez que vimos que SpaceX le pega el empujoncito y la cámara filma que el satélite se va, ya te quedaste tranquilo de que la parte más riesgosa ya esteba, porque si falla el lanzamiento no queda nada”, contó.
Cabe señalar que el lanzamiento del Satélite Argentino de Observación Con Microondas (Saocom) 1B tuvo tres reprogramaciones antes de partir hacia el espacio desde Estados Unidos, en el centro espacial de Cabo Cañaveral.
El aparato está orbitando a 620 kilómetros de altura junto a su gemelo, el 1A que se lanzó en 2018, permitiendo la obtención de imágenes de alta calidad e información sobre los niveles de agua del suelo, clave para el sector del agro, y para detectar la presencia de buques en zonas de jurisdicción argentina.
Misión cumplida
Mikkelson se encarga de la parte de mantenimiento de temperatura, por lo que ha sido el encargado de que los satélites no se sobrecalienten y se rompan. “Tenemos gente que trabaja con nosotros que están ahora, y por un mes, haciendo controles las 24 horas para medir las temperaturas. El lunes a la mañana una de las jefas mandó al grupo de los que habíamos estado en el lanzamiento anterior que el satélite se había desplegado y que las temperaturas estaban correctas. Eso dio finalización a diez años de trabajo de un ejército de gente. Nuestra parte quedó cumplida y bien”, contó.///