Un verdadero campeón de la vida
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Los turistas lo conocen por su trabajo como carpero durante 39 años en un balneario de la Villa Díaz Vélez. Pero aquí Hugo Pérez es más conocido por su larga trayectoria como futbolista
Por Juan José Flores – Redacción
El deporte, el trabajo y la familia han definido la vida de Hugo Saúl Pérez, el marcador central, el carpero, el albañil. Tiene cinco hijos, ocho nietos e innumerables recuerdos de su paso por el fútbol, sus 39 años en un balneario de la Villa Díaz Vélez y su labor como ayudante de albañil en la construcción del emblemático barrio 9 de Julio.
Vive en el mismo lugar donde creció, en la calle 74, en una casa que construyó con sus propias manos. Decenas de fotos y recortes de diario registran su paso por Villa del Parque, Rivadavia, Huracán y Mataderos.
Fue uno de los protagonistas de la era dorada del fútbol local, integró un inolvidable equipo de papi fútbol en el que sólo jugaban Pérez y llegó a presidir el club El Principio, cuya camiseta vistió varios años en torneos amateur.
Hincha de Gimnasia desde la infancia, nunca pudo jugar en la primera del club de sus amores y asegura que aún hoy muchos lo critican por ello y por haber salido campeón con Huracán.
En el 75 tuvo oportunidad de integrar el equipo de Rivadavia que se enfrentó durante una pretemporada al River Plate de Labruna.
Pasión por el fútbol
Hugo Pérez creció en una zona de quintas en la avenida 74 y 83. De los nueve hermanos, siete jugaban al fútbol y Hugo pasaba el día en el potrero, jugando con una pelota de trapo.
Su padre era un empleado rural y Hugo comenzó a trabajar de chico, primero en una fábrica de lavandina y luego en el balneario Fiorentino, que se encontraba ubicado en avenida 2 entre 89 y 91.
Pero todo el tiempo que tenía libre lo dedicaba a jugar al fútbol. “En el barrio había cuatro o cinco canchas y los sábados estaban llenas”, explicó Hugo. “Ahí aprendíamos con los grandes, porque cuando se armaba un picado jugaban desde chicos de 10 años a hombres de 70”.
Pero como el potrero no parecía alcanzar, siguiendo los pasos de sus hermanos más grandes, Hugo comenzó a jugar en Gimnasia.
Pasó por la 5ª, la 4ª y llegó a 3ª. Algunas tardes jugaba en las tres categorías. Todo indicaba que jugaría en primera, pero como ningún titular quería dejar su puesto, un día Hugo se enojó y se fue a jugar a la liga amateur, con el Club El Principio.
En aquel club de barrio, que llegó a presidir, jugó durante varios años compitiendo contra equipos de aficionados.
Ello le permitió distinguirse y en el año 71 lo convocaron para jugar en la primera de Villa del Parque.
En el 75 se produjo uno de los hechos que marcaron su carrera. Al balneario Fiorentino, donde trabajaba, concurría Di Biase, un histórico presidente de Rivadavia, quien lo convocó para integrar el equipo que jugaría un amistoso de pretemporada nada menos que contra River Plate.
El equipo de Labruna, que llevaba 18 años sin ganar un campeonato, goleó a Rivadavia, pero Hugo pudo jugar contra algunos de los más grandes futbolistas argentinos del momento, como Fillol, Morete, J.J. López…
Al día siguiente pasó por la cancha y J.J. López lo vio parado junto al alambrado y se le acercó. “Vos no jugaste ayer contra nosotros. ¿A donde vás?”, le preguntó asombrado. Cuando Hugo le explicó que iba a trabajar en el balneario y que el día anterior, antes del partido, también había trabajado, López no lo podía creer. Fue allí cuando le señaló a un juvenil que estaba practicando y le dijo: “Ves aquél, se llama Passarella. Acordate, Pa-ssa-re-lla. Va a llegar muy lejos”.
El albañil
Después de aquel singular partido, Hugo se probó en Tres Arroyos y en Estación Quequén, pero finalmente se sumó al plantel de Huracán, donde jugó durante 14 años.
Mientras, continuaba su vida de trabajo. El club le compró un terreno y se comenzó a construir su propia casa.
Aquella experiencia le permitió aprender el oficio y fue así como se animó a incursionar en la albañilería.
Como ayudante de albañil se sumó al grupo de obreros que construyó el barrio 9 de Julio.
“Entonces aquello era campo. Sólo se veía la escuela 19 y había una casita sobre la 75, a la derecha”, explicó. “En la mitad de lo que hoy es el barrio, existía una enorme laguna, por lo que hubo que hacer un relleno como de tres metros de profundidad”.
En diciembre del 78 volvió a pedir trabajo al balneario Fiorentino y el dueño le sugirió que fuera al balneario de al lado, el del Automóvil Club Argentino y hablara con el encargado.
Fue así como el 10 de diciembre de 1978, Hugo comenzó a trabajar en el balneario del ACA. Treinta y nueve años después, sigue trabajando allí, cinco meses por año. “Hay algunas familias de las que conozco varias generaciones”, aseguró.
De campeonato
En 1979 Hugo se consagró campeón de la Liga Necochea de Fútbol con Huracán. Paralelamente, jugó diez años en la selección de la liga.
Junto a sus hermanos Carlos Oscar (Tata), Juan Domingo (Chachi), Alberto Pablo (Beto) y Néstor Oscar, brilló en el fútbol local y también fue pionero de lo que hoy se conoce como fútbol 5.
En el entonces denominado “Papi Fútbol” formó con sus hermanos, algunos primos y otros homónimos, el famoso e imbatible equipo de “Los Pérez”.
“Salimos campeones tres años seguidos y en una final le ganamos a un equipo que prácticamente era la selección de Necochea”, dijo Hugo. “En los Perez jugaban Luis, Carlos Oscar, Beto, Chachi, Omar y yo. También mi primo Roberto y otros jugadores de apellido Pérez, como Gatica y Tomate”.
Hasta 1988 Hugo jugó en Huracán y luego, un año antes del retiro, pasó a Mataderos. No dejó porque estuviera cansado de jugar, sino porque las piernas, con sus años de trabajo en la arena, ya no le respondían.
Quienes lo vieron dentro de una cancha aseguran que era un jugador inteligente, disciplinado y tenía una pegada perfecta. Si bien se lo reconoce como marcador central, a él le gustaba jugar de cinco.
Algunos de los cinco hijos que tuvo con su esposa Adriana, en 42 años de matrimonio, y también sus nietos, han heredado la misma pasión por el fútbol.
Ya jubilado, sigue trabajando en el balneario, que es su otra gran pasión. “Soy como Mirtha Legrand, siempre digo que este es el último año, pero sigo”, bromeó.
Perfil
Hugo Saúl Pérez tiene 66 años.
Está casado con Adriana desde hace 42.
Tiene cinco hijos y ocho nietos.
Jugó en las inferiores de Gimnasia, en torneos amateurs con El Principio y en primera con Villa del Parque, Huracán y Mataderos.
Si bien es recordado como marcador central, jugó en todos los puestos e incluso atajó en algunos partidos.