Un vodevil legislativo con final sabido
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El domingo 11 de marzo hace 50 días, en Ecos Diarios decíamos en el comentario semanal bajo el título «El defensor municipal del pueblo ¿propuesta que abre grietas?”, ilustrado con la caricatura del radical Esnaola saliendo de un reloj antiguo mirando el horizonte. Así anticipamos y dábamos cuenta de lo que sería la crónica de un final anunciado; hace casi dos meses, sin que ciertos concejales no lo estudiaran en profundidad al proyecto de Defensor del Pueblo, que tenía un destino fijo: aprobarlo, según la idea en primera instancia con dos tercios de los 20 ediles.
Ante dimes y diretes, un artero cambio se iría a producir en los últimos días para que nada quedara librado a una posible sorpresa, y que “la casa estuviera en orden”. Para que esa casa estuviera en orden, no se podía llevar a cabo la aprobación con los dos tercios ya que era difícil de alcanzar ese número de voluntades, por eso, la maquiavélica, reducción a una simple mayoría y, como los votos se cuentan de a uno, con once sobraba y alcanzaba y, si fuese necesario había una carta comodín dibujada de doce.
En fila, los seis integrantes del oficialismo, el unipersonal bloque vecinalista, el dúo radical y dos de Cambiemos, los once necesarios para alcanzar la cifra, ante nueve oposiciones.
En la madrugada deliberativa entre aquellos pocos que se preocuparon analizar lo que se iba a votar, otros sólo vieron pasar el tren y los que creen lucirse con palabras rimbombantes, los que vuelven cuando otros van y en el intríngulis del poder se cocinó a fuego lento el proyecto, para confeccionar un traje a medida, con la anuencia del poder municipal.
El apoyo de once concejales para con un radical que se verá precisado a dejar su ficha de afiliación en un cajón, al menos por cinco años, por la expresa condición de lo normado ya que, el nuevo cargo no puede estar en manos de alguien con actuación política.
Hay un viejo film argentino del año 1967 dirigido por Enrique Carreras denominado «Ya tiene comisario el pueblo», una comedía de tono menor. Nosotros tenemos nuestro vodevil: «Ya tiene defensor el pueblo».
El vodevil (del francés Vaudeville), existió entre los años 1900 a 1930 con enorme suceso popular en Inglaterra y los Estados Unidos, consistente en enredos, sucesiones de intrigas y equívocos, finales conocidos y toques de humor. Algo de ese vodevil suele tener nuestro Concejo Deliberante.
Objetivo cumplido grieta en Cambiemos
La verdadera base del poder político no son las armas, las tropas o los grandes discursos, sino la habilidad de hacer que los demás realicen lo que uno quiere que se haga. En este caso, objetivo cumplido con la participación de actores que fueron protagonistas y otros sólo de reparto, y entre bambalinas los verdaderos mentores.
El Departamento Ejecutivo envió el proyecto, casi en silencio, hizo camino al andar, sabiendo que alcanzaría los votos para aprobarlo, que terminaría dividiendo a Cambiemos, cuya imagen de alianza, en Necochea está atada con alambre. Se enredó en esa telaraña sin tener la capacidad suficiente para concretar una estrategia de defensa, y terminó siendo una pelea de todos contra todos, mientras el bendecido lo miraba por TV, sin dejar de lado el golf como deporte des estresante en la hoy super visitada Miami.
Mientras tanto, el presidente del bloque de Cambiemos-Fe, Arturo Rojas, ausente con aviso, cenaba en la Fundación Libertad junto al presidente Macri y la vice Michetti su bloque tibiamente ejerció una laxa oposición, ante la sonrisa de Issin y Fernández Palma, sabedores que, en sus decisiones estaban enviando un misil al corazón de Cambiemos y ante regocijo de los concejales de la UCR al ver que le estaban regalando un cargo a un correligionario, en época de puestos flacos para el centenario partido.
En el medio, la presencia del presidente del cuerpo legislativo, Ernesto Mancino, figura inexpresiva, sin experiencia, en otra muestra de falta de conducción. Fue vapuleado, casi noqueado por, Maizzani de UCR y Cáceres de Unidad Ciudadana, cuando nuevamente en otro acto de soberbia, mezclado con impotencia y desconocimiento quiso imponer condiciones desde la presidencia, entonces ambas le manifestaron que debía bajar del estrado para exponerlas y ponerse el overol y trabajar como concejal. Aquí él remató con actitud altanera intentando dar clases a sus colegas. «Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar», sabio concepto, que debería tener en cuenta.
¿Es necesaria la creación de la defensoría del pueblo?
Voces se expresan sobre el momento no adecuado de la creación de la defensoría, sin ingresar en tecnicismos ni en detalles sobre cómo será su funcionamiento, otros esbozan cifras sobre la erogación que esto supone en materia económica y en menor medida aquellos que defienden su integración porque ayudará al ciudadano desprotegido.
La transparencia de los números deberá quedar bien acentuada ante la ciudadanía. Ecos Diarios dio detalles de lo que costaría anualmente este organismo, mientras que funcionarios contradecían lo afirmado, algo que faltó aclarar si hubiese sido necesario, en la sala cuando se discutió el proyecto. No hubo un concejal que tuviera ciertamente los números finales, algunos por ignorancia y falta de trabajo recabando datos, otros porque prefirieron silencio.
Otra de las críticas se centran en la forma de designación, hay quienes afirman la necesidad de que sea el voto popular a quien corresponde su elección, otros replican, con acierto, que el pueblo no delibera ni gobierna sino por medios de sus representantes.
Las diferentes bibliotecas sientan posiciones. Lo concreto es que cada sesión del deliberativo deja más divisiones, a esta altura no sabemos ya cuántos bloques quedarán en el corto plazo si sigue esta guerra de secesión. De lo que si deben estar convencidos y alertados nuestros concejales que la sociedad mira con detenimiento cada accionar, esperando discusiones de mayor altura, que hagan al crecimiento del distrito, elevarnos por sobre las pequeñeces.
Una batería de medidas llegarán al concejo deliberante próximamente, licitación de balnearios, creación de nuevos denominados de río, proyectos para dar mejores servicios a la playa de camiones de Quequén, la gran discusión sobre el futuro de nuestro parque, qué hacer con el Jardín de Rocas, con el Casino y otros temas vitales para el desarrollo y crecimiento de Necochea.
¿No estaremos discutiendo muy en chiquito cuando tenemos por delante todo por hacer? Venimos con tiempo perdido, el mañana debíamos haberlo hecho ayer, terminando con las polémicas sobre insignificancias y que no le mejoran la calidad de vida a nuestra sociedad.
Por Miguel Abálsamo
Para Ecos Diarios