Una acertada decisión
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A diferencia de lo que ocurría en cada aniversario de la ciudad de Necochea, en la jornada del pasado jueves 12 se dictó clases con total normalidad en los distintos niveles educativos del sector estatal y privado.
La determinación, que se tomó por primera vez, tiene relación con la resolución 915/16, firmada por el ministro de Educación de la provincia de Buenos Aires, y refrendada por el Consejo General de Educación, que establece en su artículo 8 la derogación de todas las resoluciones y disposiciones que hayan concedido excepciones al cumplimiento del calendario escolar. Los únicos feriados son los reconocidos en dicho organigrama y nadie tiene potestad para declarar asuetos en la comunidad educativa, especifica la norma.
Entre los días en los que se debe citar clases normalmente figuran los asuetos por aniversarios de cada ciudad, así como también las jornadas en que se testimonia al santo patrono de cada lugar.
Entre los elementos que fundamentan la aplicación de dicha resolución, se destaca la necesidad de no perder días de actividad escolar, en el marco de los sucesivos paros docentes que afectaron la concurrencia a clase de los alumnos.
Asimismo, como una forma de valorizar la actividad en estas jornadas recuperadas, se propone desde Educación que los alumnos puedan, durante los festejos locales, estar acompañados por sus maestros, calificados para enseñar el significado de estas fechas aniversario o de cualquier efeméride, enriqueciendo el trabajo en clase con los educandos.
El incumplimiento del calendario escolar de 180 días al año, que lamentablemente no se ha completado desde hace varios años, ha perjudicado al alumnado, en especial al que asiste a establecimientos públicos, que quedan en desventaja con los privados, que si tienen clases cuando los docentes hacen medidas de fuerza.
Si bien el deterioro que ha tenido el sistema educativo del país, y que se refleja cuando se compara la preparación de nuestros niños y jóvenes con la de otros países, ha tenido múltiples causas, la pérdida de irrecuperables días de clases ha sido nefasta. Lejos ha quedado la Argentina de sus tiempos de liderazgo educativo en el continente.
Mientras que el pasado jueves en las aulas de los distintos establecimientos educativos de la ciudad había actividad, la imagen contrataba con la parálisis en la Municipalidad, por el asueto concedido por el Ejecutivo; en organismos de la Justicia, bancos, Anses y PAMI, entre otros. En tanto el comercio, en su gran mayoría, abrió sus puertas como cada día.
Más allá que estos cierres tienen relación con conquistas gremiales de hace tiempo; ante la proximidad de otro día de inactividad, con el corrimiento para mañana lunes del feriado nacional del 12 de octubre – Hoy llamado Día del Respeto a la Diversidad Cultural- la suma de producción termina alterando el funcionamiento de la ciudad.
En más de una oportunidad nos referimos a los fines de semana extra largos, a través de los feriados puente, que si bien se ha enunciado desde sectores vinculados al turismo son beneficiosos; alteran y perjudican a la gran masa laboral, preferentemente a la industria y comercio, que se ve obligados a cerrar y no producir.
La decisión de la administración que encabeza María Eugenia Vidal de empezar a reducir las jornadas sin clases, es a todas luces acertada y bien vendría que fuera imitada en otros ámbitos del quehacer nacional. Es que sumando ocio y por ende falta de productividad, ningún país progresa.///