Una adicción socialmente cada vez menos aceptada
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Necochea no es ajena al fenómeno del tabaquismo mundial. Especialistas consultados indicaron que una de las medidas que más impactó en el consumo es que se prohibiera fumar en lugares públicos
La epidemia mundial de tabaco causa cada año más de 7 millones de muertes, 900 mil de las cuales corresponden a personas no fumadoras que respiran humo de tabaco ajeno. Necochea no es ajena a ese fenómeno global.
Las cifras del tabaquismo y sus consecuencias no hacen más que poner una señal de alarma en una adicción, que si bien es legal y está -por suerte cada vez menos- socialmente aceptada, no por eso causa menos daño.
“No dejar fumar en los lugares públicos ha sido efectivo. Creo que esa ha sido una medida que ha tenido su impacto”, opinó el neumonólogo Juan Ruiz consultado sobre el tema del tabaquismo en nuestra ciudad.
Pero aún así, en la Argentina, el tabaquismo tiene una tasa de mortalidad del 14%. Su consumo se inicia entre los 13 y 14 años y suele extenderse al menos 20 años, con un «pico» de adicción que se da entre los 28 y los 35.
Además, los relevamientos indican que dentro de las diez principales causas de muerte en el mundo, ocho están relacionadas con el tabaquismo.
Las más frecuentes son infartos, enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares (ACV) y problemas en la circulación en miembros inferiores.
No tan social
Ruiz cree que las campañas impulsadas por el estado en los últimos años han sido oportunas. Particularmente la prohibición de fumar en lugares públicos, según el neumonólogo.
Sin embargo, Ruiz, que lleva años trabajando con fumadores, cree que estas campañas no llegan a quienes sufren de la adicción al tabaco. Opina que si bien el aumento del precio debido a los impuestos pueden hacer que se dejen de fumar cigarrillos de marca, eso no hace que dejen de fumar.
“Compran cigarrillos más baratos. La gente no deja de fumar”, dijo. Además, explicó, “no conozco a ninguno que haya venido al consultorio preocupado por ver a un paciente con un cáncer de pulmón en la caja de los cigarrillos”.
“Sí se ve cada vez menos gente que sale a fumar a la vereda”, comentó. “Creo que la prohibición de fumar en lugares públicos ha tenido un impacto, pero precio no, porque la gente va buscando cigarrillos de menor calidad”.
En cuanto al cigarrillo electrónico, que comienza a verse cada vez más seguido, Ruiz explicó que “si bien se puede comprar en el kiosco o por Internet, está prohibido en nuestro país”.
Indicó que el dispositivo no ha sido aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat) y que es peligroso.
“En Estados Unidos están haciendo una campaña intensísima sobre el vapeo, que es como le llaman a fumar cigarrillos electrónicos, porque se ha demostrado que también contienen nicotina y otros productos cancerígenos”, dijo Ruiz.
Incluso, explicó, recientemente un artículo periodístico publicado en Estados Unidos señalaba que “están intentando combatir el cigarrillo electrónico, porque son las mismas tabacaleras las que están fomentando el uso del vapeo y produciendo los dispositivos”.
“Lo que tiene que tener claro la gente es que en Argentina está totalmente prohibido el uso del cigarrillo electrónico”, precisó Ruiz.
El medico señaló que no es cierto que el uso del cigarrillo electrónico es inocuo y que no crea adicción. “No es como lo promocionan”, afirmó. “Creo que el que deja de fumar es el que tiene la voluntad de hacerlo y busca ayuda en un profesional”.
Explicó que incluso existen medicamentos que facilitan, con la asistencia profesional, dejar de fumar.
Sin embargo, precisó, poder abandonar la adicción depende exclusivamente del fumador.
El tabaquismo, dijo Ruiz, “no sólo aumenta la posibilidad de contraer infecciones respiratorias, produce EPOC, que le cuesta muchísimo dinero en tratamientos a la Argentina y origina múltiples cánceres, no sólo el de pulmón, también el de lengua, de labio, de riñón, de esófago, de vejiga…”
“Además del daño sobre el sistema cardiovascular que provoca y que es la causa más frecuente de muerte entre los fumadores además, del EPOC y el ACV”.
En busca de conciencia
El cardiólogo Gustavo Casas trabajó desde principios de los años 90 en los cursos para dejar de fumar que aquí impulsaba la provincia a través de La Morada y la Iglesia Adventista.
Casas, que estuvo también vinculado años al programa Propia, dijo que el curso de cinco días para dejar de fumar que coordinaba la Iglesia Adventista tenía una orientación multidisciplinaria y daba buenos resultados. “Había un médico, un psicólogo, un nutricionista y luego un profesor de educación física. Buscábamos que a la gente le hiciera un clic y se dispusiera a cesar en el consumo de tabaco”, indicó.
“Y se lograba en una semana. Y luego se hacía un seguimiento y los resultados eran buenos. Había un 50 por ciento de tasa de cesación”, dijo Casas, que está en la actualidad desvinculado de esos cursos pero que dice que “la gente los reclama porque hay cientos de personas que lograron dejar de fumar con ellos”.
Casas lamentó que programas de prevención como el Propia, orientado a la salud cardíaca, no tengan más apoyo gubernamental, aunque como Ruiz opinó que la medida del gobierno de prohibir fumar en lugares públicos ha tenido un impacto positivo.
“La última encuesta nacional de factores de riesgo cardiovascular y mostró que las tasas vienen descendiendo. En los 90 la tasa de riesgo por el consumo de tabaco era del 35% de la población general y según la última medición bajó a alrededor del 25%”, precisó.
“El Estado hizo bien la tarea con la prohibición de fumar en lugares públicos”, dijo Casas y opinó que el aumento del precio de los cigarrillos también ha sido una política adecuada.
Con ello, afirmó, “el tabaquismo pasivo bajó mucho”. Sin embargo, dijo que paradójicamente “todos los años la Cámara de Diputados aprueba un subsidio a favor de los productores de tabaco del Norte”.
Sin embargo, Casas señaló que las consecuencias del tabaquismo aún se ven a diario en el consultorio.
“El tabaco es mortífero para los vasos. Destruye las arterias, facilita los depósitos de grasa, las hace más rígida y daña todo el organismo”, dijo. “Daña la arteria carótida, las coronarias, la aorta, los vasos periféricos y es uno de los agentes más mortíferos para las enfermedades cardiovasculares”.
Casas opinó que para crear conciencia se debería empezar a trabajar desde la infancia. “Hay que comenzar la lucha desde el jardín de infantes. Es mucho más fácil que un chico no adquiera una conducta dañina a hacerle entender a un adulto que tiene que cambiar”, concluyó.
Perfil adictivo
Según las estadísticas mundiales, del 80% de los más de mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos medianos y bajos, que son los que soportan la mayor carga de enfermedad relacionada con este producto.
El riesgo de cardiopatía coronaria se incrementa en un 25% en cónyuges fumadores pasivos. Y un 18% con exposición en lugares de trabajo.
Las enfermedades no transmisibles constituyen más del 70% de las muertes en el país y dentro de este grupo, las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte (40,2%).
Se debe tener en cuenta que la mayoría de los fumadores (70%) quiere dejar de fumar pero no tiene la motivación suficiente, 46% planea dejar de fumar dentro del año, y 30% de los fumadores intenta dejar de fumar en un año.
Está comprobado que dejar de fumar, a cualquier edad, disminuye muy rápidamente el riesgo de enfermedad cardiovascular. Quienes abandonan el hábito mejoran la salud de su corazón y reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular inmediatamente:
Al año de dejar de fumar el riesgo de tener un infarto disminuye a la mitad y a los quince años de haber dejado, el riesgo es similar al de un no fumador. Incluso las personas que ya tuvieron un ataque al corazón pueden reducir el riesgo de tener otro si dejan de fumar.///
Los beneficios de dejar de fumar
Fumar causa grandes daños a la salud del fumador y de aquel que convive con uno, y no existe una cantidad segura de cigarrillos. Fumar poco no protege de los daño del tabaco.
Al dejar de fumar, los cambios se empiezan a notar casi de inmediato al dejar el cigarrillo:
– A los 20 minutos: la presión arterial y la frecuencia cardíaca comienzan a bajar y las arterias se relajan facilitando la circulación.
– A las 8 horas: el nivel de monóxido de carbono en sangre se normaliza.
– A las 24 horas: ya comienza a reducirse la posibilidad de un ataque cardíaco.
– Entre la segunda semana y los tres meses: mejora la circulación y la capacidad pulmonar se incrementa hasta un 30%, por lo que el paciente sentirá que ha mejorado mucho su capacidad física.
– Desde el primer mes hasta los nueve meses: mejora la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar. Las cilias (que son las células respiratorias encargadas de «barrer» toda la suciedad que puede llegar a nuestros pulmones) recuperan su función para proteger y limpiar las vías respiratorias.
– A los 12 meses: la posibilidad de sufrir un ataque de corazón baja a la mitad.
– A los cinco años: la probabilidad de tener un ataque cerebral (ACV) disminuye a la mitad.
– A los 10 años: el riesgo de morir de cáncer de pulmón se reduce a la mitad y bajan también las posibilidades de tener cáncer de boca, garganta, esófago, vejiga, riñón y páncreas.
– A los 15 años: el riesgo de enfermedades cardiovasculares equivale al de un no fumador.