Una anexión más justa
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Hace 103 años el diputado Alfredo Butty presentaba un proyecto para traspasar Quequén de Lobería a Necochea a cambio de 56.000 hectáreas de territorio
En julio de 1915 se daba a conocer un proyecto del diputado provincial Alfredo Butty que planteaba la anexión de Quequén al Partido de Necochea, pero que ofrecía como compensación al vecino distrito, la cesión de más de 56.000 hectáreas.
La iniciativa presentaba en la Cámara de Diputados señalaba en sus consideraciones que “siempre fue una necesidad y una aspiración de los habitantes de la ciudad de Quequén su anexión a Necochea”.
La propuesta de Butty también hacía una dura crítica al partido vecino: señalaba que Quequén “se encuentran abandonados a su suerte, sin que las autoridades de Lobería, que dista 50 kilómetros, les presten ningún auxilio ni puedan exigirla tampoco a Necochea, por no corresponder a su jurisdicción”.
Sin embargo, “Quequén es tributario de Necochea; sus niños van a sus escuelas, sus enfermos llenan los hospitales de Necochea y hasta tienen que recurrir allí para dar sepultura a sus muertos”, añadía Butty en las consideraciones del proyecto.
El diputado conservador señalaba en su proyecto que “dotar a Quequén de hospitales, mataderos, cementerios, casa de aislamiento, etc. Implicaría un crecido gasto no justificable, sin duda, desde que puede, legítimamente, gozar de todos esos beneficios y de muchos otros, con sólo satisfacer la aspiración de sus vecinos que este proyecto consulta”.
La iniciativa también hacía referencia a la construcción del puerto local en la desembocadura del río Quequén, sobre ambas márgenes y los problemas administrativos que ocasionaba que cada orilla perteneciera a una jurisdicción diferente. “Otros motivos muy atendibles son también los de orden judicial, registro civil, padrón electoral, etc.”, señalaba Butty.
El logro
Años antes de presentar ese proyecto, Butty había logrado que Necochea fuera declarada ciudad.
El diputado provincial fue intendente de Necochea en tres oportunidades. La primera entre agosto de 1906 y septiembre de 1909. La segunda vez entre enero de 1916 y julio de 1917 y por último entre enero de 1927 y agosto de 1928.
Allá por 1911, cuando el entonces pueblo de Necochea había cumplido 30 años de su fundación, el progreso alcanzado por la población permitió que el proyecto del diputado para pedir la elevación del poblado a ciudad fuera aprobado el 26 de julio de ese año.
Durante su último mandato como intendente, Butty llevó adelante un proyecto de su antecesor, el intendente Ramón Arriaga, que permitió la construcción de veredones de mosaico e instalación de columnas artísticas de alumbrado en las ramblas del boulevard Alsina (actual avenida 59 desde la Plaza hacia el Hospital).
Entre su segundo y tercer período de gobierno municipal, Butty también fue senador provincial e integró una comisión de fomento que también contaba con la participación del senador Ramón Pieres (UCR), el intendente radical Baldomero Sagaste; Carlos Díaz Vélez y Alfredo Rasmussen, ambos propietarios de grandes extensiones de tierra; el ingeniero Ernesto Nogués; los dirigente radicales Emiliano Abásolo; el concejal radical Julián Mateo y los futuros concejales del radicalismo Svend Christiansen y Esteban Basabe; el padre Antonio María Sastre; José Ribot y el fundador y director de Ecos Diarios, Antonio F. Ignacio.
El proyecto de anexión
Butty creía que la integración de Quequén y Necochea no sólo era necesaria, sino beneficiosa para ambas localidades. Argumentaba que las plazas de ambas poblaciones “distan 1.500 metros una de otra” y los trazados de las calles de las localidades son “una continuidad exacta, tanto su orientación como en el ancho”.
“Mantener jurisdicciones diversas implica hasta suscitar rivalidades entre los dos núcleos de población y esterilizar esfuerzos en perjuicio de todos”, señalaba. “Aunando energías y haciendo converger los anhelos de todos a un ideal de engrandecimiento, habremos logrado establecer allí, al amparo de los prestigios del balneario, de los beneficios del puerto y la riqueza y feracidad de su zona de influencia, un emporio de cultura y actividad que hará honor a la provincia de Buenos Aires”.
División de tierras
Sin compensación
El proyecto solicitaba que luego de la promulgación de la ley, se incorporase al Partido de Necochea “la extensión de tierra que hoy forma parte del de Lobería y está limitada por el Noroeste en una línea con los señores Pradere, Picado (hoy Bergieire) y sucesión de Cipriano Reynoso; por el Sur, con el Océano Atlántico; por el Este, con el arroyo del Moro; por el Oeste y con el río Quequén Grande. La superficie delindada comprende un área de 50.533 hectáreas, 38 áreas y 55 centiáreas, y están comprendidos los campos conocidos por herederos de Manuel Guerrico, Augusto Pieres y Pedro Iturralde (hoy Rodríguez)”.
De haberse convertido en ley aquel proyecto, Necochea tendría que haber cedido al Partido de Lobería parte de sus tierras. Según el proyecto de Butty, nuestro distrito debería ceder a los loberenses el territorio delimitado por “el Noroeste, en una línea recta con los campos de Josefa E. de Martínez de Hoz; por el Noreste, con el arroyo Quequén Chico y por el Sur y sudoeste, con el río Quequén Grande”.
La superficie que debía ceder Necochea a Lobería era de 56.332 hectáreas, 75 áreas y 75 centiáreas.
“Esta permuta representa una diferencia de 5.769 hectáreas, 87 áreas y 19 centiárea a favor del partido de Lobería”, señalaba Butty en su proyecto. Por otra parte, la iniciativa preveía que el Poder Ejecutivo adoptara “las disposiciones necesarias a fin de que los impuestos que correspondan a cada Municipalidad, en virtud de esta alteración de límites, se liquiden de acuerdo con ella, a contar desde el 1 de enero de 1916 y a fin de que los padrones electorales consiguen oportunamente las modificación que corresponda”.
El proyecto de Butty no fue aprobado, pero durante el último gobierno militar se realizó de facto la anexión de Quequén y Lobería no recibió ninguna compensación por la pérdida de parte de su territorio. Casi 100 años más tarde, el tema sigue siendo motivo de debate y polémica.