El esplendor de otros tiempos
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El chalet Astelarra de Quequén fue construido en 1908, su estructura permanece inalterable pero presenta problemas en sus techos
Las antiguas casonas de Quequén son mudo testigo de la historia del balneario que vivió su época de esplendor a comienzos del siglo pasado, algunas fueron demolidas y otras han sobrevivido al paso del tiempo con la dignidad de los grandes.
Ubicada a pocos metros de la avenida Almirante Brown, más precisamente en la calle 520 Nº 486, y a dos cuadras de lo que fuera el Hotel Quequén, se encuentra el chalet Astelarra, construido en 1908.
De estilo ecléctico, la construcción se levantó en un terreno de 3.433 m2, de forma irregular y delimitado por las calles 508 y 531, originalmente llegaba hasta la Almirante Brown. Junto a otras casas de la “belle époque” fueron auténticas postales de Quequén y en 2001 esta casona fue declarada patrimonio municipal y se hicieron gestiones para que, junto a otros edificios públicos, casonas y estancias pasaran a formar parte del patrimonio arquitectónico de la provincia de Buenos Aires.
En la actualidad, estructuralmente la vivienda está en buenas condiciones pero tiene problemas con su cubierta, donde faltan tejas y se han roto tirantes y vigas que sostienen la estructura del techo.
Su actual propietario, Arturo Almeida, preocupado por el estado de la casona ha realizado gestiones ante el Concejo Deliberante para conseguir ayuda para su reparación, y también cuenta con el apoyo de la presidenta de la comisión nacional de monumentos, de lugares históricos y de bienes históricos, Teresa Anchorena, quien envió una carta al intendente municipal Facundo López, poniéndolo al tanto de la situación.
Posibilidad
A tal efecto, días pasados Almeida entregó en la secretaría privada una copia de la misiva y “encontré una respuesta positiva porque me explicaron que se puede hacer algo así como una Casa FOA donde arquitectos de la Municipalidad toman el tema y los proveedores de materiales hacen su aporte a cambio de publicitar su empresa”.
La propuesta le resultó interesante para salvaguardar esta pieza histórica que su abuelo José Ignacio Astelarra compró en un remate en 1936 y ha permanecido en manos de la familia por más de 70 años.
La casa la hizo construir Antonio Coronado, hermano del escritor Martín Coronado, que compró el predio a Guerrico hermanos, cerca de 1908. En la década del 30 fue rematada y la compró Astelarra, primer médico que se radicó en Balcarce y tuvo de paciente a Juan Manuel Fangio.
Según indicó Almeida, “era un enamorado de Quequén, primero compró un chalecito cerca de la iglesia Nuestra Señora de la Merced y luego adquirió el chalet en un remate, pagó la hipoteca y el crédito se terminó de pagar dos años después de su fallecimiento”.
División
El profesional tuvo tres hijos, dos mujeres y un varón, la madre de Almeida se hizo cargo de la casa y sus hermanos se repartieron los 49 terrenos que heredaron de su padre.
Luego de fallecida la madre de Almeida, Arturo le compró la parte a su hermano convirtiéndose en el único propietario.
Actualmente, es usada como casa de veraneo y para su dueño la reparación del techo demandaría alrededor de 40 mil dólares, “el viento, la lluvia y las palomas han ocasionado un deterioro importante, habría que descapotarla y volverla a armar”.
Su objetivo es tratar conseguir ayuda porque en ese estado “no puede durar más de tres o cuatro años y va a correr la misma suerte que otras casonas, como el Arenal, de los González Moreno, demolido en 1976 y otras que están destruidas”.
En la temporada 2014/2015 un hijo de Almeida junto a dos amigos instaló un restaurante que abría sus puertas por las noches y funcionó muy bien, “teníamos alrededor de 30 lugares en el comedor y otros diez en la galería, fue una forma de mostrar la casa y su contenido”, expresó.///
Amplios espacios
La casona tiene muros perimetrales de 60 centímetros de espesor y aberturas de muy buena calidad, en tanto que la carpintería interior es toda de pinotea.
Consta de tres plantas, un subsuelo donde viven los caseros y con tres dormitorios, living comedor, lavadero, cocina y baño.
En la planta baja un puerta de doble hoja de acceso al zaguán de entrada, luego hay un living octogonal, el comedor, una terraza, dos dormitorios con un baño y toilette, y antecocina.
Por su parte, en el primer piso están dispuestos seis dormitorios con un baño y en el segundo, se encuentra el mirador en 360 grados que permite admirar Quequén en su totalidad y, luego de un breve tramo se accede a la terraza.
Esta casona fue elegida como escenario especial de la película “El camino de los sueños” que en 1992 filmara el director de cine Javier Torre con Víctor Laplace como protagonista principal.