Una antigua fortaleza en el corazón de Mar del Plata
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/10/mardel-2.jpg)
MAR DEL PLATA.- Ubicada en plena loma de Colón y oculta por edificios, resume casi 130 años de historia. “Cochera del chalet Zamboni”
Su nombre oficial es “La cochera del chalet Zamboni”, pero una vieja crónica nos recuerda que antiguamente fue llamada “La Fortaleza”. Próxima a cumplir 130 años, es una de las joyas patrimoniales más antiguas y desconocidas de Mar del Plata.
Ello se debe en parte a su condición de propiedad privada y en parte a que el crecimiento edilicio de la zona se encargó de ocultarla.
Está en el corazón de la manzana delimitada por Colón, Alvear, Viamonte y Brown, en plena loma, frente a Villa Ortiz Basualdo (Museo Municipal Castagnino) y en la entrada de su parque, sobre avenida Colón 1152, hay una discreta placa acreditando que el edificio fue declarado de interés patrimonial en 1995.
“Villa Margarita”
¿De dónde proviene su nombre? Hacia 1891, en la esquina de Colón y Alvear fue levantado un chalet que se llamó Villa Margarita. Derribado hace siete décadas, lo sucedió el actual hotel Imperio.
El arquitecto de Villa Margarita fue un parmesano de apellido francés recordado indistintamente como Roland o Raúl Levacher, Le Vacher o Lavacher, quien dejó su huella en Buenos Aires. Por ejemplo, en 1889 fue coautor del edificio porteño donde hoy funcionan las Galerías Pacífico.
En “Reseña histórica de Mar del Plata” (1964), Roberto Barili rescató una crónica periodística de 1898 donde consta que el chalet fue construido por Lavacher a requerimiento de “Don Pablo” Zamboni. Así se llamaba uno de los hijos de Silvestre Zamboni, un herrero italiano que había montado en Buenos Aires una de las fundiciones más prósperas y renombradas de su época.
El primer chalet de la loma
“Villa Margarita” fue una construcción fundacional en la desértica loma. De hecho, el cronista invocado por Barili elogia su arquitectura pero reprocha el “alejamiento, un poco excesivo, sobre todo con la escasez de buenos caminos”.
El chalet estaba en el vértice noreste de un terreno que ocupaba un cuarto de manzana y en el ángulo opuesto del predio fue levantada una curiosa construcción destinada al personal de servicio, carruajes y caballos. El sitio Patrimonio Arquitectónico Marplatense destaca “sus dos niveles con terraza” y su apariencia exterior “de pequeño castillo, con muros de piedra trabajados en aparejo irregular” y “dos torres cilíndricas que están rematadas igual que las terrazas, con almenas”.
Su notorio “aire de familia” con el Torreón del Monje se acentúa con una llamativa coincidencia: el constructor de ambos edificios fue José Fontana, integrante de la “primera avanzada” de italianos que cimentó Mar del Plata.