Una biblioteca que presta vida
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El servicio de préstamo de semillas que funciona desde 2017 en el Centro Cultural, surgió a partir de una experiencia en México y con el aporte de proyecto Necochea Ciudad Frutal
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Prestar semillas como si se tratara de libros parece una idea un tanto descabellada. Sin embargo, desde hace cinco años esta idea funciona cada vez mejor en la biblioteca popular “Andrés Ferreyra”.
El proyecto, explicó Eugenia Podelsny, a cargo de la Biblioteca de Semillas Ciudad Frutal, surgió a partir de la experiencia que organizaciones sociales llevaron adelante en México.
En ese país, “habían encontrado la manera de conservar semillas en una biblioteca popular”, dijo Podelsny. Y luego comenzaron a entregar esas semillas para que la gente pudiera cultivar sus propios alimentos.
A partir de la experiencia previa del proyecto Necochea Ciudad Frutal y su vínculo con el Centro Cultural, se planteó la posibilidad de implementar aquí una iniciativa similar. La incógnita, dijo Eugenia, era “si había un interés en venir a buscar semillas. Y nos sorprendió la respuesta de la gente”.
Si bien en los primeros años las semillas que se entregaron eran las producidas en las distintas huertas del proyecto Necochea Ciudad Frutal, luego se pudo pasar a una segunda etapa.
“El compromiso del préstamo fue desde un primer momento que después de obtener sus primeros cultivos, debían devolver las semillas”, explicó Eugenia.
Las personas que llevaban semillas, plantaban, cosechaban y luego debían apartar semillas para la producción y para devolver a la biblioteca.
Pero además muchas personas comenzaron a donar semillas que ampliaron notablemente la diversidad de la colección y al hacerlo también se debió recurrir a nuevas y curiosas formas de catalogación.
Por ello no es raro que algunas de las variedades de semillas que se entregan en la actualidad en la biblioteca lleven el nombre de sus donantes, por ejemplo: “Tomates de Raúl”.
Vuelta a la actividad
Días atrás, la Biblioteca de Semillas retomó la actividad luego del receso de verano y esta semana comenzó con su servicio de entrega de semillas.
Funciona en el primer piso, junto a la Biblioteca Popular “Andrés Ferreyra” y por ello no es raro que quienes concurren a buscar semillas también se lleven algún libro o documentación sobre horticultura.
Aunque, según explicó Eugenia Podelsny, el intercambio de información y el asesoramiento es más que nada a través de la charla con el bibliotecario que entrega las semillas.
En la misma biblioteca no sólo encuentran las semillas empaquetadas en los ficheros, listas para entregar, también se cuenta con un depósito donde se almacena este material vivo para conservarlo en condiciones.
El servicio de entrega de semillas funciona de lunes a viernes, de 8 a 11. Además, se realizan habitualmente lo que se ha dado en llamar “semillazos”.
Esta actividad se realizó especialmente durante lo más duro de la pandemia, cuando la biblioteca estaba cerrada. Las entregas se realizan entonces en la vereda del Centro Cultural y permitieron sostener el programa y hacerlo crecer aún más.
“La pandemia permitió a la gente disponer de más tiempo”, dijo Eugenia, quien señaló que durante 2020 fue cuando finalmente comenzó la segunda etapa de este programa, a partir de la devolución de semillas de los usuarios del servicio.
Otros eventos que hicieron crecer al programa fueron los concursos de huertas. Precisamente ahora se organizando la realización del quinto de estos certámenes.
El proyecto apunto por un lado a la alimentación sana, pero también a la soberanía alimentaria y a la creación de vínculos.
Es común que a partir del cultivo en huertas, exista una transmisión de conocimiento generacional, entre padres e hijos o abuelos y nietos.
Precisamente a ello también apuesta el concurso de huertas, a visibilizar las experiencias de la gente que hace años elabora sus propios alimentos a partir de las semillas de la biblioteca.///