El cambio de los últimos 10 años
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/01/sitio-0-2019.jpg)
Necochea no ha sufrido cambios en la última década, sólo hechos aislados y, por lo general, impulsados por el sector privado
Esta semana que pasó, el hashtag “10 Year Challenge” (o el “Desafío de los 10 Años”, en español) se convirtió en el furor de Internet en todo el mundo. Instagram, Facebook y Twitter se llenaron de publicaciones de miles de personas -muchos de ellos famosos-, que revisaron sus archivos y se animaron a publicar sus fotos de hace 10 años al lado de una actual, con la idea de ver quién resiste el reto.
Pero también algunas personas compartieron fotos de las familias enteras, de sus casas particulares, de edificios públicos, comercios, lo que permitió ver los cambios que se suceden a lo largo de los años. Esta iniciativa, por demás curiosa, nos llevó a pensar: ¿Y Necochea resiste el desafío de los 10 años?
Lo primero que se puede decir es que la ciudad no ha tenido cambios en ese lapso, pero sí algunos hechos aislados, por lo general impulsados desde el sector privado, que intenta seguir avanzando en una ciudad que permanece estática.
En 2009
Pensar en una sola imagen de la ciudad en 2009, no es fácil. Por tal motivo, se recurrió al archivo de Ecos Diarios para rastrear aquellos hechos que se sucedieron hace una década atrás.
En ese momento, el intendente era Daniel Molina y el Concejo Deliberante era otro también, pero si uno recorre las páginas de nuestro Anuario de 2009, queda en evidencia que los problemas de aquel entonces, son los mismos que tenemos hoy en día. Medidas de fuerza de los profesionales de la salud por un aumento salarial, incendios de pastizales en pleno verano en terrenos baldíos, reclamo por la suba de tarifas, hechos delictivos con marcada violencia, la temporada que no era lo que se esperaba, los municipales con retención de tareas y así podemos seguir con innumerables cuestiones que se repiten todos los años, hace dos, 10 o 20.
Como acontecimientos inusuales que ocurrieron ese año, se puede recordar una fuerte sequía en los primeros meses, que complicó al campo por la falta de lluvias. Y a esto se le sumó, el avance de la tucura que afectó los cultivos de soja en buena parte del distrito. Ante estas dificultades, llegaba a Necochea Emilio Monzó, que en ese entonces era ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli, y hoy 10 años después, es presidente de la Cámara de Diputados de la Nación por Cambiemos.
En el ámbito de la política, ese año se adelantaron las elecciones legislativas y se hicieron en junio, resultando electo Gastón Guarracino como senador, tras un contundente triunfo de Unión Pro, que hizo que el radicalismo perdiera su mayoría en el Concejo Deliberante. También apareció en escena el Partido Verde que consagró a Daniel Ferrer (quien falleció a fines de julio) y a Horacio Tellechea como concejales.
Tampoco se puede pasar por alto que en el 2009 ocurrió la epidemia de la gripe A en el país y que también tocó de cerca a nuestra ciudad. Se integró un comité de crisis en el hospital “Dr. Emilio Ferreyra” y hasta se llegaron a suspender las cirugías para atender la gran demanda en las guardias. Cinco personas fallecieron a causa de la enfermedad en Necochea.
Pocos cambios significativos
Más allá de lo que ocurrió en 2009 en particular, si pensamos en qué cambio Necochea en estos últimos diez años, no hay demasiado para decir. Tenemos los mismos problemas, quizás agravados y, en líneas generales, la ciudad está igual o peor.
Quizás el cambio más significativo en estos últimos diez años, se produjo en Puerto Quequén. La instalación de la terminal de embarques Sitio 0 fue la obra más millonaria realizada por el sector privado en la historia local. Además significó un crecimiento para la estación marítima y la creación de puestos de trabajo directa e indirectamente.
En el ámbito turístico y de servicios, se abrieron algunos restaurantes, confiterías, algún que otro comercio, en la mayoría de los casos con poca vida, pero estos no son más que hechos aislados, producto del esfuerzo del sector privado, que no responden a un proyecto integral de ciudad impulsado por el municipio.
En estos diez años, también se construyeron edificios sobre y creció exponencialmente la zona del barrio Parque, Villa Zabala, Villa del Deportista, ante la imposibilidad de crecer frente al mar. Se construyeron nuevas casas y cientos de familias se radicaron en ese sector en el último tiempo. Lamentablemente, los servicios no han acompañado el crecimiento en la misma proporción. Sólo la pavimentación de algunas cuadras de las avenidas 42 y 91, significaron un cambio positivo en este sentido. Por lo demás, aún falta que se expanda el gas, más asfalto, cloacas y mayor alumbrado público.
En esta última década, salvo la construcción de algunas escuelas, no hubo mucha más obra pública. Se hizo la pavimentación de las avenidas mencionadas y, ahora último, se sumó un tramo de la 554 en Quequén y de la avenida 10, pero nada más. También se hizo una reparación en el Puente Colgante, que además ya no es más gris y ahora es naranja, como símbolo del pasado sciolista. En estos últimos días también y no se puede dejar de mencionar, se inauguró la ampliación del gasoducto Barker- Necochea, que permitirá a futuro ampliar la red de gas, algo que estuvo vedado por casi tres años.
Ni hablar del Casino, que si comparamos una foto del 2009 con el 2019, queda en evidencia como la decadencia se ha acentuado. Barandas que no existen, cielorrasos caídos, al igual que buena parte de la mampostería, vidrios rotos y sigue la lista… Además en aquel momento, todavía había varios servicios en funcionamiento –salón de fiestas, Entur, bowling, auditórium, pileta-, mientras que hoy ya no queda nada, sólo la sala de juegos.
En diez años, los cambios fueron escasos y aislados y no hubo una verdadera transformación de la ciudad, que nos permita verla en imágenes. En más de un caso -edificio, barrios, frente costero- si sacamos una foto, la ciudad está prácticamente igual.