Una comunidad educativa en transición
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La asociación cooperadora de la Escuela Nº 47 “Almafuerte” busca la conectar al establecimiento con las familias de los barrios circundantes
La Escuela Nº 47 “Almafuerte” es un establecimiento educativo rural, pero en los últimos años, a raíz del crecimiento de los barrios circundantes, ha comenzado a recibir cada vez más alumnos y en un futuro cercano podría tener tantos estudiantes como cualquier escuela de los suburbios.
“La escuela pasó de tener 35 años a 70 en los últimos dos años”, dijo Aureliano Barros, presidente de la asociación cooperadora.
Ante este fenómeno, los integrantes de la comisión han comenzado a pensar en la necesidad de adecuarse a esta nueva realidad. Hasta no hace mucho los chicos de Villa del Deportista, Villa Zabala o Villa Florida concurrían a escuelas de la ciudad, pero ahora cada vez más padres comienza a elegir a esta pequeña escuelita rural para educar a sus hijos.
Semanas atrás la cooperadora organizó un festival folclórico con motivo del 41º aniversario del establecimiento.
Uno de los objetivos era recaudar fondos para obras necesarias en la escuela, pero los padres de la cooperadora era visibilizar el establecimiento.
“Queríamos que se acercara la gente de los barrios de los alrededores para conocer la escuela”, manifestó Aureliano Barros, que desde hace dos años preside de la asociación cooperadora.
Semanas, atrás, antes del festival Barros había explicado que la “prioridad es disponer de los elementos necesarios para cuando vuelva a funcionar el comedor en el colegio”.
El establecimiento cumplió 40 años en 2020 y no lo pudo festejar por la pandemia, así que en octubre se dieron las condiciones para celebrar los 41 y de paso recaudar fondos para llevar adelante varias obras necesarias para la escuela ubicada en 62 y 149.
A pesar del crecimiento poblacional que ha registrado Villa Deportista, que se encuentra cruzando la calle 62, y también de Villa Zabala, ubicada a unas cuadras del establecimiento, la 47 sigue funcionando como escuela rural, sólo tiene tres aulas y un pequeño salón de usos múltiples.
Por ello uno de los primeros objetivos de la cooperadora con lo recaudado en el festival era dotar a ese salón de usos múltiples de un equipamiento de mesas que se puedan armar fácilmente para el funcionamiento del comedor escolar.
“La verdad es que el festival superó nuestras expectativas. Esperábamos que fuera gente, pero no tanta”, señaló Barros, que manifestó el agradecimiento de la cooperadora con los artistas y vecinos que colaboraron para la realización de la fiesta.
Perspectiva a futuro
Otra obra que los padres de la cooperadora consideran necesaria para el establecimiento educativo es la construcción de un cerco perimetral, ya que la escuela se encuentra en espacio abierto y suelen entrar animales, lo que puede resultar peligroso para los niños, en especial para los del jardín.
Pero los padres de la cooperadora piensan a futuro y pretenden acercarse más a la creciente comunidad de los barrios circundantes a medida que la ciudad avanza hacia el sudoeste.
“Queremos vincular a la escuela con la comunidad, que la gente se acerque”, dijo Barros y señaló que el crecimiento poblacional del establecimiento es observado desde el área de Educación.
En cuanto a la cooperadora, Barros indicó que los miembros “disfrutamos de colaborar”.
En los próximos días se realizará una fiesta de egresados y señaló que “es muy gratificante ver ese crecimiento de la comunidad educativa”.
Además precisó que en medio de la expansión de los barrios hacia ese sector y mientras la escuela comienza a quedar rodeada por la urbanización, la comunidad educativa siente que puede convertirse en un punto de conexión entre el campo, la ciudad y un estilo de vida distinto, más barrial y cercano a la naturaleza.///