Una convocatoria que abrió grietas en Fe
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Era una crónica de un final anunciado, todo indicaba que la convivencia «compañera» dentro del partido Fe, fundado por el ausente Gerónimo Venegas, corría por trazados sinuosos y senderos que se bifurcaban día a día.
Como en las parejas cuando algo no funciona, siguen unidos por sus hijos o las apariencias, y a la larga cualquier situación es detonante para la separación, así transcurren los amores militantes de los diversos dirigentes, quienes a la hora de hallar coincidencias encuentran océanos que los separan.
Algo iba a provocar la ruptura
Disimulado por la elección de las Paso en Cambiemos, donde el candidato del sector, Arturo Rojas lograba una mínima diferencia ante el radical Gonzalo Diez y luego, un triunfo holgado en las elecciones generales de octubre.
El maquillaje tapaba la verdad del rostro y el “photoshop” retocaba fotografías sonrientes, pero entre muros crecían los desacuerdos, con cientos de argumentos que cada sector hacía oír por lo bajo.
La foto del vicepresidente del partido, Antonio Vilchez en su propio local partidario, histórico en el barrio oeste, con la excusa de recolección de útiles para las familias más carenciadas enviaba un mensaje.
La imagen de Vilchez junto a los ediles Gabriela Góngora y Alejandro Issin (Fe-Cambiemos-Pro), al vecinalista Francisco «Pancho» Medina, al diputado Roberto Rago, el titular de la delegación local de Anses, Pedro Barbieri, entre otros presentes, que la perspicaz cámara no captó, coronó un sencillo pero llamativo acto, donde otras figuras brillaron por su ausencia.
Fue la primera estocada.
Se produjeron otras situaciones, tal vez inadvertidas para la sociedad, no para aquellos que siguen la política día a día en el distrito.
En la elección del PJ donde el Marcelo Rivero se quedó con la presidencia superando ajustadamente a José Luis Vidal. Con sólo 800 votantes, menos del diez por ciento del padrón, dirigentes de Fe aportaron alguna militancia y votos necesarios para que el «Chelo» y su heterodoxo grupo peronista se quedarán con el sello. Hubo otras acciones menores, separación de grupos (Mara Laxalt-Lito Lelong) abrevando en la línea del diputado «Toty «Flores, hombre de Elisa Carrió y muchos otros que comenzaron a desensillar hasta que aclare. Algo no venía bien, no bajaba la fiebre del enfermo.
La convocatoria de la UPC abrió la grieta
Apareció el llamado a elecciones en la Usina Popular Cooperativa para el sábado 31 de marzo y el cierre de listas para el 21. Y comenzó lo que se suponía que podía ocurrir, el pedido de color por un grupo de asociados, y hacerse de los padrones correspondientes para enfrentar al oficialismo, encabezado por el dirigente Antonio Vilchez. Quien llegó a ese lugar por “bendición del «Momo» Venegas, afianzado por el voto y por un manejo inteligente en la cooperativa.
Logrando la concordia con el poderoso gremio de Luz y Fuerza. Dialogó con sectores de la oposición y sumó tranquilidad en el consejo de administración, con un guiño de respetuosa convivencia con la administración municipal del intendente Facundo López.
Era una tensa calma
No estamos en una sociedad de ángeles y el poder es como un explosivo, o se lo maneja con cuidado o puede estallar.
La implosión se produjo cuando el área de legales de la Usina Popular determinó que quedaba solamente una lista en píe para las elecciones de renovación en el consejo de administración, esa lista era la oficialista y fuera del acto la Violeta, pasó inadvertida, y la Blanca-Amarilla que tenía nombres y apellidos fuertes, como el de la concejala Marisa Roldán, Luis Andino y dos gremios de peso, UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales) y la UTA (Unión Tranviarios Automotores) más la presencia de seguidores de Arturo Rojas, presidente del Consorcio Puerto Quequén y una mixtura de dirigentes que corrieron por años juntos en la misma ruta «veneguista», caso visible el sindicalista de la Uatre local, Mario Lastra. Diría el insigne escritor Mario Vargas Llosa: «la política suele sacar a flote los conceptos más duros de un ser humano».
Una herida que termina en la justicia por parte de la lista Blanca-Amarilla acusando al oficialismo que tiene como cabeza a Antonio Vilchez, denunciando ante la población que «el oficialismo tiene sólo 28 avales y no completó la lista de delegados, maniobras fraudulentas, reclamos ante organismos provinciales y judiciales, informe a la gobernación de Buenos Aires y pedido de intervención de la Cooperativa o llamado a nuevas elecciones».
Dos sorpresas en las denuncias
La primera, que la lista de Vilchez no tuviera los avales correspondientes o los delegados en la totalidad de los distritos (siete en total, seis en Necochea uno en Quequén), sabiendo que durante todo el año, con la facilidad que da la conducción en cualquier organismo, tienen planillas con firmas de apoyo a la lista.
La segunda, es que no haya podido conformar lista completa la Blanca-Amarilla, sabiendo que cuenta con un aparato político importante.
Al margen de las dudas, hay una verdad que debe imperar, presentar a toda la sociedad las listas y los avales de ambas, una vez que se cumpla con la legitimidad que significa el paso por el área de legales de la Usina y remitir todo lo pertinente a la provincia de Buenos Aires.
Mostrarlas significará salir de la incertidumbre y caminar hacia la verdad. Sabremos en definitiva como fueron las conformaciones y si realmente no cumplieron con la legalidad, algo que podrían hacer el lunes mismo ya que cuando entregan una lista se quedan con un duplicado de las mismas.
El futuro del partido Fe
«La política es el arte de lo posible», solían repetir Aristóteles, Maquiavelo y Churchill, a lo cual un pensador español rectificó » la política es el arte de lo imposible».
Nadie puede aseverar si esta crisis continuará en el partido Fe o se agudizará, o la necesidad de unidad hará que todo vuelva a la normalidad. Hoy por hoy, parece difícil, pero no imposible.
La convocatoria de la UPC adelantaron las diferencias, en un año donde no hay elecciones, pero si reacomodamientos. Cada uno moviendo piezas de ajedrez, como en una partida simultánea donde los jugadores son varios dentro de la alianza Cambiemos, que integra el partido Fe.
En esos posicionamientos cada cual atiende su juego, están los que pretenden sentarse a la mesa final de las negociaciones el año que viene, o quienes pretenden ponerse el traje de candidato a intendente.
Un dirigente del Pro dejaba un concepto: «será el año próximo una elección para tres: la Unión Cívica Radical, partido Fe y nosotros que estamos midiendo candidatos y tendremos el nuestro», ese dirigente es el diputado Martín Domínguez Yelpo.
Nada será igual de ahora en más, o al menos en los próximos meses, se ahonda la distancia o se acortan las grietas. En el medio hay dudas existenciales de varios dirigentes.
Algunos piensan en la continuidad en Cambiemos, otros barajar de nuevo aunque lo dicen en voz baja, están los que esperan los movimientos del peronismo en sus distintas expresiones provincial y nacional, mientras en el primer piso de la Municipalidad hay un hombre que contempla y aguarda, el intendente municipal Facundo López quien tuvo un acercamiento institucional con la lista oficialista de la Usina.
Todo un juego de piezas y armado.
Tal vez la convocatoria de la Usina Popular precipitó decisiones, abrió el internismo que siempre existió pero había, hasta el año pasado, un conductor al mejor estilo peronista que cobijaba a todos, y hoy no está. El final de esta película no está escrito todavía. Pero la pregunta queda con la incógnita como respuesta: ¿Habrá fumata de la pipa de la paz, entre quienes nacieron de un mismo embrión, o serán apresurados y retardatarios sin retroceder en la batalla?
Por Miguel Abálsamo
Para Ecos Diarios