Una costumbre que empieza a cambiar
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Con la pandemia, el comercio empezó a trabajar horario corrido porque solo les permitían abrir hasta las 18. Sin embargo, cuando los habilitaron hasta las 20, muchos decidieron continuar abiertos al mediodía, modificando de alguna manera, una vieja costumbre de cerrar a la hora de la siesta.
Desde ya que esta modalidad no la están implementando todos, pero varios rubros han descubierto que les resulta más cómodo a ellos y a sus clientes, por lo que pretenden seguir así por lo menos durante el invierno.
Casas de construcción, electricidad, repuestos de autos, inmobiliarias, oficinas administrativas, empiezan a pensar este nuevo horario como una opción para seguir en el tiempo.
En varias oportunidades, algunos comerciantes lo habían intentado sin éxito porque nadie los seguía, pero ahora son más los que quieren empezar a adoptar esta modalidad en forma permanente.
Desde ya, que en el verano la situación cambia porque a la hora de la siesta todos se van a la playa y no queda nadie dando vueltas después del horario bancario, pero en el invierno puede ser una opción válida. Los días son muy fríos, oscurece temprano y ahora que no funcionan las escuelas, después de las 18, queda poca gente en la calle.
Sin duda, el centro comercial necesita un cambio que genere otro movimiento, es más, los mismos comerciantes lo reclaman. Quizás el hecho de no cerrar al mediodía, como sucede en las grandes ciudades, es una alternativa interesante para explotar que, quizás para algunos rubros, puede traer beneficios.
El comercio no está pasando su mejor momento, después de haber tenido que cerrar en algunos casos, dos semanas, pero en otros casi dos meses. Sin ingresos, tuvieron que enfrentar un montón de gastos que debieron seguir pagando como si no hubiera pasado nada. Algunos locales, no lo resistieron y debieron cerrar sus puertas; otros en cambio, siguen haciendo frente a la situación como pueden. Algunos rubros tuvieron una reactivación en sus ventas, pero otros no. Además, la ayuda del Estado brilló por su ausencia.
A estas preocupaciones, se suman los aumentos de precios y la lista de faltantes en algunos sectores porque las fábricas en Buenos Aires están cerradas y porque hay restricciones para mandar mercadería que no sea esencial.
Ante esta situación cada vez más compleja, buscar alternativas para impulsar otro movimiento siempre es interesante. Aún no se sabe si va a resultar pero, en principio, modificar una vieja costumbre como es cerrar al mediodía, es una forma de empezar a generar un cambio.///