Una curiosa decisión
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La administración municipal decidió este año dividir en dos la inauguración de la temporada de verano, dándole a Quequén un papel preponderante, similar al de Necochea. La particularidad de nuestro núcleo urbano, dividido por el río, admite esta diferencia que está sumando características significativas como si se tratará de otro distrito.
La decisión, además de simbolizar un guiño para una población que en más de una ocasión se ha sentido desplazada, resulta un aval a la transformación turística que desde hace años viene experimentando la zona costera de Quequén con la construcción de viviendas frente al mar y emprendimientos gastronómicos.
Esa evolución tiene que ver con la inversión del privado, a través de la edificación de complejos de departamentos –en la actualidad se vienen levantando varias edificaciones de este tipo- que por cierto no son nada casuales: un rédito seguro ante la evidente preferencia de la costa quequense de turistas y familias de Necochea, en este último caso, que deciden residir todo el año.
Obviamente, a diferencia de Necochea y pese a no tener el mismo desarrollo en cuanto a servicios y sufrir un problema de erosión en la zona puntual de Bahía de los Vientos, Quequén viene desarrollándose frente al mar y ese crecimiento promete seguir hacia el lado de Costa Bonita.
El Estado municipal viene acompañando este progreso con su aporte, como ser pequeñas mejoras de la avenida 502 con nueva vereda, iluminación y otro tipo de equipamiento; miradores; más bajadas cómodas a la arena y la instalación del cartel corpóreo que es punto de cita para las fotos. Además del mantenimiento del camino costero y calles perpendiculares.
Tales cambios han generado que el agreste pero más que vistoso paisaje costero no solo sea de interés para el visitante, sino para el propio residente de todo el año, que cada fin de semana opta, en buen número, por hacer un paseo por la costa quequenense.
«Viví frente al mar» dice el cartel publicitario de uno de los complejos de viviendas que se están construyendo en el frente costero de Quequén, tal cual expresara tiempo atrás una nota de Ecos Diarios sobre este crecimiento.
Este ritmo de transformación contagia a los vecinos, que para no desentonar empiezan a mejorar el frente de sus viviendas.
Esta realidad, por ahora y en un estancamiento inexplicable a esta altura de los acontecimientos, no se replica en Necochea. Donde pese a los periódicos anuncios y expresiones sigue en el cajón de los deseos la apertura del frente marítimo hacia el oeste.
El límite continúa siendo la avenida Pinolandia en cuanto a la expansión costera, más allá de unos pocos complejos que terminan en el Karamawi, a la altura de la calle Pino del Japón.
Seguir desaprovechando el desarrollo frente al mar es casi una herejía. Es necesario vernos en el cercano espejo que nos ofrece Quequén y que ha generado un boom turístico, que no se detendrá.
Si el Ejecutivo eligió el vecino balneario para lanzar la temporada es porque apuntala y reconoce esa expansión costera. Eso es novedoso, pero más lo sería si el mismo gobierno municipal tomara con firmeza, grandeza y sin temores la misión de replicarla en la costa necochense.///