Una decena de devastadores incendios y la condenable idea de quemar sitios abandonados
Varios paradores, el auditórium del Casino y la estación de trenes de Quequén sucumbieron ante el fuego provocado intencionalmente
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RAÚL JÁUREGUI
Redacción
La llamativa cantidad de diez incendios arrasadores, varios de ellos generados intencionalmente en sitios abandonados y sin que nunca se hallara a sus autores, fueron el tema de la columna semanal basada en el Archivo de Ecos Diarios y que integra el programa “Desde Temprano”, por Ecos Radio.
En principio se hizo foco en el complejo Casino, que a largo de su historial soportó tres incendios, dos de ellos destructivos.
El primero de los letales siniestros ocurrió la noche del 9 de agosto de 2001, cuando se quemó el ala superior del sur del Casino, donde funcionara la sala de juegos, y quedaron destruidas las máquinas tragamonedas. Todo comenzó con un cortocircuito en ese sector.
Al ser día de semana el complejo estaba cerrado y no hubo que lamentar heridos. Muchos vecinos fueron a ver el gran incendio, con lágrimas en los ojos y preocupación porque volaran chispas y se prendiera fuego el contiguo parque Lillo, algo que felizmente no sucedió.
De todas maneras, el inmueble perdió para siempre el segundo nivel izquierdo de su fachada.
La última calamidad ocurrió el domingo 16 de agosto de 2020, cuando ardió el ya abandonado Teatro Auditorium y lo destruyó.
Se calificó de intencional al origen del fuego, ya que entraban intrusos a robar, dormir y otras cuestiones. Pero nunca se aclaró y así desapareció un lugar simbólico para la cultura local.
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El molino harinero
En el recorrido de estos siniestros se suma el incendio ocurrido en la calurosa tarde del 16 de septiembre de 2002, cuando ardieron bajo las llamas originadas “sorpresivamente”, los restos de lo que fuera el molino harinero situado en el sector en avenida 59, en el sector portuario.
El fuego destruyó las escaleras de pinotea del edificio que perteneciera a Bunge y Born y estaba abandonado desde hacía años. La vieja estructura quedaría débil y años después se produjeron algunos derrumbes de paredes.
El lugar pertenece hoy al Centro de Acopiadores de Cereales, que en su momento presentó un proyecto para trasformar el edificio en un paseo comercial, pero que por ahora no se ha concretado.
El parador Wayne
En la continuidad de la columna radial se recordó la notable repercusión en los medios nacionales, seguramente porque se produjo en pleno verano, que alcanzó el primer incendio arrasador de un parador de playa, en este caso el Wayne, que estaba ubicado en el sector del hoy balneario Sahara.
En la noche del 16 de enero de 2005 el fuego, producido por un escape de gas en el sector de cocina, mientras dos personas que oficiaban de una especie de caseros estaban preparando una comida, según se informó, devoraba en 25 minutos la estructura del Wayne, quedando solo en pie algunas columnas de material.
Lo curioso del tema es que el parador estaba cerrado tras una clausura de Bomberos por no cumplir con las medidas antiincendios requeridas.
Los restos de “La Frontera”
En el atardecer del 17 de octubre de 2014, uno de los incendios más recordados fue el que se produjo, por causas no determinadas, en las abandonadas instalaciones del ex parador y boliche La Frontera, ubicado en la playa frente al Hogar Raimondi.
Se quemaban en la ocasión los restos de madera que aún emergían de la arena y que no habían sido extraídos desde hacía años.
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En la estación de trenes
La sucesión de actos de vandalismo y ataques que venía teniendo la abandonada ex estación de trenes de Quequén tuvo su golpe final cuando en la noche del 29 de julio de 2018, manos anónimas prendieron fuego el histórico edificio que quedó totalmente destruido.
En este caso tampoco se supo nunca él o los autores del fuego intencional, y lo poco que quedó en pie fue robado en días subsiguientes.
Hoy el lugar sigue abandonado, pese a que se ha anunciado algún que otro proyecto, como el de montar un sitio cultural.
Tres paradores devorados por las llamas
Pasadas las 22 de la fría noche del 8 de junio de 2018 los bomberos fueron requeridos para tratar de sofocar el incendio producido, también sin causa precisada, en un parador de madera ubicado en la arena, a la altura de la calle 89.
Las llamas arrasaban la estructura, impresionando la altura que alcanzaban las mismas.
Casi certificando que en esta ciudad el destino final de los paradores de playa parece que es sucumbir ante el fuego, el 23 de agosto de 2019 otro sitio abandonado, esta vez el parador Kem Kem en la playa quequenense a metros de la escollera norte, fue destruido por un incendio.
Poco tiempo después, en la mañana del 28 de octubre de ese año, la onda piromaníaca daría cuenta con lo que quedaba del parador Latitud 38, en la playa de Necochea, inmediaciones del muelle de pescadores.
En el lugar ya había tenido un incendio en el mes de septiembre de dicho año y ,según se dijo, se vio a dos jóvenes sospechosos en el sitio quienes se desplazaban en moto, pero nunca de los halló.
En el predio de Tránsito
El último incendio devastador bajo las mismas características, en este caso de motos y autos, se produjo en el predio de Tránsito de avenida 59 y calle 84, donde se depositan los vehículos secuestrados en operativos.
La crónica de Ecos Diarios reflejó en la oportunidad que alrededor de las 3.20 de la madrugada del 20 de julio de 2021 se oyó una explosión en un sector del predio y luego el fuego se propagó por los vehículos acumulados en el lugar durante años, devorando las llamas nada menos que 400 autos y un centenar de motos que estaban allí desde hacía muchos años.
A instancias del municipio se inició una investigación judicial, entendiéndose que había sido un atentado, pero el hecho nunca se aclaró.
La columna completa se puede escuchar en el Spotify de Ecos Diarios.
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