Una decisión que aumentó la tensión y la incertidumbre
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Clara Trucco, Fernando González y Juan Ignacio Ibarra residen en Barcelona y cuenta cómo se vive la crisis por la independencia de la región de Cataluña
Desde hace semanas, como una “olla a presión”, se viven días caldeados en la región española de Cataluña, que completaron su grado de ebullición en la jordana del último viernes, cuando el Parlamento catalán proclamó una república “independiente y soberana”.
La impactante decisión, que contó con 70 votos a favor y 10 en contra, tuvo la inmediata respuesta del presidente español, Mariano Rajoy, quien destituyó a todo el ejecutivo regional, encabezado por el presidente de Cataluña (Catalunya), Carles Puigdemont y convocó a elecciones para el 21 de diciembre venidero.
La más que tirante situación entre el gobierno regional, que busca la separación de España y la administración central del país ibérico, que mantienen una historia de diferencias desde hace cuatro décadas, ha montado un escenario imprevisible.
Para brindar una mirada distinta, Ecos Diarios tomó contacto con tres jóvenes que en su momento emigraron de Necochea para radicarse en Barcelona, la principal ciudad de Cataluña y epicentro de estos históricos acontecimientos.
Tensión y helicópteros
Clara Trucco es artista plástica y trata de abstraerse del entorno, al indicar que “en principio intentamos llevar el día a día con la mayor serenidad posible, sobre todo los que tenemos hijos”, aunque enseguida señaló que “es un tema extremadamente complejo, porque la trama independentismo encierra muchos frentes”.
Luego, ya con un tono preocupante apuntó que “buena parte de los catalanes están desquiciados y hay mucha euforia de fanatismo, pero percibo que la mayoría de la gente quiere seguir como está, no perder lo ganado”.
Sobre cómo son estos días en Barcelona señaló que “es una situación de tensión. Hace un mes que vivimos con helicópteros sobrevolando la ciudad día y noche. Yo hace dos semanas que me he desconectado de las noticias, ya que opinar y hacer elucubraciones tampoco sirve de mucho. Como ciudadana y docente creo que mi responsabilidad es seguir adelante con el día a día pensando en positivo y valorando las pequeñas cosas que tenemos”.
Clara, quien está a punto de editar su primer libro infantil ilustrado, trasluce en sus palabras su oposición a la independencia del territorio catalán al decir que “es una porción de la sociedad que no supo valorar lo que tenía, no supieron ser creativos. Reivindicar la ilusión de libertad es una moneda muy golosa con la que muchos políticos se han beneficiado. Espero que esta vez estén a la altura de las circunstancias y que lo que decidan sirva para aprender y salir adelante causando el menor daño posible”.
Un poco de alivio
“Venimos de varios meses de tensión que desembocaron en la decisión del Parlamento y en la posterior intervención, que sin ser una medida del todo buena y tomada por el Partido Popular que ya no goza de demasiada confianza en la gente, al menos ha traído un poco de alivio a la población, y se nota”, manifestó Fernando González, quien se fue de Necochea en el año 200, y hoy se desempeña en una empresa aseguradora de Barcelona.
Luego relató que “en el Parlamento ya se sabía que tomaban una decisión que les traería dura consecuencias y el hecho está dado en que nadie reconoció su soberanía y desde que se empezó hace meses a batir el parche con la inminente declaración, más de 1.000 empresas se retiraron de Cataluña y hasta el turismo ha bajado”.
Fernando subrayó que “las viejas generaciones, que sufrieron la guerra civil española y el franquismo y vieron prohibido hablar su lengua, nunca pensaron que Cataluña llegaría a ser una tierra tan progresista y moderno con sus medios en catalán y una libertad para todos. Y los que viven este confort reclaman a Madrid libertad y terminar de estar sometidos. Algo que los de afuera no entendemos, pues al ver cómo viven pensamos ¡de qué se pueden quejar”.
“Sí se puede justificar esta situación compleja como consecuencia de la alta corrupción que ha exhibido el gobierno central en los últimos tiempos. De todas formas, emanciparse es una utopía en un mundo más que globalizado”, concluyó González.
Clima de incertidumbre
La determinación del Parlamento tomó a Juan Ignacio Ibarra, quien se radicó en Barcelona en 2004, viajando hacia Burgos, pero contó que “nadie puede abstraerse de lo que está aconteciendo. En lo personal a través del contacto con amigos observamos un clima de incertidumbre, con manifestaciones y convulsión”.
Luego recordó que “a la consulta del 1º de octubre fue a votar sólo la mitad de la población, que es la que quiere independizase del gobierno central. El otro 50% quiere que todo continúe igual. Hay un dilema instalado entre los propios catalanes.
Ibarra, quien es entrenador de fútbol, puntualizó que “cierta parte de los medios, sobre todo la televisión, condicionan en cierta forma a la gente y se multiplica un clima de diferencias. A veces parece un circo con distintas versiones, indignante.”
“Desde hace mucho tiempo los catalanes quieren independizarse, pero el tema se ha potenciado en los últimos 5 años, ganando muchos adeptos y en contra de un gobierno central que es de derecha y con un pensamiento muy distinto sobre el tema”, finalizó///