Una demanda constante
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En cada incursión barrial que el Intendente y su equipo de funcionarios lleva adelante con el colectivo que oficia de oficina móvil, además de los requerimientos en materia de obras en calles o servicios, la mayor demanda de los residentes de cada lugar es el tema de la falta de seguridad.
Es lógico que, más allá que las soluciones de fondo no sean de su responsabilidad, el Estado municipal reciba las críticas y pedidos de mayor cuidado por parte de la población, por tratarse del canal más directo al que puede dirigirse el ciudadano. Las demandas no son más que el espejo de una realidad delictiva que va en ascenso.
Ante tales solicitudes, la administración que encabeza Arturo Rojas, suma a la primera incursión de la oficina móvil, una nueva visita a cada barrio, en este caso a domicilios donde los funcionarios del área de Gobierno atienden con mayor profundidad los dichos de los vecinos y profundizan en las explicaciones de lo que el Estado municipal está haciendo o hará en materia de seguridad.
En ese sentido, ya desde hace meses y dilatándose en el tiempo debido a diversas cuestiones, llámese dependencia de recursos que ha prometido y aún no envía la Provincia o ajustes de orden interno en el caso de la licitación para el nuevo sistema de monitoreo, surgen como algunas de las variantes para combatir el delito aún no se han concretado.
Entre esas herramientas que el Ejecutivo activa a través de gestiones y aportes propios de dinero y personal, sigue gestándose la puesta en funcionamiento del cuerpo de Caballería en el Parque Miguel Lillo, que aliviaría el accionar de la Policía en los barrios periféricos al destacamento, permitiendo aumentar la frecuencia del patrullaje en zonas aledañas.
Al respecto, las tareas iniciales en cuanto a la construcción de los boxes para los caballos y adecuación de instalaciones para los efectivos policiales ya se hicieron y el cuerpo de uniformados y jefes ya está designado, pero resta el empuje final desde la Provincia para que empiece actuar esta nueva fuerza.
En estos encuentros con los vecinos, los funcionarios también explican detalles de la expansión que en materia de cámaras y control se hará con el nuevo sistema de monitoreo licitado días atrás; y que el Ejecutivo pretende tener en funciones desde el próximo mes de septiembre.
A su vez dan cuenta de la inminente incorporación de dos camionetas que el municipio recibirá de los gremios Suteba y ATSA, en pago de parte de sus cánones por la explotación de campings en el parque Miguel Lillo, y que se sumarán a la prevención en los sectores de Bahía de los Vientos y Villa del Deportista, respectivamente.
En cuanto a presencia preventiva, los ciudadanos hacen foco en su percepción de la escasa circulación de móviles policiales en los distintos barrios. Más allá de la disposición de los mismos en el diagrama policial de cuadrículas la expansión habitacional en algunas zonas obliga a ampliar esa disposición de vehículos patrulleros y efectivos. Un recurso que lamentablemente nunca alcanza.
Finalmente como aporte inmediato, el gobierno municipal ofrece en las reuniones, sin costo alguno, botones antipánico para comercios y viviendas. Una medida preventiva más.
Resulta positivo que el Estado municipal se ocupe de la seguridad de la ciudadanía, pero sabido es que no alcanza para un tema candente y complejo, que necesita de acciones inmediatas, compromiso y profesionalidad de otros dos estamentos que desde hace largo tiempo se muestran deficientes y no hacen más que escudarse en excusas y endilgarse culpas: la fuerza policial y la Justicia; ambas dependientes del gobierno provincial.///