Una docente con casi 50 años de trayectoria
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Comenzó a dar clases de inglés en mayo de 1970. Si bien se retiró de las aulas en 2006, tras 36 años de trabajo, sigue desempeñándose en la secretaría de la Región 20 de la Jefatura de Educación
Mirta Etchegoyen dio clases durante 36 años y si bien hace tiempo que se retiró de las aulas, todavía sigue en actividad y ya suma 48 años de vida docente. Pese a ello, asegura que si volviera a nacer, elegiría la misma profesión.
Afirmó que desde que comenzó a estudiar en el magisterio supo que lo suyo era la docencia. Paradójicamente, nunca se desempeñó como maestra de grado, siempre fue profesora de inglés.
Su relación con ese idioma comenzó de muy chica, ya a los 9 años tomaba clases con una de las primeras profesoras de inglés de Necochea: Misara Anseaume.
“Mis padres eran unos visionarios”, dijo Mirta, quien señaló que fueron ellos quienes la impulsaron a estudiar a inglés porque creían que era el idioma del futuro.
Y fue precisamente su título de profesora de inglés lo que la llevó al aula. La convocaron las autoridades de lo que en aquel momento era la Escuela Profesional y con el tiempo fue cambiando de nombres (Media Técnica 1, Polivalente) hasta su actual denominación de Escuela de Enseñanza Secundaria Nº 1.
En mayo de 1970 comenzó a dar clases de inglés en ese establecimiento y poco tiempo después también fue convocada para trabajar en el Industrial.
Tenía 23 años y algunos de sus alumnos rozaban los 18, pero la escasa diferencia de edad no impidió que se ganara el respeto de ellos y como ejemplo basta decir que en 36 años de trabajo sólo puso dos amonestaciones. Y en una de esas ocasiones, confesó, se equivocó, porque podría haber evitado la sanción.
Para ella, más importante que levantar la voz o discutir con los alumnos, era hablar cara a cara con ellos y aclarar la situación.
Eso la llevó a tener una relación muy especial con los estudiantes y a disfrutar de su trabajo como docente.
Sólo en los tres años que, por una cuestión de reorganización de la Educación en la provincia, debió dar clases en escuelas primarias, se sintió fuera de lugar. “Lo mío es la escuela secundaria, yo me llevo bien con los adolescentes”, explicó.
Por vocación
Al inicio de su carrera, Mirta trabajó durante un año en Juan N. Fernández. Hoy lo recuerda como una verdadera aventura. “Me saco el sombrero ante quienes trabajan en colegios rurales”, explicó.
Ella debía viajar en colectivo, en el viejo Pampa, que la mayoría de las veces llegaba a Fernández desde Claraz envuelto en una nube de polvo. “No tenía calefacción y cuando había tormentas se llovía más adentro que afuera”, explicó.
Otras veces algún vecino la llevaba desde Juan N. Fernández hasta la ruta 86 y allí la acercaba hasta Necochea algún camión cargado de piedra. “Tardaba tres horas en llegar”, recordó, divertida.
Por eso ella siempre prefirió dar clases en el núcleo urbano y pasó por distintas instituciones. Incluso es una de las profesoras fundadoras de Escuela Media Nº 3 de Quequén. También fue la segunda secretaria de ese establecimiento educativo.
Y precisamente desde allí, desde ese cargo administrativo, por iniciativa de la entonces directora de la escuela, que fue nombrada jefa de Educación Media, Técnica y Agraria, Mirta llegó a la Jefatura en 1988.
En la actualidad sigue desempeñándose como secretaria de la Región 20 de la Jefatura de Educación. Siempre en la rama de educación secundaria, que es donde ella se siente más cómoda.
“Me jubilé en el aula en 2006”, explicó. Y se hubiera retirado este año de la secretaría de la Jefatura, pero surgieron algunos inconvenientes con la documentación, ya que por un error burocrático no le reconocían gran parte de sus años de docente. Por tal razón presentó una revocatoria y continúa trabajando.
Y eso significa concurrir todos los días al trabajo. “La gente de mi edad somos como Sarmiento, no faltamos nunca”, afirmó. Además tampoco le gusta adherir a los paros, ya que opina que no aporta “nada haciendo paro”.
La alegría de enseñar
Mirta asegura que siempre disfrutó enseñando. “Es lo que siempre quise hacer”, afirmó. Y como un tesoro de todos esos años de aula, todavía conserva agendas cargadas de pruebas de sus alumnos y otras anotaciones.
En esos papeles Mirta ha coleccionado innumerables anécdotas de su vida de docente. La mayoría son asombrosas respuestas de estudiantes acorralados por la falta de estudio y arriesgados a compensar el desconocimiento con mucha imaginación y algo de suerte.
Por esas anécdotas, durante varios años Rolando Hanglin la llamaba el Día del Maestro para que compartiera esas graciosas historias en su programa de radio.
Muchas de esas historias también fueron recopiladas y publicadas por Berta Rivero en uno de sus libros sobre la docencia.
Más de una década después de haber abandonado las aulas, Mirta aún se sigue encontrando con muchos de sus alumnos. “En un momento pensé que cuando algún alumno me dijera que yo le había dado clases de inglés a su abuelo, ya debía retirarme”, bromeó. Pero es cierto que dio clases a hijos de varios de sus primeros alumnos.
Si bien hoy ya no da clases, desde su puesto en la Jefatura sigue de cerca el pulso de las aulas que tantas satisfacciones y alegrías le dieron.
PERFIL
Mirta Etchegoyen nació el 20 de agosto y en las próximas semanas cumplirá 70 años.
Tiene dos hijos varones y también adoptó suyo al hijo de su actual pareja.
Por ellos tiene tres nietos.
Le gusta viajar y de cada lugar que visita trae algún recuerdo, que decora el vistoso living de su casa.///