Poder trabajar sin horarios
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Sara López. Fue comerciante durante ocho años y ahora amasa productos caseros. Además volvió a correr

Luego de ocho años de tener un local comercial de ropa femenina deportiva e informal, Sara López decidió hacer un cambio en su vida y se lanzó con un emprendimiento de pastas y productos panificados caseros.
Actualmente, está jubilada y trabajar desde su casa le da una libertad de horarios que antes no tenía y le ha permitido reencontrarse con dos actividades que le gustan desde siempre, la cocina y el atletismo.
Cabe destacar que hace varios años trabajó en una panadería y ahí conoció los secretos de la cocina, “soy bastante curioso pero además un compañero me enseñó algunos trucos de las masas de pizza”.
El estar al frente de un local comercial le permitió conocer mucha gente y la ayudó a salir adelante porque estaba atravesando un momento muy difícil de su vida, “me sirvió como terapia pero sentí que ya se había cumplido un ciclo”, enfatizó.
Luego de varios accidentes le había tomado miedo a la ruta y ya no quería viajar a buscar mercadería por lo que decidió poner punto final a la actividad.
Hace unos tres meses comenzó con su emprendimiento y se siente muy satisfecha porque muchas de las personas que conoció mientras tuvo su local, y ya conocían sus productos, ahora son sus clientes.
“Todos los días voy renovando la mercadería y lo publico en Facebook en Instagram y me manejo mucho por whatsapp”, comentó.
Elección
Su emprendimiento conserva el nombre de su negocio de ropa “Ni locas” y respecto a sus productos dijo que “siempre me gustó la panadería así que hago pizzas, pizzetas, tartas y pastas por pedido”.
Respecto a sus especialidades, mencionó el pastel vasco, una receta original del país vasco a la que le dio su toque personal con nueces y pasas de uva, “es una masa especial que se hace con crema pastelera, es muy rica y húmeda”.
Sary, tal como todos la conocen, entiende que recién está dando los primeros pasos con su emprendimiento, sus primeros clientes han sido sus conocidos “en la galería todos probaron lo que hacía así que una parte del marketing ya lo tenía hecho como para empezar”.
Para ella cocinar es una terapia, “más aún haciéndolo desde mi casa”, pero además, esta emprendedora retomó la actividad deportiva.
En ese sentido contó que “cuando era chica hacia atletismo y me iba muy bien. Siempre me gustó pero ahora que dejé el negocio empecé a correr de nuevo, no es lo mismo porque tuve varios accidentes y pasaron los años pero el cuerpo tiene memoria”, destacó Sary.
Hacer lo que le gusta
Es jubilada y, desde la cocina de su casa, está haciendo lo que le gusta. Aspira a que su emprendimiento siga creciendo pero no tiene intenciones de volver a tener un comercio.
Respecto a sus comienzos en el rubro dijo que “aprendí mucho mirando en la panadería y uno de mis compañeros me enseñó algunos secretos para hacer las pizzas”.
No obstante, a cada cosa que prepara le pone su toque personal porque es muy creativa. Recientemente, comenzó a trabajar con harina integral a pedido de algunas clientas y también le gustó hacerlo.
Su mayor orgullo es que la gente quede satisfecha con lo que hace y vuelva a comprarle. Respecto al cambio de vida dijo que “no me arrepiento nunca de lo que hago porque siento que llegué hasta cierto punto y digo basta”.
López tiene 62 años, nació en Necochea y se crió en el barrio cercano a la vieja Estación. Estudió en la Escuela Nº 12 y la secundaria la hizo en el Comercial.
Tuvo dos hijos, uno de ellos falleció, y su hija le ha dado tres nietos. Además de tener dos hijos del corazón.
Es una mujer activa y hoy se siente a gusto de poder trabajar desde su casa porque le da libertad de disfrutar otras cosas sin estar atada a horarios, como le sucedió durante muchos años.