Una entidad que no quiere jubilarse
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Un grupo de personas comenzó a trabajar en septiembre pasado para volver a poner en marcha el Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén
A puro entusiasmo, un pequeño grupo de personas comenzó a trabajar a fines de 2018 para volver a poner en marcha el Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén, que estuvo un año inactivo.
Esta comisión provisoria realizará el próximo domingo 27, en su sede de la calle 519 entre 556 y 558, un almuerzo del reencuentro, al que han sido invitados jubilados y pensionados de Necochea y Quequén y cualquier persona interesada en participar.
“Tenemos muchas expectativas, porque es el primer evento que realizamos y queremos que salga bien”, explicó Daniel Argibay, uno de los integrantes del grupo que también forman Yolanda Yelpo, Ana María Katz, Alicia Katz, Estela Espende y Sara Ruiz.
El objetivo de este almuerzo es comenzar a recaudar fondos para realizar algunas obras en el edificio que décadas atrás pertenecía al Club Taponazo.
“El lugar estaba en buenas condiciones, pero queremos pintar y hacer algunos arreglos en los baños y otras dependencias”, señaló Argibay, que destacó la colaboración recibida de parte del municipio, quien les cedió el edificio.
“El anterior presidente, José Severiens, nos entregó la llave. Ahora necesitamos autorización para hacer una asamblea y conformar una nueva comisión”, indicó.
Formar una comisión normalizadora también le permitirá a la entidad concluir los trámites para recuperar la personería jurídica y mantener la identidad institucional, para lo que necesitan el aval de dos socios fundadores.
Como el ave Fenix
El centro fue creado en octubre de 1990 y años más tarde llegó a tener 600 asociados. Pero los vaivenes económicos y diversos factores hicieron que para 2002 sólo quedaran 200 socios.
Para 2010 la entidad contaba con apenas 30 socios y las condiciones de la sede de la calle 519 entre 556 y 558 eran críticas.
Sin recursos económicos y ningún tipo de subsidio, el Centro debió hacer frente al difícil momento institucional y edilicio.
En sólo dos años se logró refaccionar el edificio y se pudo hacer nuevos socios. Para 2012 el número socios alcanzó a los 300, lo que demuestra la capacidad de recuperación que siempre han tenido los jubilados quequenenses.
El centro funciona desde su creación en un edificio histórico de Quequén, la sede del Club Taponazo.
Precisamente, el último presidente del club, Arturo González, fue el primer titular del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén y en su momento logró el traspaso del edificio a la nueva entidad.
Las dependencias de la antigua construcción, que en los últimos años del club funcionaba como una cantidad, se encontraban muy deterioradas.
En pocos años el Centro logró convertir a su sede de la calle Machado (hoy 519) en una pujante entidad y centro de gran actividad social para los jubilados.
Uno de los principales logros fue la construcción de dos canchas de bochas con iluminación artificial y un salón de fiestas, cocina, baños y otras dependencias.
En 2001, pese a la crisis económica, la entidad logró, tras siete años de gestión, la escritura del inmueble.
Se comenzaron a ofrecer entonces a los asociados clases de gimnasia, servicio de pedicuría y bailes y fiestas durante los fines de semana.
Ya para principios de 2000 comenzó a funcionar en el lugar la filial de PAMI y también una delegación de Anses.
Recuperar el centro
En septiembre pasado un pequeño grupo de trabajo comenzó a realizar gestiones para recuperar el centro y volver a brindarles a los jubilados de Quequén un espacio de encuentro, esparcimiento y servicios.
“Estamos volviendo a hacer socios. Porque la mayoría borró durante el tiempo que el centro estuvo cerrado”, indicó Argibay. Señaló que es necesario recuperar los socios a fin de poder tramitar diversos servicios y beneficios que les brindaba el PAMI.
“Ahora igualmente tenemos varias actividades, como clases de Taekwondo, tango, Kung Fu y el servicio de una podóloga. Este año queremos tener yoga también”, afirmó Argibay.
“Necesitamos darle vida al centro, que haya más cosas, más movimiento, que la gente se acerque. Que vuelva a haber servicio de enfermería y un médico”, indicó Argibay.
Explicó que por estos días el centro abre la puerta de lunes a viernes, de 8.30 a 12.30 y que esperan que la gente se sume para poder recuperar una institución que desde su creación ha sido muy importante para un amplio sector de la comunidad quequenense.