Una escuela en el mar
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Por quinto año, la Asociación de Bodyboard Quequén apunta al deporte como herramienta educativa y de inclusión ofreciendo sus clases
En un 2020 en el cual la educación se vio resentida por la pandemia, el deporte ha sido una importante herramienta de integración, expresión y reencuentro para chicos y chicas luego del aislamiento preventivo. Con ese nuevo objetivo, la escuela de la Asociación de Bodyboard Quequén comenzó de manera anticipada sus clases, ya por quinto año consecutivo en el sector de la Escollera de Quequén. “El agua está algo más fría, pero los chicos están súper entusiasmados. Muchos de ellos vienen desde el primer año con nosotros y se han acostumbrado rápido a volver al agua a pesar del encierro”, apuntó Juan Cerezuela, uno de los instructores al frente de las clases junto a Ramiro Platz.
Actualmente hay 20 anotados, divididos en turnos de 10 alumnos y para este inicio de diciembre se espera llegar a 30 alumnos, cuando las clases comiencen a funcionar todos los días, de lunes a sábados. “Con grupos reducidos es la única manera de aprender verdaderamente, estando arriba de los chicos, sin tantos en el agua, para que el mensaje llegue bien y no tenerlos dispersos, que aprendan las técnicas de bodyboard y aprendan el deporte”.
Rol social
Además de lo deportivo, la escuela desde su creación se puso otros objetivos: “La Asociación comenzó con la idea de cumplir un rol social, llegar con el deporte a los barrios más bajos, la idea era llegar a los chicos más necesitados y acercarlos al mar. Siempre se trabajó en forma gratuita y gracias a donaciones pudimos tener parte del equipamiento para que los chicos pudieran practicar el deporte”, explicó Cerezuela quien mencionó especialmente a David Cutulle, Mauro Pinheiro, Juan Mancinelli y al propio Ramiro Platz, quienes fueron los que iniciaron este proyecto. “Con el tiempo pudimos fundar la asociación, la única de bodyboard del país en tener personería jurídica y eso nos posibilitó solicitar subsidios a nivel provincial y nacional y comprar así material deportivo. Arrancamos con sólo un gazebo que bajábamos a la playa y subíamos todos los días y ahora tenemos nuestra cabaña en la arena”, apuntó.
Las clases se brindan para chicos y chicas de 5 años en adelante, sin límite de edad, apuntando a actividades recreativas. “A la gente grande le cuesta arrancar con un nuevo deporte”, reconoció Cerezuela. Algunos de los chicos que vienen trabajando desde el comienzo de la escuela también ya han participado en torneos de categoría iniciados que ha organizado años atrás la Asociación Escollera de Bodyboard. Hoy el alumno más grande tiene 14 años, pero cualquier edad es buena para empezar a pesar de los prejuicios. La escuela de la Asociación de Bodyboard Quequén funciona a 150 metros de la Escollera. En diciembre las clases se desarrollarán de lunes a sábados, de 9 a 12, dependiendo de las condiciones de ola y de buen tiempo.///