Una grave improvisación
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Si algo faltaba para ratificar que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires no ha estado a la altura de las circunstancias respecto al manejo de la pandemia de coronavirus, es que haya admitido de un día para otro que se produjeron 3.523 fallecimientos más en el territorio bonaerense, de los que no informó en su momento.
A través del controvertido ministro de Salud, Daniel Gollán, se dio cuenta que esta actualización en cuanto al número de muertes surgió por la decisión de unificar las tres bases de datos (una nacional y dos bonaerenses) y que, según explicó, a partir de ahora se hará una carga en tiempo real de la información.
La novedad, más allá de la lamentable pérdida de vidas de las que la ciudadanía no tenía conocimiento, ha resultado sorpresiva y no deja de abonar el pensamiento de muchos de que lo que se informa no es lo real y por ende que se oculta información.
Podrán esbozarse explicaciones variadas desde el Gobierno, pero luego de tantos meses de encierro, de una economía que ha sufrido estragos en la actividad y en el empleo, molesta la grave improvisación exhibida en esta cuestión precisa del número de muertos. También en otras decisiones tomadas desde la sede gubernamental de La Plata y alejadas de lo que acontece en cada municipio.
La escalada en el número de muertos con esta aparición de más de 3.000 casos más, hizo ascender el número por arriba de los 12.000 decesos en la Provincia y partir de esto se generan los interrogantes lógicos: ¿Así toman las decisiones? ¿Prorrogaron una y otra vez la cuarentena para salir a decirnos que hay más de 3.000 fallecimientos más? ¿De qué ha servido tanto esfuerzo de la gente, si ha terminado siendo engañada? ¿Quién va a creerle de aquí en más a un Gobierno que ha ocultado un tema tan crucial como el de las vidas humanas?
A la luz de esta situación y de otras, no son pocos los que entienden que se ha hecho un desastre con la economía, la salud, la educación y la libertad. Aspectos que vienen siendo exteriorizadas en las movilizaciones con banderas, que buena porción de la comunidad viene formulando en contra del Gobierno, nacional y provincial.
Puede presumirse que en el tema de los fallecimientos no informados no ha sido a propósito. Pero aun así, habla de una negligencia intolerable para quienes están a cargo de la Salud en este trágico presente de la pandemia. Cuanto menos el propio gobierno debería iniciar una investigación para determinar responsabilidades, y una vez detectadas pedirles la renuncia a quienes las cometieron.
A lo largo de las últimas décadas la sociedad argentina ha sido engañada en múltiples ocasiones; y ha pagado el precio de esas mentiras o ocultamientos. Y aunque para el gobierno que encabeza Axel Kicillof lo de los muertos no declarados en todo este tiempo no sea más que una corrección, para los ciudadanos deja la clara sensación de haber sido engañados una vez más.///