Una historia de ritos, drogas y casos de violencia de género
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Un hombre está acusado de los delitos de “lesiones y amenazas” en perjuicio de una víctima de nacionalidad paraguaya en Quequén
Luego de la detención de un individuo que forma parte de los ritos de Umbanda, se conocieron otros detalles relacionados con episodios de violencia de género y la presencia de drogas y alcohol.
El individuo registraba una condena por agredir a una persona que había sido su pareja en algún momento y lo denunció ante la Justicia, lo que permitió que se lo sentencie a mediados del 2020, como adelantó ayer Ecos Diarios.
En esa oportunidad, la Justicia le dictó una sentencia de siete meses de prisión en suspenso y ahora le iniciaron nuevas actuaciones judiciales, que complicarían su situación procesal.
En ese sentido, el hombre de 36 años acusado ahora de los delitos de “lesiones y amenazas”, en perjuicio de una mujer de nacionalidad paraguaya, se negó a declarar en la causa y permanece preso, a disposición de la Fiscalía y del Juzgado de Garantías.
Extrema violencia
La víctima de violencia de género, de 34 años, reconoció ante las autoridades policiales de la Comisaría de la Mujer y la Familia y de la Seccional Segunda, que el individuo con el que convivía, además de agredirla físicamente, también lo hizo de manera verbal.
El hombre forma parte de la religión de Umbanda y habría amenazado a la mujer con matarla, apoyándose en el culto que en la actualidad lo congrega, en Quequén, según pudo saberse ayer.
El acusado no prestó declaración ante el fiscal de la causa, Walter Pierrestegui, y permanece detenido luego de la decisión de la jueza de Garantías Nº 2, Aída Lhez, quien analizó la serie de pruebas colectadas por el personal policial.
La mujer de nacionalidad paraguaya radicó la correspondiente denuncia por la violencia de género y contó de las situaciones que le ha tocado atravesar, con la presencia de drogas y alcohol y el consumo desmedido de las mismas.
Mucho miedo
La víctima habría manifestado haber sufrido violencia física en presencia de hijos y otros familiares y que los hechos venían en aumento con el paso del tiempo.
El miedo de perder la vida fue otro de los motivos que la llevó a denunciar los incidentes generados en la vivienda de Quequén, que compartía con el individuo que ahora se encuentra en carácter de detenido.
Con esas evidencias y otras reunidas por los efectivos policiales en el marco de la instrucción, se solicitó la detención del agresor y se encuentra alojado en una celda de la Seccional Segunda, a disposición de la Justicia.
Mientras esto ocurre, también la defensa del imputado prepara su estrategia. ////