Una iniciativa para destacar
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Un grupo de personas de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes se organizó para cocinar todas las semanas entre 30 y 40 viandas para personas que lo necesitan.
La idea surgió en 2019, pero recién, en 2020, durante la pandemia, lo pudieron concretar. La iniciativa muestra la solidaridad de los ciudadanos, que dedican su tiempo, su esfuerzo y ponen dinero de sus bolsillos, para dar un plato de comida a otros, pero, por sobre todas las cosas, deja en evidencia a un Estado ausente, que no responde ante las necesidades más básicas de la gente.
Esta situación no es nueva, sino que se repite año tras año, pero lo que no hay duda, es que se ha agudizado. La extensa cuarentena implementada el año pasado y las restricciones que le siguieron, fueron acotando tanto el mercado laboral de Necochea, al igual que en todo el país, que muchas personas perdieron su trabajo, desde los más formales hasta los más precarios. Ante esta situación, más familias han requerido asistencia. Y como evidentemente la ayuda estatal no llega a todos, son las entidades intermedias – Cáritas, parroquias, comedores comunitarios – los que asumen la responsabilidad de cubrir las necesidades insatisfechas.
¿Cómo lo hacen? Organizando colectas de alimentos, juntando dinero para comprar mercadería, cocinando en sus casas y después repartiendo los menús o esperando que los retiren. Es alentador, ver cómo se distribuyen las tareas para ayudar a otros. Hay algunos que colaboran con dinero, otros cortan verduras, algunos cocinan y otros se encargan de la logística. Un trabajo pensado, articulado y sobre todo solidario.
Estas iniciativas surgen porque las necesidades están a la orden del día, teniendo en cuenta que ni siquiera están funcionando los comedores escolares en los establecimientos educativos, por decisión provincial, debido a la pandemia. Apenas se entrega la copa de leche y, en algunos casos, una vianda o el bolsón de alimentos secos.
En todos los barrios, los merenderos piden continuamente mercadería y leche para entregar a las familias que van a pedir. Hasta los clubes deportivos, se organizaron en varias oportunidades el año pasado y éste, para cocinar y entregar un plato de comida caliente donde se requiera.
La tarea de las entidades intermedias y de los vecinos que se suman es inmensa y vale la pena destacar. Por supuesto que no es lo que corresponde, pero por suerte, cuando el Estado no está, hay un montón de ciudadanos que solidariamente ocupan su lugar, enseñándonos que el compromiso debe ser de todos.