"Una institucionalidad fuerte puede ser el mejor antídoto contra los discursos de odio"
Josefina Ignacio, licenciada en Ciencias Políticas y periodista analizó en Ecos Radio el impacto de estas expresiones en la democracia y el rol de las instituciones
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La licenciada en Ciencias Políticas y periodista, Josefina Ignacio, quien además integra el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura, participó de una nueva columna en el programa "Punto de Vista", donde reflexionó sobre el papel de las instituciones en la vida democrática. Durante la entrevista sostuvo que una institucionalidad sólida constituye una herramienta para enfrentar los discursos de odio y preservar el debate público.
Como punto de partida, Ignacio propuso analizar el alcance de este tipo de expresiones y su impacto en la sociedad. "Una institucionalidad fuerte puede ser el mejor antídoto para pelear contra estos discursos de odio", afirmó.
En ese sentido, explicó que esos discursos no se limitan únicamente a las palabras, sino que también pueden manifestarse mediante imágenes, gestos o publicaciones en redes sociales. Según indicó, tienen como característica la deshumanización o ridiculización de personas y grupos por motivos vinculados a su religión, etnia, género, nacionalidad o identidad, además de fomentar la división social y la violencia.
Durante la charla mencionó como ejemplo la frase "no odiamos lo suficiente a los periodistas", al considerar que constituye un discurso de odio cuando es impulsado desde espacios de poder. También hizo referencia a expresiones dirigidas contra universidades, científicos, mujeres y el colectivo LGBTIQ+, señalando que estos mensajes "degradan el debate público" y, en consecuencia, debilitan la democracia.
"Cuando se deteriora el debate público, también se resiente la democracia y se debilitan las instituciones", sostuvo. En esa línea, explicó que ese tipo de discursos transforman al que piensa diferente en "un enemigo a combatir", en lugar de reconocerlo como un adversario con quien es necesario dialogar dentro de las reglas democráticas.
Ignacio también advirtió sobre el efecto que generan las redes sociales en la difusión de estos mensajes. "Un tuit o un posteo donde se insulta o se agrede tiene más clics que uno donde se intenta debatir con argumentos", expresó, al tiempo que consideró necesario recuperar el intercambio de ideas basado en el respeto y la convivencia.
Consultada sobre las respuestas que suelen surgir frente a este tipo de expresiones, señaló que el odio no debe enfrentarse con la misma lógica. "No podemos responder con más odio y violencia", afirmó.
Como ejemplo, recordó el proceso de recuperación democrática de 1983 y el juicio a las Juntas Militares durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Según explicó, el entonces mandatario optó por la vía institucional para juzgar y condenar a los responsables, en lugar de impulsar la venganza o profundizar el enfrentamiento.
Finalmente, sostuvo que las instituciones deben preservarse más allá de quienes circunstancialmente ocupen los cargos públicos. "No podemos, por algunos personajes, criticar el debate público. El Congreso tiene que estar, deben escucharse las mayorías y las minorías y argumentar, no imponer ideas a través del odio y la descalificación", expresó.
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