Una lucha contra molinos de viento
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El trabajo iniciado hace 24 años por el CAAN no ha logrado disminuir el número de perros abandonado en la vía pública y la falta conciencia de la gente sobre la tenencia responsable
“Todo lo que es protección del animal, es una lucha contra molinos de viento”. La quijotesca frase pertenece a una de las fundadoras del Centro de Atención al Animal de Necochea y actual vicepresidenta de la institución.
Ana María Cattáneo definió así las dificultades cotidianas que enfrenta la entidad que se formó hace 24 años con tres objetivos claros: concientizar a la gente sobre la tenencia responsable, la esterilización masiva para evitar la proliferación de animales en la vía pública y la construcción de un refugio.
En la actualidad se puede decir que el CAAN ha cumplido con sus objetivos primarios, pero la falta de recursos puso en peligro el año pasado el mantenimiento de las decenas de animales que viven en el refugio.
“Los gobiernos no se ocupan, así que se trabaja bastante en solitario”, dijo Cattáneo, que explicó que la nueva comisión directiva, que preside Cecilia Magnaterra, comenzó un nuevo acercamiento con las autoridades municipales.
“Nos han ofrecido ayuda, pero estamos esperando”, señaló Cattáneo, que en 1993 integró el grupo de fundadores del CAAN.
Por eso, indicó, “nos seguimos manteniendo con las cuotas de socios y con el subsidio que recauda la Usina y que el municipio distribuye”.
No obstante, afirmó, los recursos siempre “son insuficientes porque mientras en Necochea no se cambie la mentalidad de la gente, siempre va a haber perros abandonados”.
Precisó que siguen existiendo perras en celo en la vía pública y ello demanda más trabajo del CAAN. “Por eso se sigue incrementando la cantidad de animalitos.
Seria importante que vaya disminuyendo”, comentó.
Dijo que a pesar del trabajo realizado durante años, siempre “hay perros en la calle, lastimados, en este momento agusanados, atropellados, cachorros abandonados… eso sigue igual”.
Debido a ello, el número de perros en el refugio ha seguido creciendo y en la actualidad hay entre 350 y 400 perros sin hogar refugiados en el predio del CAAN.
Espacio
Con el crecimiento de la población en el predio del centro, la falta de espacio provoca algunos problemas de convivencia entre los animales.
“Ya no tenemos espacio y también cuesta conseguir alimento, así que en este momento no estamos recibiendo animales”, señaló Cattáneo.
A la falta de espacio, se suma el costo del mantenimiento. Tres personas trabajan en el lugar para dar alimentos a los animales, desparasitarlos y realizar reparaciones de caniles y otras labores, y cobran un sueldo por ello.
El centro también debe hacer frente al pago de veterinarios, alimento y otros gastos.
Por eso, dijo Cattáneo, “todo lo que recaudamos es insuficiente”.
“Si la gente tuviera conciencia de tenencia responsable, no nos pasaría esto, porque no tendríamos tanta cantidad de animalitos. Si se castraran las hembras en lugar de lanzarlas a la calle o se castraran los machos, entonces la cosa sería más fluida. Estaría todo mucho mejor”, aseguró.
Ana María sostiene que el cambio de actitud de la gente respecto a la tenencia responsable de mascotas sólo se dará si el estado se compromete en la difusión y concientización de la ciudadanía.
“Solos no podemos”, dijo. Afirmó que sólo el estado cuenta con los recursos necesarios para hacer frente a una campaña de concientización. “Por ejemplo, ahora necesitamos la difusión sobre la importancia de esterilizar. La gente por ahí no está bien informada al respecto, piensa que el animal castrado se pone tonto, gordo y eso es un mito”.
“Nos falta esa parte de difundir, de concientizar, que es algo que le corresponde al estado. Nosotros ayudamos, pero se necesita del estado para realizar una campaña masiva”.
Finalmente, y a pesar de los inconvenientes, Ana María dijo que “tenemos proyectos de obra. Siempre queremos realizar mejoras en el predio para que en invierno, cuando llueve y hace frío, los perritos estén mejor”.///
La comisión
Presidente: Cecilia Magnaterra
Vicepresidente: Ana María Cattaneo
Secretario: Pedro Alejandro Filippini
Prosecretario: Nadia Carolina Nielsen
Tesorera: Elisabeth Elena Zimmermann
Protesorera: Norma Cristina Molina
Vocales titulares: María Cristina Camarero, Jorgelina Ayelén Fourgeau y María José Sánchez.
Vocales Suplentes: Angela Martínez y Emilia Salaberry
Revisora de cuentas: Gladis Manuela Santillán
Revisor de cuentas suplente: Manuel Norberto Eden