Una medida cuestionable
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Mediante un decreto rubricado por el intendente Arturo Rojas y la secretaria de Gobierno, Gabriela Góngora, en las últimas horas el Ejecutivo habilitó que los empleados municipales tengan el derecho de no ir a trabajar el día en el que cumplen años.
Entre los argumentos de la medida se planteó que es un día de festejo destinado a compartir con familiares y amigos, en pos de fortalecer vínculos sociales y afectivos que hacen a la vida de los mismos. Y por ende tendrán de aquí en más el beneficio de no ir a prestar tareas durante esa jornada, sin tener que justificar la ausencia y sin sufrir descuento alguno en sus haberes.
Como únicas exigencias se dispuso que el empleado debe dar aviso a su superior inmediato el día previo a su cumpleaños y el beneficio no puede ser trasladado ni postergado.
La determinación del Ejecutivo, que esta vez no tuvo difusión desde los órganos oficiales y que sí trascendió a través del sindicato de los empleados municipales celebrándolo como una conquista, aparece como una medida cuestionable.
Por el lado de los beneficiados se destaca que el no trabajar en el día del cumpleaños es una prebenda que también acontece en otros municipios, e incluso recordaron que en la comuna local existió años atrás, quedando de lado durante el gobierno encabezada por Julio Municoy.
Más allá del lógico beneplácito de los empleados, la resolución
claramente, se interpreta como una muestra más de los beneficios que tienen quienes trabajan en el Estado, respecto a aquellos que lo hacen en el ámbito privado y que obviamente deben ir a cumplir sus funciones el día en el que cumplen años.
La disposición del Intendente no hace más que aumentar el malestar de quienes no se desenvuelven en tareas solventadas por el Estado, que sienten que con su esfuerzo para pagar impuestos o tasas, solventan este tipo de beneficios, que obviamente no son gratuitos. Y se agudiza ese enojo cuando acaban de producirse aumentos pronunciados en todas las contribuciones que deben hacer los ciudadanos.
Si se considera una planta municipal de 2.000 empleados, el promedio diario de este tipo de asuetos sería superior a las cinco personas que faltarían cada jornada laboral a su trabajo, para celebrar un nuevo año de vida.
Seguramente en el total no parece una cantidad contundente, pero la medida si da aún más fundamentos a quienes opinan que hay una sobredimensión de empleados estatales, no solo en los municipios y que ello coadyuva para que muchos no se esfuercen, pidan licencias ante cualquier cuestión o, en el caso de los osados, ni siquiera concurran. Y obviamente también queda la sensación de que se sigue cultivando la cultura del ocio y reñida con el trabajo. Algo que ha incidido notablemente en la involución que ha tenido la Argentina.
Más allá de los argumentos que haya tenido el intendente Arturo Rojas para firmar el decreto en cuestión, entre ellos quizás seguir aceitando la buena relación que viene teniendo con el sindicato y los empleados, entre otras cosas porque los salarios se vienen pagando en tiempo y se definió un aumento que rápidamente satisfizo al gremio, el otorgamiento de este día de “cumpleaños libre” no deja de ser una resolución controvertida, si es que se quiere dar un mensaje de responsabilidad y trabajo al pedirle más esfuerzos a los ciudadanos-contribuyentes que no trabajan en la Municipalidad.///