Una medida de Facundo López que frenaría su propio proyecto
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El ofrecimiento en garantía de tierras del Casino y el Parque para destrabar un conflicto, frena la necesidad de una valiente determinación para que la ciudad despegue
En busca de detener el embargo de las cuentas municipales por el reclamo de una millonaria deuda por parte de la empresa recolectora de residuos, el intendente Facundo López tomó la riesgosa decisión de ofrecer en garantía dos estratégicas parcelas frente al mar, que corresponden al predio del Casino.
La decisión, tan impensada como insólita, despertó una oleada de críticas que no han dejado bien parado al intendente municipal.
El flanco principal de los dardos opositores es que se ofrecen como bienes tierras que significan temas sensibles, para cierta parte de la comunidad, tal como lo son el Casino y el parque Lillo.
También han reaccionado vehemente, aunque sin la rapidez indicada y en forma personal, concejales no oficialistas que, acertadamente sostienen que el Ejecutivo no puede decidir por cuenta propia poner en garantía estos terrenos u otros sin el previo tratamiento en el Concejo. Es así que han recurrido a la Justicia, a fin que determine si está la posibilidad de haberse incurrido en un delito.
A la lista de voces críticas se sumaron las integrantes de la Asociación de la Conservación del Parque Miguel Lillo, que resaltaron que el jefe comunal no puede hacer lo que le dé la gana, y sostuvieron que el paseo “es patrimonio histórico-cultural y por ende no se puede embargar, ni vender”.
La jugada de López minimizando la presentación cautelar, esboza que “de ninguna manera” la Municipalidad perderá tan importante predio, dejándolo en manos privadas. A estar de los hechos las intenciones a la vista están. Indirectamente se dice que persigue “ganar tiempo” y buscar otra salida en la audiencia próxima con el juez actuante.
Viciada de errores
¿Quién podía dudar que la inconsulta decisión produciría una fuerte reacción? Y con argumentos sólidos y hasta sentimentales los expresados. En el escrito presentado a la Justicia solicitando la revocatoria del embargo, algo común cuando existe una deuda pero, la falla principal del ofrecimiento de la administración municipal es lo burdo del procedimiento, que no se ajusta a lo normado en la Ley Orgánica de las Municipalidades
Se trata de una absurda decisión política de López y una marcada contradicción de poner en garantía al Casino, el mismo lugar para el que la administración planteara una propuesta de privatización y que presentara a través de Ecos Diarios días antes de la realización de las PASO.
Una incoherencia que desnuda las reacciones espasmódicas de un gobierno confundido y enmarañado en sus finanzas en la etapa previa a las elecciones que establecerán quien gobernará la ciudad en los próximos cuatro años.
Sin embargo, más allá de lo que pueda suceder con la audaz propuesta de Facundo López, indirectamente se ha vuelto a poner sobre la mesa, en este caso considerando al Casino y parque Miguel Lillo, la imperiosa necesidad de habilitar la expansión que se debe producir para que Necochea pase a ser una ciudad pujante.
Parece que algunos descubren la importancia de esa zona cuando surgen cuestiones como las posiciones encontradas de estos días, aunque se sigue sin dar la discusión grande de lo que debe resolverse: el desarrollo costero de la ciudad.
A través de los últimos 74 años Ecos Diarios ha venido sosteniendo la necesidad de “abrir y expandir el frente costero hacia el oeste. Y lejos de ser una posición antojadiza, tiene sus fundamentos desde los tiempos en los que ni siquiera existía el Parque.
Es que el fundamento de la expropiación de las tierras a la familia Díaz Vélez fue el de “desarrollar el ejido urbano de Necochea hacia el oeste”. Documentos y planos del actual Parque loteado en parcelas dejan en claro cuáles eran los visionarios objetivos, que lamentablemente no se han concretado.
El rico archivo de Ecos Diarios, guardando la historia de la ciudad desde el 9 de junio de 1921 a la fecha, muestra una infinidad de notas y comentarios irrefutables, de lo que dio origen y el sentido de ser de lo que hoy se conoce por el parque Miguel Lillo.
Sin embargo el tan mentado proyecto integral para este desarrollo sigue siendo una deuda pendiente. Pero el reciente ofrecimiento de López para zanjar un diferendo económico que mantiene con la empresa que recolecta los residuos, tal vez sirva para abrir el camino a una valiente decisión de desarrollar el frente costero en un mix entre lo público y los capitales privados. Eso sí, prolija y ordenadamente como se deben manejar los bienes públicos; de ser posible desde un edificio de transparente cristal.