Una melodía como sanadora respuesta a todo en la vida
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En el Día de la Música, la violinista Magdalena Frigerio Marconi, el trombonista Martino Gesualdi y el cantante FMK compartieron la pasión que los moviliza
“La música es siempre una compañera”, “la música es mi vida”, “no estaría donde estoy”… frases que salen pasionales, sin esfuerzo, casi al unísono. Así lo sienten y lo comparten la violinista Magdalena Frigerio Marconi, el trombonista Martino Gesualdi y el cantante Enzo Sauthier, más conocido como FMK, ante la excusa de evocar qué significa para ellos, en este Día de la Música, que se celebra hoy 22 de noviembre, en honor a Santa Cecilia, patrona de todos los músicos.
Los tres tienen como punto común haber nacido y crecido en nuestra ciudad hasta que justamente la música los llevó por el mundo.
La guitarra en el hombro
Por ejemplo Magdalena recide desde hace años en Le Marche, en Italia. “La música siempre me ha llevado a tomar decisiones difíciles, como por ejemplo venirme a estudiar a Italia. De alguna manera mis decisiones siempre tuvieron en consideración un punto de vista más artístico que reflexivo en mi vida”, reconoció la concertista. “La música es siempre una compañera, desde muy chica siempre estuvo en mi vida. Mi relación comenzó directamente con el instrumento, fue amor a primera vista, desde los 5 años. Ni bien lo vi, lo quise aprender y hasta no tenía idea de cómo se llamaba esa guitarra que se coloca arriba del hombro”.
Sus padres, vieron esa pasión y no dudaron en alentarla a pesar del viejo axioma del artista y su falta de éxito profesional. “Me apoyaron mucho porque siempre mostré que estaba decidida de lo que quería con la música, siempre le puse lo máximo para que ellos mismos me motiven a mí en mi decisión. Quizás en Argentina el ambiente musical está devaluado, pero por una ignorancia cultural al respecto. En Europa la música está más valorada en cuanto a la educación y verla como una parte laboral. Mi sueño es poder transmitir esa pasión y que tenga más consideración en los colegios de Argentina”. Y en ese sentido, apuntó que “te da una forma más reflexiva de ver el mundo, la música es un lenguaje universal. Para mí siempre fue una forma de expresión, la mejor forma que encontré en el ambiente artístico. A través de la música se expresan las emociones más puras y más humanas”.
Desde la palabra
En cambio, Enzo Sauthier, cuando nada sabía de apodos artísticos, se conectó a la música desde la palabra, la poesía, la fuerza de las letras. Y eclosionó cuando se llevó el segundo puesto en el certamen literario nacional “Leopoldo Lugones” del cual participó gracias al incentivo de una profesora.
Como compositor, eligió expresarse con los sonidos del hip hop, del freestyle, hasta ser hoy uno de los nuevos referentes del movimiento pop urbano o trap que domina las plataformas de streaming, sumando 110 millones de reproducciones de sus canciones en YouTube. “Para mi el mayor logro es que la gente se siente identificada con lo que uno expresa. Uno escribe cosas que le pasan. Y mi historia termina siendo la historia de mucha gente”, reflexionó el joven compositor, reconocido como FMK en el ambiente artístico.
Pero transformar eso en un medio de vida, no fue tan sencillo. “Si bien era un hobby en su momento, había dejado la escuela porque me quería dedicar de lleno a la música. Pero había problemas en casa y la economía no era la mejor. Pero hicimos “Perdoname”, tuve una explosión con ese tema y ahí empezó todo”, destaca cuando en 2018 conoció a Big One, su actual productor, que lo puso en los oídos de todos los jóvenes del país. “Igualmente hubiese seguido relacionado con la música, pero si eso no pasaba en ese momento, no estaría donde estoy hoy”.
Ese presente implica para Enzo su nuevo single y videoclip con la colaboración especial de Emilia y Estani. “Estoy en un mundo donde la música es mi vida, me levanto, me acuesto y todo gira en torno a eso. Creo que no tendría otro medio de vida, haga lo que haga termino haciendo música, cuando me quiero relajar escucho música y cuando estoy mal también escucho música”. La música como respuesta a todo.
Buenos vientos
Para Martino Gesualdi, trompetista y también compositor, las sensaciones son similares. “La música es mi vida, me acompaña desde que soy un niño. Muchos años que me dedico a esto y afortunadamente es mi forma de vida. Creo que tenés que estar para la música, para que la música te devuelva. Quizás mi vida son muchas cosas, pero si hay algo que sostuve en el tiempo, sin dudas es la música”, entendió. Con numerosas expresiones propias, desde la Jazz Brass Ensamble, La Tortuga Reggae, Un Kuartito, Dancing Mode, Cuatro Varas y colaborando codo a codo con los también necochenses Juan Pedro Oholeguy y Willy Rangone, la melodía lo ha llevado por muchos escenarios, tocando con Karamelo Santo, Manu Chao o Los Auténticos Decadentes. “Alrededor de la música constituí mi familia, a mi mujer la conocí por la música, viajé, todo gira al alrededor de eso. Si bien me quedan amigos de la Secundaria, después todos mis amigos los he conocido tocando”.
La música ha estado en las buenas y también maquillando las malas. “Siempre recuerdo tocar con mi tío y también disfruté por igual los recitales masivos como los pequeños, pero que eran mis proyectos. Aunque suene triste siempre recuerdo la primera vez que toqué en Obras -con Karamelo Santo-, al poco tiempo de haber fallecido un amigo, Miguel, que tocaba la trompeta y siempre hablábamos de tocar ahí. Fue también un momento especial, era 2000 o 2001, porque a partir de allí me empezaron a llamar más a tocar”.
Hoy la música representa ese sueño cumplido. “Cuando era chico me imaginaba tocando para mucha gente y se me dio. Nadie te asegura el éxito. Pero no conozco gente que le haya puesto tanta energía a algo y le haya ido mal. Si le ponés ganas, estudio y pasión, las cosas se dan. Todo vuelve”.///