Una mentira evidente
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El tema de las cámaras de seguridad, es desde hace varias gestiones municipales una cuestión complicada.
A través de los años es más lo que se ha hablado que concretado sobre este servicio preventivo, que visto lo ocurrido, presenta varias anomalías. En principio muchos de los equipos que fueran instalados hace años fueron dejando de funcionar, tanto por el paso del tiempo; el hostigamiento al que están sometido a la intemperie; y por supuesto por la falta de reparaciones y mantenimiento.
Se ha hablado de intentar llegar a un centenar de cámaras diseminadas en la vía pública de Necochea y Quequén, y en la gestión de Facundo López hubo un avance en cuanto al recambio, pero ni lejos se llegó a contar con tal cantidad de equipamiento.
Aunque en su plan de modernizar el servicio a través de una especie de concesión de la instalación, mantenimiento y arreglo de las cámaras, el actual Ejecutivo también plantea el traslado desde el Centro Cívico a un nuevo lugar.
Desde dónde se monitoree es lo de menos, lo importante es que se haga las 24 horas y los siete días de la semana, cosa que está en duda que así esté ocurriendo.
La propuesta fue presentada al Concejo Deliberante recientemente, a través de un proyecto de ordenanza que facultaría al Gobierno a tercerizar este control en la vía pública, pero por la inconsistencia en la formulación en algunos aspectos claves, por mayoría el expediente fue remitido al tratamiento de comisión interna, sin que se hayan producido novedades hasta ahora.
El proyecto elaborado por el área de Gobierno también comprende la siempre anunciada y nunca concretada colocación de cámaras en los accesos a la ciudad, incluyendo moderna tecnología para la lectura de patentes de los vehículos que transiten por dichos lugares.
Respecto a esto, en un reciente encuentro celebrado en Lobería el intendente Arturo Rojas firmó, junto a otros pares de varias ciudades de la región, una carta de intención para trabajar hermanados en varias cuestiones comunes. Y una de ellas era precisamente el tema de la seguridad, intercambiando información producida en estos controles de rutas con el sistema de cámaras. Para que eso ocurra primero hay que tenerlas, lo que por ahora parece lejano.
Más allá de estas cuestiones, en buena parte de la ciudadanía queda la sensación de que no hay una guardia de vigilancia durante las 24 horas, como siempre se ha indicado.
En otros municipios, fundamentalmente en los del Gran Buenos Aires, y en el caso de la Provincia el de Tigre, las cámaras callejeras son de vital importancia en el control del delito o como testimoniales de accidentes. Mientras que en Necochea son esporádicas y contadas con los dedos de una mano las “ayudas” del sistema al esclarecimiento de hechos. Se difunden profusamente estos logros “cada muerte de obispo”, lo que muestra claramente que el servicio no funciona con eficacia. O directamente no funciona.
Una reciente muestra de esto es la rotura de varias palmeras ubicadas en avenida 2 y 83, hecho producido en la madrugada de ayer, que obviamente deberían haber sido registradas por las cámaras ubicadas en ese punto estratégico. Sin embargo los inadaptados que cometieron este nuevo hecho de vandalismo, como otros que los han provocado en monumentos o sitios céntricos, no han sido arrestados. Y esto desnuda que lo de las cámaras funcionando las 24 horas es una mentira más.