Una mujer acribillada a balazos y nada se conoce de los asesinos
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La víctima recibió por la espalda cinco disparos de un revólver calibre 38 y una puñalada en el abdomen en el interior de su automóvil, la noche del 29 de julio de 2020
Un crimen vinculado con la venta de droga, un “ajuste de cuentas”, un mensaje mafioso, etcétera. Ninguna hipótesis fue dejada de lado en el conmocionante caso que se produjo en plena etapa de la “cuarentena obligatoria” por la pandemia de Covid-19.
Lo concreto que a dos años del asesinato de Alejandra Fiorito (45), nada se sabe de los autores del hecho y la impunidad le gana la pulseada a la verdad.
Hasta una allegada a la víctima reconoció en las últimas horas: “Todavía no lo puedo creer y todos los días le pido a Dios que se haga justicia y que pague el que le quitó la vida…”. Algo que en la realidad, parece lejos de concretarse.
Fueron cinco balazos por la espalda, dos a la altura del hombro derecho y, los restantes tres, dirigidos desde el otro lado de la butaca del conductor del automóvil que era propiedad de la víctima.
Por si faltaba algo como remate a tanto ensañamiento, una cuchillada en el abdomen de la víctima cerró el brutal homicidio cometido hace ya dos años, en la fría noche del 29 de julio de 2020.
El vehículo de Fiorito fue testigo mudo del asesinato a sangre fría, a quemarropa, entre las 22 y las 22.30, en la zona de avenida 58 entre calles 85 y 87.
El auto apareció a la mañana siguiente casi sobre la mitad de la avenida y pasaron muchas horas para que la policía tomara intervención, dándole ventajas al autor o autores de semejante crimen.
Macabro hallazgo
Un vecino del barrio Capuchinos al día siguiente, entre las 9 y las 9.30, se encontró con el macabro hallazgo del cuerpo sin vida de Alejandra Fiorito dentro del automóvil marca Volkswagen modelo Surán.
El personal policial que llevó a cabo tareas de prevención del delito durante la noche del 29 de julio y madrugada siguiente, no se percató del estacionamiento del vehículo casi sobre la mitad de la avenida 58.
Otro residente de un inmueble situado enfrente de donde se produjo el asesinato de la mujer de 45 años, reconoció que la tarde del 29 de julio observó el rodado estacionado en ese lugar, alrededor de las 19.
Según la operación de autopsia, el feroz crimen se perpetró entre las 22 y las 22.30. Algo que también llama la atención en el caso es que nadie del vecindario escuchó los estruendos del arma de fuego utilizada.
La droga
Se trató de un revólver calibre 38 utilizado para matar sin atenuantes a la indefensa mujer en el interior del auto y luego provino la puñalada en el abdomen, según informaron los investigadores policiales y judiciales.
Junto al cadáver de Alejandra Fiorito, se hallaron 29 envoltorios de nylon que contenían cocaína de máxima pureza, valuados en su momento entre $ 60.00 y $ 70.000, como una especie de mensaje mafioso. ///
Más droga encontrada en la casa de la víctima
Una huella dactilar que no ayudó a descubrir el caso
Horas después del crimen, personal policial allanó la casa que habitaba Fiorito en calle 24 entre 57 y 59, de donde se secuestró más droga, una balanza de precisión, anotaciones y demás objetos de interés.
Asimismo, en el automóvil de Alejandra Fiorito, se encontró una huella dactilar que no habría sido del todo útil para los investigadores para poder procesarla en la base de datos del sistema Afis (de identificación de huellas digitales) de impresiones conocidas y desconocidas.
Días después del asesinato, se concretaron 15 allanamientos en viviendas de Necochea y Quequén y fueron demoradas varias personas. Se colectaron huellas dactilares que fueron motivo de comparación con vestigios obtenidos en el interior del vehículo marca Volkswagen modelo Suran.
A pesar de dichas diligencias, los cotejos no arrojaron ningún resultado positivo y el asesinato de la mujer continúa siendo una incógnita, hasta se puede decir que hay un pacto de silencio que parece no resquebrajarse a dos años de lo ocurrido.
Frentes abiertos
El entorno más íntimo de la víctima, tampoco habría aportado información a los investigadores para dilucidar lo sucedido aquella fatídica noche del 29 de julio de 2020.
Se trató de determinar el trayecto que desarrolló con su auto Fiorito, dónde fue y si mantuvo conversaciones con alguien antes del trágico desenlace.
Los frentes son varios y están abiertos para los investigadores policiales y judiciales, pero lo cierto que a dos años del crimen de la mujer de 45 años, no hay pistas concretas sobre los responsables.
Para la Fiscalía y la Policía, hay personas vinculadas con la venta de drogas que saben de lo ocurrido.
La mujer presentaría una imagen de vendedora de ropas y perfumes, pero también los encargados de la pesquisa consideran que comercializaba estupefacientes y por ello se encontró esa sustancia prohibida en el interior del inmueble de calle 24 al 2800. ///