Una Navidad en la que se valoró el encuentro familiar
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Después de un año difícil, donde primó el distanciamiento debido a la pandemia. Festejos de jóvenes hasta la madrugada
Sin duda, fue una Navidad diferente porque este año fue diferente. Lo que más se valoró fue el encuentro familiar porque, si bien ya la gran mayoría se había reunido más de una vez con sus seres queridos o con sus personas cercanas, el 2020 no se caracterizó por los festejos ni por las reuniones.
La pandemia hizo que primara, por los menos, en buena parte del año, el aislamiento primero y el distanciamiento después. Por eso, esta vez se celebró de otra manera, valorando el encuentro con el otro, incluso en algunas casas, esta situación generó momentos emotivos.
En algunos hogares, hubo reencuentros, visitas sorpresas de alguien que no veían hace tiempo, emoción por haber superado la enfermedad y por haber pasado momentos económicos difíciles, situación que todavía sigue afectando a muchísimas familias de nuestra ciudad y de todo el país.
El calor esta vez permitió las celebraciones al aire libre. Quienes tienen patio, aprovecharon para cenar afuera o, al menos, hacer la sobremesa y el brindis. En los barrios, se sintió el olor a asado, mientras que otras familias optaron por la comida fría típica de las fiestas: torre de panqueques, vitel toné, matambre, etc.
A la medianoche, se brindó por salud, prosperidad, paz y algunos se dieron besos y abrazos y otros prefirieron seguir con los saludos con el codo o el puño cerrado.
Para los chicos llegó Papá Noel con regalos, aunque algunos adultos también recibieron presentes.
Más ruido que luces
Pese a las recomendaciones, se escucharon estruendos por el uso de la pirotecnia, aunque mucho menos que años anteriores porque es una práctica que viene en baja.
De todas maneras, se sintieron los ruidos a la medianoche y quizás no tantas luces de colores en el cielo, lo que significa que también la cuestión económica pesó a la hora de los festejos.
En la mayoría de las casas, la actividad terminó entre las 2 y 3 de la madrugada, porque muchos prefirieron acostarse temprano para levantarse para ir a la playa porque el pronóstico prometía un gran día que se cumplió, sobre todo para el que aprovechó la mañana. La máxima ayer, llegó a 38°.
Como un boliche al aire libre
Los que siguieron hasta tarde fueron los jóvenes. Después de las 2 de la madrugada, empezaron a concentrarse en el playón de estacionamiento del ex balneario ACA y otros, en cambio, se sentaron sobre el muro de la avenida 2.
Sin embargo, el lugar más concurrido fueron las plazoletas de Pinolandia y avenida 2, donde una gran cantidad de jóvenes se concentró, como si fuera casi un boliche al aire libre. No faltó la música fuerte de los autos y, por supuesto la cerveza. Así estuvieron hasta que se hizo de día.
Debido a las restricciones en los boliches por la pandemia, no había para los chicos un lugar para salir como lo hacen siempre. Sin embargo, lo hicieron igual, aprovechando que, como pocas veces ocurre, hizo calor toda la noche.
También se vieron grupos grandes de chicos caminando por las avenidas. En todos los casos, cero distanciamiento y sin barbijos.
Se vio la camioneta de la Policía sobre la avenida y también de Defensa Civil, pero estuvieron solo por prevención.///