Una noche donde la dieta queda de lado y se piensa en disfrutar
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La cena navideña reúne platos nuevos y clásicos, acompañados por diversas bebidas, sobre todo dulces, y luego siguen las confituras
En esta época muchas personas están llevando adelante una dieta o al menos se están cuidando un poco más con las comidas por el verano pero con la cena de Navidad, la mayoría se olvida por un rato de estas cuestiones y dan paso al “permitido” de la semana.
La comida de Navidad siempre tiene algunos elementos típicos que están en la mesa desde hace varios años y algunos platos o productos nuevos que se van sumando.
Este año, lo precios de la canasta navideña dependerán en buena medida del lugar en el que se elijan comprar los productos, ya que los supermercados cuentan con algunos descuentos y promociones por estas fiestas. Algunas personas ya están optando por comprar en un mayorista para tener todo lo necesario para Navidad y Año Nuevo, mientras que los almacenes ya hace al menos un mes que han empezado a contar con budines, panes dulces y confituras.
Un momento de encuentro
La cena navideña es un momento de encuentro con la familia, que generalmente sirve para que se junten los familiares más cercanos y algunos de los que no se ven tan seguido.
Más allá de la alegría del encuentro, para varios estas fechas también son días de peso para recordar a quienes ya no están.
La comida es casi una excusa para el encuentro con personas queridas pero al mismo tiempo es algo a lo que se le pone dedicación.
Rara vez la cena navideña cuenta con productos comprados ya que se busca elaborar comidas caseras, aunque generalmente se trata de platos fríos.
Entre ellos predominan los arrollados de pollo, la torre de panqueques o fiambre primavera, el pionono con distintos rellenos como atún o crema de pollo, huevos, tomate, fiambres y aceitunas.
También es un clásico el vitel toné, hecho con carne de peceto con salsa de atún y anchoas, y hay quienes también se animan a hacer un asado o carne al horno para acompañar con distintas ensaladas.
Comprando las comidas hechas, por ejemplo, un matambre arrollado de 250 gramos se está vendiendo entre $150 y $600 el kilo.
Con respecto a los temas de conversación, en los últimos años, el celular a la hora de la comida suele ser uno de ellos, ya que siempre hay alguien que está más lejos a quien se quiere saludar y eso demanda que se pierda un poco la atención durante el encuentro presencial.
El espíritu navideño
Por fuera de la tradicional cena y de los festejos, en estas fechas se empieza a escuchar hablar sobre “el espíritu navideño”, lo cual es algo que genera en algunas personas unos cambios de comportamiento y el impulso para llevar adelante acciones que en otro momento tal vez no haría.
Por ejemplo, el fin de semana pasado una fotógrafa de nuestra ciudad propuso que un “Papá Noel” esté sentado en la plaza San Martín, con la finalidad de que quienes quisieran sacarse fotos junto a él deban dejar un juguete a cambio, que luego sería entregado a niños que concurren a comedores y merenderos de la ciudad.
Lo mismo ha ocurrido con muchas otras instituciones de nuestra ciudad que han redoblado esfuerzos para colaborar con familias que lo necesitan.