Una oportunidad de crecimiento
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Crear una zona franca o zona aduanera especial en Puerto Quequén brindaría herramientas para el desarrollo local y regional
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Por Martín Migueles
Para Ecos Diarios
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En los últimos años, ha quedado a la vista de la sociedad, que sin mejoramiento económico general, no hay gobierno que pueda satisfacer las necesidades de la ciudadanía, que hoy le da prioridad al mejoramiento de la economía doméstica por sobre otras cosas de la economía en general. Si bien en décadas pasadas, se votaba por ideologías, indudablemente hoy, el bolsillo manda al momento de emitir el voto.
La clase política dirigente pareciera estar un poco alejada de este sentir de la sociedad, y en alguna medida lo está, porque sus dietas no se condicen con esa realidad y no sienten tan a flor de piel, los padecimientos del ciudadano común al momento de cerrar sus cuentas a fin de mes.
Quizás la dirigencia de hoy, debiera estar enfocada, en buscar mecanismos aptos para generar desarrollo económico y más trabajo con inserción social en nuestra comunidad, a través del fomento de la actividad privada, y no a través del engrosamiento del estado con empleo público, como ha pasado en los últimos años.
En el caso local, en el año 2000/01 el Concejo Deliberante de Necochea, se expidió a favor de la creación de una Zona o Subzona franca para fomentar la radicación de empresas en el ámbito local. También lo ratificó el Congreso de la Provincia de Buenos Aires que dictó una resolución, por cual adhirió por unanimidad al pedido formulado por el HCD para la creación de una Zona o Subzona Franca, en el ámbito del distrito de Necochea.
Es decir que, existen antecedentes jurídicos y vocación, tanto en lo local como en lo provincial, para la creación de una Zona Franca o Zona Aduanera Especial en el ámbito de Puerto Quequén, y tal sentido debemos empezar a trabajar en estos temas, que son el motor del crecimiento económico, desarrollo y distribución de la riqueza, dejando de lado, los debates inocuos que se asemejan a “reality show” televisivos y no a propuestas de trabajo.
La única realidad es, que para distribuir riquezas, hay que fomentar el desarrollo de la economía, ya que el estado por sí solo no puede generar riquezas, sino que son los inversores privados los que la generan, a partir de reglas de juego claras, dictadas por el estado, para que la actividad privada se multiplique y genere desarrollo e inclusión social. Pareciera que otra receta no existe en la economía de mercado.
Pasaron casi 20 años desde que el Congreso provincial adhirió al pedido de creación de una zona o subzona franca o zona aduanera especial en el ámbito de Puerto Quequén, y todo sigue igual, precisamente porque no hubo compromiso en la planificación a mediano y largo plazo, ya que localmente se ha vivido y se vive en el día a día.
Los resultados están a la vista. Ha existido una importante inversión pública en infraestructura portuaria, que brinda mejores condiciones en la entrada y salida de los barcos y mejora los costos operativos, pero no se han generado condiciones económicas para que la radicación de empresas en hinterland de puerto Quequén, que fomenten el desarrollo económico local, salvo excepciones como lo es la inversión privada del Giro 0, que se abren en el mercado local a pura fuerza de voluntad.
En cambio en otras ciudades, se avanzó en la creación de zonas francas para impulsar el desarrollo y radicación de empresas en el ámbito local, como lo es la zona franca de Puerto Rosales de Bahía Blanca, creada en el año 2012, que tiene por objeto, generar las condiciones necesarias para el fomento y radicación de empresas, objetivos éstos que están pensados en el mediano y largo plazo.
Nuestra región necesita estos instrumentos legales para atraer la inversión privada. Sino pensamos en cómo generar inversión, radicación de empresas, y por ende empleo privado, que redistribuya el ingreso, nunca se lograrán los objetivos de crecimiento económico sustentable y redistribución de la riqueza, tan promocionados en los ambientes políticos de nuestra ciudad, ya que generando solamente empleo público vamos a colapsar nuestras Instituciones y nuestros entes estatales, sobredimensionando las mismas con exceso de personal, transformándolas en meras agencias de empleo, y sus presupuestos de gestión apenas alcanzarán para pagar los sueldos de sus trabajadores, y nada más, perdiendo capacidad de acción para alcanzar los objetivos para las que fueron creadas, como factores de planificación del desarrollo local y de la inversión.
La creación de una zona franca o subzona franca o área aduanera especial en el ámbito de Puerto Quequén, es una necesidad, como factor de desarrollo exportador, y como fuente de radicación de empresas.
Si bien en la Argentina, se estableció por ley 24.331, la creación de una zona franca por Provincia, en los últimos años se han creado otras, por decisión del Poder Ejecutivo Nacional a través de resoluciones de la AFIP (Zona Aduanera Especial) y al día de la fecha ascienden a 16, las zonas francas o zonas aduaneras especiales en todo el país. En la provincia de Buenos Aires, ya existen dos, la zona franca de La Plata, y la última creada, la zona Franca de Puerto Rosales, por resolucióngeneral de la AFIP Nº 3396/12 del 24/10/2012.
Como empezar
Puerto Quequén, como motor del desarrollo local, debería adquirir un espacio físico importante para la radicación de empresas, y solicitar al Poder Ejecutivo Nacional, a través de la AFIP, la autorización pertinente para la creación de una zona o zubzona franca o zona aduanera especial con el objeto de fomentar la radicación de empresas con sesgo exportador, donde se le de valor agregado a nuestras materias primas, y a las mercaderías que allí ingresen, para su transformación, y posterior exportación y no estén gravadas con tributos -salvo las tasas retributivas que pudieran establecerse- ni alcanzadas por prohibiciones de tipo económico, ni sean sometidas al control habitual del servicio aduanero, tanto en su importación para su transformación, como en su posterior exportación.
El objetivo principal será el de fomentar el comercio y la actividad industrial exportadora a través de la reducción de costos operativos, costos en el almacenamiento de la mercadería, etc, y en la simplificación de los procedimientos administrativos especialmente los aduaneros, ofreciendo, además, incentivos fiscales, como la exención del IVA para las ventas que se realicen desde el territorio aduanero general con destino a la zona franca, exención de pagos de aportes patronales y subvención del estado en el pago de la ART y de las obras sociales como existe en la zona franca de La Pampa. Exención de impuestos provinciales como los ingresos brutos, etc y otras medidas que hoy en día se encuentran en estudio, como lo son la reducción del impuesto a las ganancias, el pago del arancel de importación solamente sobre el componente que ingrese a la zona franca para su posterior transformación en el producto final a exportar, y no sobre la totalidad, como se hace actualmente, etc.
En tal sentido, se deberá gestionar ante el Poder Ejecutivo Nacional, quien acuerda con el gobierno provincial, el establecimiento de una Área Aduanera Especial o zona Franca en el ámbito de Puerto Quequén, ya que por su ubicación geográfica, y su situación económica critica, es necesaria para generación de empleo y radicación de empresas.
En los últimos años, muchas empresas radicadas en Puerto Quequén, especialmente en el rubro de la pesca, dejaron de existir o se radicaron en otros lugares donde existen incentivos financieros y tributarios para su radicación, que puerto Quequén no los tuvo, y hoy en día, es necesaria su inmediata gestión.
Es el momento de gestionar los incentivos financieros y tributarios que permitan estimular la radicación de empresas en el ámbito de puerto Quequén, y el desarrollo económico de una zona productiva única en el país.
El artículo 590 del Código Aduanero establece que: “Artículo 590: Área franca es un ámbito dentro del cual la mercadería no está sometida al control habitual del servicio aduanero y su introducción y extracción no están gravadas con el pago de tributos, salvo las tasas retributivas de servicios que pudieren establecerse, ni alcanzadas por prohibiciones de carácter económico.”
Las mercaderías que ingresen o egresen a través de estas áreas serán exentas de los tributos que gravaren su importación/exportación para consumo, salvo las tasas correspondientes a los servicios prestados y, a su vez, las industrias radicadas en estas áreas estarán exentas de impuestos nacionales que gravan los servicios básicos: telecomunicaciones, gas, electricidad, agua corriente, cloacales y desagüe. Tal como lo estipula la normativa vigente, los estímulos a la exportación serán liquidados una vez que la mercadería sea extraída de la Zona Franca hacia otro país, dentro del plazo que establecen las normas generales. Esa mercadería no gozará de otros estímulos que los correspondientes por la devolución de tributos efectivamente pagados.
Por otra parte, debemos tener presente que en el mes de julio del corriente año, entró en vigencia en el ámbito del Mercosur la decisión 33/2015 que incorpora un párrafo al artículo 2º de la secisión 8 de 1994 y beneficia las áreas comprendidas por ley 24.331 que establece el régimen jurídico de las zonas francas argentinas.
Antes de esta modificación, las zonas francas del Mercosur solo servían para importar, (salvo excepciones como la Zona Franca de La Pampa que tiene beneficios adicionales como reducción de cargas sociales, y se exporta miel y silos bolas al exterior); las mercaderías que ingresaban a las zonas francas argentinas perdían los beneficios impositivos del Mercosur, es decir que no estaban alcanzados por los beneficios como bienes originarios del Mercosur y debían abonar aranceles para ingresar en el Mercosur. Hoy, por haber entrado en vigencia la Decisión 33/2015 del Consejo del Mercado Común, se estableció que las mercaderías originarias del bloque Mercosur no perderán la exención del arancel intra Mercosur, si pasan por una zona franca controlada por un país miembro. Esta normativa es muy importante para impulsar el comercio y la actividad industrial, a través de la herramienta legal de creación de Zonas Francas en el ámbito del Mercosur.
Tomemos como ejemplo en América del Sur la zona franca de Manaos en el noreste del Brasil. En el año 2008 operaban en ella más de quinientas multinacionales las cuales generaban 125.000 empleos. En Asia el ejemplo es Vietnam, ya en el año 2007 en sus 154 zonas, se generaban cerca de un millón de empleos directos e indirectos.
En China el 47% de las exportaciones parten de zonas francas. En Estados Unidos en el año 2004 operaban 260 Zonas de Propósito General y 538 subzonas las cuales generaron 320.000 empleos directos.
En Centroamérica el país donde más se han desarrollado las zonas francas es República Dominicana, en el año 2007 operaban en sus 56 áreas 555 empresas donde trabajaban cerca de 150.000 empleados.
El Emirato de Dubai, en Oriente Medio, se erige como un centro internacional de negocios, comercio y centro internacional de ferias y exposiciones. En su territorio se pueden instalar zonas francas de acuerdo al proyecto de inversión que se necesite.
Así se han creado zonas francas especializadas en un sector de la economía en concreto; las hay dedicadas a la tecnología de la información, a la biotecnología e investigación universitaria e ingeniería, a la industria textil, a la industria automotriz. En una de sus zonas más desarrolladas se han instalado 2.200 empresas de todo el mundo. Estos pocos ejemplos nos dan una visión de lo que puede significar el régimen de zonas francas como una pieza más que aporte al desarrollo de un Estado.
Beneficios
La mayoría de los países que compiten para atraer inversiones extranjeras se apoyan en zonas francas o zonas aduaneras especiales, con el objeto de mejorar la competitividad de sus productos.
El beneficio será mayor cuando la ubicación de las zonas esté cerca de los puertos, de los aeropuertos de gran movimiento, en los lugares de fácil acceso carretero y vehicular y principalmente con centros urbanos en sus cercanías que le garantice tanto el consumo de sus productos como el abastecimiento de todo lo necesario para su funcionamiento. A estos básicos factores, se les debe agregar otros como, centros de altos estudios en logística, tecnicaturas del comercio internacional, ingenierías especializadas, una fácil tramitación aduanera, además de las exenciones en los niveles tributarios y fiscales. A todo ello se le deben sumar, un fácil acceso a todo tipo de información que conecten a la zona franca con el mundo en forma rápida y ágil, enmarcado todo ello en una agresiva política de exportaciones por parte del Estado. Estas condiciones se dan en el Hinterland de Puerto Quequén.
En muchos países está comprobado que las zonas francas generan empleo e inversión, y son una fuente de ingresos de divisas frescas. Ahora bien, porque no pensar en una zona franca o zona aduanera especial en Puerto Quequén, que convierta al Hinterland de Puerto Quequén en un polo, no solo exportador de materias primas sin valor agregado, sino en un polo manufacturero y exportador de bienes con valor agregado de la República Argentina.
Si en otros países tienen éxito, porque no en Puerto Quequén, que tanto necesita del desarrollo económico para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Además existen en el ámbito de Puerto Quequén, prestigiosas instituciones, empresas, asociaciones públicas y privadas y sindicales, con capacidad técnica y operativa para gestionar mancomunadamente la creación de una zona franca o área aduanera especial en el ámbito portuario.
Con la reforma adoptada por el Mercosur se espera un resurgimiento de las zonas francas argentinas, y es la oportunidad para que Puerto Quequén tenga un lugar preponderante en la economía regional, transformándose en un lugar importante para la producción de bienes y servicios y su posterior exportación
El Estado Argentino, no se puede dar el lujo de desperdiciar esta importante herramienta del comercio internacional al planificar su política de desarrollo.