Una oportunidad laboral
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Lejos de los tiempos de esplendor, varias familias siguen ligadas al quehacer de la pesca comercial, sin dejar de lado las ilusiones que algún día llegue la ansiada y perdurable reactivación.
En el “mientras tanto” y por segundo año consecutivo, han empezado su campaña de la anchoa en el puerto local lanchas provenientes de Mar del Plata, obteniendo en altamar, a unas dos horas de viaje de nuestra costa, abundante mercadería que se procesa en la planta de Engraucoop (ex Engraulis) sita en Quequén y que permitirá por varias semanas la multiplicación de fuentes laborales.
Conocedores de la actividad tienen en claro que en torno a la pesca de anchoa se registra un trabajo casi artesanal y en cierta forma arcaico, si se lo compara con el primer mundo, donde el esfuerzo del hombre sigue estando en primer plano.
Sin embargo, tanto en Mar del Plata, donde recientemente se instaló por varios días un cuantioso cardumen de anchoas, y ahora en Necochea, esta aparición ha potenciado el trabajo para estibadores, transportistas, fabricantes de hielo, que se usa para el mantenimiento del recurso, y casi dos centenares de operarias, que se ocupan del salado y preparación del fileteado, parte de cual se comercializa en nuestro territorio y otro volumen es exportado.
La materia prima es la denominada especie engraulis, nombre científico de la anchoíta, considerada la sardina de estas latitudes.
Por ahora las embarcaciones que salen al mar no superan la media docena, aunque se esperan varias más. Pero las mismas han cambiado la postal diaria en la estación marítima local, con salidas a altamar cada día y el regreso sus bodegas llenas de anchoas de buena calidad al fin de las jornadas. De hecho se vienen obteniendo 17.000 kilogramos de pescado por día, equivalentes a 500 cajones.
Los tripulantes de las lanchas que provienen de Mar del Plata destacan que la proximidad del puerto con el área en el que se viene pescando la anchoa conlleva un menor gasto de combustible, lo que hace más redituable a la actual zafra.
No obstante para varios la actual zafra de la anchoa no es más que una primavera en el concierto de las aspiraciones de quienes han estado ligados en nuestro medio a la actividad de la pesca. De hecho se da cuenta en los ámbitos pesqueros de una sobreexplotación del recurso, que genera cierta incertidumbre acerca de la cantidad de pescado que se obtendría en futuras campañas.
Se presume que este año habrá trabajo garantizado al menos por un mes y medio a dos meses, lo que se asemeja a un oasis para el alicaído campo laboral ligado a la actividad.
Es que esta nueva campaña de la anchoa sirve para descomprimir una continua necesidad de trabajo de cientos de personas y por ende familias; mientras que en el horizonte aparecen algunas expectativas, forjadas en el proyectado muelle de pesca por parte del Consorcio portuario y en la reciente visita del presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien se reunió con referentes de la actividad y tomó nota de sus requerimientos.///