Una pasión que no se puede abandonar
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Viviana María Schroeder comenzó a jugar al cestobol a los 10 años e integró algunos de los equipos más ganadores de la especialidad. Hace unos días volvió a subir al podio con el equipo de Villa Díaz Vélez
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Hace unos días, en Castelli, un equipo de cestobol de nuestra ciudad se consagró campeón provincial en la categoría mini. Si bien hacía muchos años que un representante de Necochea no lograba un éxito tan rotundo en las categorías formativas, en la foto del grupo ganador se puede ver una cara conocida para los seguidores de esa disciplina.
Viviana Schroeder, la actual técnica del equipo de Villa Díaz Vélez, se ha convertido en un referente del cestobol de Necochea. Desde los 10 años, cuando comenzó a jugar en la categoría mini, en el Club Huracán, integró algunos de los equipos más representativos de la ciudad y de la provincia.
Su nombre aparece, a lo largo de los años, junto al de algunas de las mejores técnicas y jugadoras de la ciudad.
«El cestobol es algo que no podés dejar. Tiene algo especial. Como dice una canción de la hinchada: el cesto es un sentimiento”,
explicó Viviana, cuya vida ha estado ligada desde siempre a ese deporte.
Jugó en algunos de los equipos históricos de Huracán, cuando Necochea era potencia a nivel provincial. «Yo empecé a jugar en la categoría mini cuando la entrenadora era Susana Keller. Después en cadetas, tuve a Clarita Klug”, explicó Viviana.
Comenzó a jugar junto a Verónica Irazoqui y Virginia Jorgensen. Luego tuvo de compañeras a Fabiana Caballero y Andrea Massaccesi, que fue una destacada integrante selección nacional. También jugó junto a Ana María Cacopardo, Claudia Cerica, Cecilia Conforti y Cecilia Irazoqui.
Al finalizar el secundario, Viviana decidió estudiar Educación Física en Mar del Plata, porque la carrera no se dictaba aún en nuestra ciudad.
Sin embargo, siempre permaneció vinculada al cesto y cuando finalmente obtuvo su título, utilizó muchos de esos conocimientos para entrenar a equipos de niñas en ese deporte que tanto ama.
«Siempre fui entrenadora de las categorías formativas. Me dedicaba a armar la base, a dar los fundamentos de estrategia y juego. Siempre me tocaron las más chicas”, precisó.
«Ya tuve un equipo que salió campeón provincial y fuimos al torneo argentino dos años consecutivos. Eso fue en 1999, cuando le ganamos a Laprida”, explicó.
Y siempre fue el Club Huracán el lugar desde donde llevó adelante su trabajo de entrenadora.
Desde afuera
Viviana, que en la actualidad es directora del jardín de infantes 909 y vicedirectora del 902, permaneció unos años alejada del cestobol, más dedicada a la docencia. Sin embargo, no pudo pasar mucho tiempo lejos de la cancha.
Sus hijas con José Froio, que también es profesor de Educación Física, fueron quienes la llevaron de vuelta a la cancha.
Ellas también querían practicar cestobol. Primero acompañó a Sofía y luego Carolina y no tardaron en invitarla a entrenar a un equipo. «Me reincorporé a principio del año pasado como técnica de cadetas. Este año tengo mini y mayores”, precisó.
Señaló que el grupo es el mismo que viene de Huracán, pero hace un tiempo se había quedado sin lugar para entrenar. «El año pasado el club Villa Díaz Vélez nos dio la oportunidad de representarlos”, dijo.
Fue así como con el naranja como color distintivo, el equipo de categoría mini dirigido por Viviana fue al provincial de cestobol. «Era un equipo muy heterogéneo y pensé que nos iba a costar, pero cuando quise acordar le ganamos la semifinal a Laprida, que es una potencia y llegamos a la final”.
En la definición, en el Polideportivo Municipal «Miguel Castillo”, de la ciudad de Castelli, Villa Díaz Vélez le ganó 42 a 39 al Polideportivo Los Hornos, de La Plata, y Viviana volvió a subirse al podio.
Siempre el cesto
Viviana no entiende por qué el cestobol no es un deporte masivo. Sin embargo, destaca que «la gente que lo juega, lo juega siempre, no lo deja. Nunca te podés desligar del cestobol”.
En su caso, el cestobol ha definido gran parte de su vida. «Jugué en todas las categorías y tuve la suerte de que en cada una fui seleccionada y estuve en un argentino”, dijo.
También integró selecciones de la provincia de Buenos Aires en torneos argentinos y jugó ligas nacionales con equipos campeones
Por eso Viviana seguió jugando hasta hace muy poco, cuando una lesión en el tobillo la alejó definitivamente de la cancha. «Eso hizo que me retirara de jugadora y emperezara a disfrutar el deportes desde otro lado”, explicó.